23 mar. 2013

El llamado a la Santidad




Verdades de la fe católica - TEMA 16

Esta obra intenta explicar de una manera clara, ágil y sencilla diferentes temas relacionados con la fe, cada uno de ellos ha sido fundamentado al máximo en las dos fuentes de la Revelación Divina: la Santa Biblia y la Sagrada Tradiciòn.
Autor: Guido A. Rojas Zambrano | Fuente: ApologeticaCatolica.org

LOS SANTOS Y LAS RELIQUIAS EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS
I. EL LLAMADO A LA SANTIDAD

Cuántas veces los hermanos separados nos han acusado a los católicos de acudir a los santos para pedir un favor o milagro del cielo, sin tener en cuenta que solamente Jesucristo es el único mediador ante el Padre (1Timoteo 2,5), al igual que el Espíritu Santo (Romanos 8,26-27). No obstante, la palabra de Dios nos dice que todas las personas están llamadas a la santidad (Levítico 19,2; 1Tesalonisenses 5,23), a la perfección cristiana (Mateo 5,48), Dios siempre está al lado de los hombres justos (Génesis 26,23-24; 28,15; Deuteronomio 31;6.8; Josué 1,5; Jeremías 1,7-8), "la luz brilla para el hombre bueno" (Salmo 97,11), "el Altísimo cuida de ellos" (Sabiduría 5,15), "sin la santidad, nadie podrá ver al Señor" (Hebreos 12,14). 

II. LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Los Libros Sagrados narran varios ejemplos de hombres y mujeres que llevaron una vida virtuosa; desde el justo Abel (Hebreos 11,4); pasando por su descendiente Enoc quien "vivió de acuerdo con la voluntad de Dios" (Génesis 5,22), Noé hombre bueno que siempre obedecía al Creador (Génesis 6,9; 7,1); el patriarca Abraham, padre de los creyentes para los judíos, cristianos y musulmanes (Romanos 4,11; Gálatas 3,8-9); llamado el "amigo de Dios" (2Crónicas 20,7), porque "Dios lo aceptó como justo" (Génesis 15,6); su sobrino Lot, hombre santo que vivía en medio de gente malvada (2Pedro 2,7-8); José, el hijo de Jacob, vendido por sus hermanos por envidia, Dios siempre estaba con él (Hechos 7,9).

El santo Job, "que vivía una vida recta y sin tacha, y que era un fiel servidor de Dios" (1,1), modelo de obediencia y sufrimiento (Santiago 5,11), y quien no pecó de palabra en su desgracia (Job 2,10); Moisés, el gran caudillo y legislador del pueblo hebreo, "era el hombre más humilde del mundo"(Números 12,3); tenía el privilegio de hablar con el Todopoderoso "cara a cara" (Éxodo 33,11), como si lo viera (Hebreos 11,27); su discípulo Josué, "siervo del Señor"(24,29); Rahab, la prostituta que Dios aceptó como justa por sus hechos (Santiago 2,25); Rut, "una mujer ejemplar" (3,11). De los jueces se menciona que el espíritu de Dios estaba sobre Gedeón (Jueces 6,12.34), "hombre fuerte y valiente". 

También se encontraba Sansón consagrado como nazareno para que empezara a liberar a su pueblo de los filisteos (Jueces 13,5); de él dice la Escritura que "el niño crecía, y el Señor lo bendecía" (Jueces 13,24). En cuanto a los profetas se halla Samuel, consagrado al servicio del templo, y considerado por todo Israel como "verdadero profeta del Señor" (1Samuel 3,20); el rey David, quien a pesar de su debilidad humana (2Samuel 12,7-9), cumplió con los mandamientos y las leyes divinas (1Reyes 11,34); Eliseo, "santo profeta de Dios" (2Reyes 4,9); Jeremías, destinado por el Altísimo desde antes que naciera para que fuera "profeta de las naciones" (1,5). 

III. LOS SANTOS DEL NUEVO TESTAMENTO

En la nueva alianza se menciona a José, padre adoptivo de Jesús, un "hombre justo" (Mateo 1,19); y su esposa, la bendita virgen María (Lucas 1,28.42); al igual que el sacerdote Zacarías y su mujer Isabel (pariente de María), otro matrimonio espejo de santidad (Lucas 1, 6). En el templo de Jerusalén vivían dos santos místicos y ascetas; Simeón "un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la liberación de Israel" (2,25); y Ana "que hablaba en nombre de Dios...nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones" (36-37). 

Otro era Juan Bautista, el último de los profetas; quien era grande delante de Dios y estaba lleno del Espíritu Santo desde antes que viniera al mundo (1,15). El apóstol Natanael, verdadero israelita en quien no había engaño (Juan 1,47); el discípulo "José, llamado Barsabás, y llamado también justo" (Hechos 1,23); el diácono Esteban, "hombre lleno de fe y del espíritu Santo" (Hechos 6,5); Tabita "esta mujer pasaba su vida haciendo el bien y ayudando a los necesitados" (Hechos 9,36); el capitán Cornelio, un hombre justo, que adoraba a Dios (Hechos 10,22); Ananías, "piadoso y obediente a la ley de Moisés" (Hechos 22,12); entre muchos otros personajes (Hebreos 11,1-38).

IV. EL PODER DE LA ORACIÓN

El seguimiento del Señor va acompañado de grandes privilegios, porque Dios escucha la plegaria de los justos (1Pedro 3,12; Job 42,8; Salmo 34,15.17; Proverbios 15,29); como la súplica de Zacarías que es recompensada con el nacimiento de su hijo Juan Bautista, y eso que él y su mujer eran ya de edad avanzada (Lucas 1,13.18). 

Jesucristo nos invita a pedir siempre por nuestras necesidades (Lucas 11,9-13); hay que hacer oración unos por otros (Santiago 5,16; Hebreos 13,18-19). San Pablo anima en sus cartas a los hermanos a pedir por él (Romanos 15,30; Efesios 6,19; Filipenses 1,19), "por todo el pueblo de Dios" (Efesios 6,18; 2Corintios 1,11; Colosenses 4,3); el mismo los encomienda en sus oraciones (Efesios 1,16; Filipenses 1,4; Colosenses 1,3-9; 1Tesalonisenses 1,2; 3,10), invita a los fieles a rogar por toda la humanidad (1Timoteo 2,1-2). Los 24 ancianos y los ángeles suben ante el trono celestial las plegarias de todos los que pertenecen al pueblo de Dios (Apocalipsis 5,8; 8,3). 

Asimismo, encontramos casos de intercesión ante el Señor, como Abraham que pide detener el castigo contra Sodoma y Gomorra (Génesis 18,20-33), y por la salud de Abimelec (Génesis 20,17); Lot ruega ante los ángeles para que no destruyan la ciudad de Zoar (Génesis 19,20-21); Moisés clama por el faraón de Egipto (Éxodo 8,28-29; 9,29-33), y por los pecados del pueblo elegido (Éxodo 32,9-13, 30-32; Números 11,2; 14,11-19; 16,20-22); el rey David intercede para que no se castigue a los hebreos (2Samuel 24,17), y para que la peste se retire de Israel (24-25). 

Nehemías hace oración por los israelitas (1,6.11); la plegaria fervorosa del profeta Elías hace desaparecer y aparecer la lluvia en su Nación (Santiago 5,17-18); el profeta Jeremías ya muerto hace oración por el pueblo y la ciudad santa (2Macabeos 15,14); María pide a Jesús en las bodas de Caná por el vino (Juan 2,3); un alto oficial del rey por la curación de su hijo enfermo (Juan 4,46-51); un capitán romano por su criado paralítico (Mateo 8,5-7); Jairo, el jefe de los judíos, para que resucitara a su hija (Mateo 9,18); la mujer cananea por su hija endemoniada (Mateo 15,21-22); el rico Epulón intercede por sus hermanos ante el padre Abraham (Lucas 16,27-28); María, la esposa de Zebedeo, por sus hijos Santiago (el mayor) y Juan (el discípulo amado) (Mateo 20,20-21); Marta y María Magdalena por su hermano muerto Lázaro (Juan 11, 20-21.32); y el apóstol Pablo por los navegantes en peligro (Hechos 27,23-24).

V. LAS RELIQUIAS SAGRADAS

Para la Iglesia Católica existe además una veneración a las "reliquias", que son restos humanos y vestimentas de los santos, ornamentos del culto sagrado y objetos de piedad; muchos de los cuales con poderes milagrosos por parte de Dios. Como el callado del patriarca Jacob (Hebreos 11,21); los restos mortales de José que fueron llevados desde Egipto hasta Siquem , para que fueran sepultados en la Tierra Prometida (Génesis 50,25; Éxodo 13,19; Josué 24,32; Hebreos 11,22). 

A Moisés el Padre Eterno le promete que con su vara hará cosas asombrosas (Éxodo 4,17), como sucedió ante los ojos del faraón Ramsés II (Éxodo 7,9-12), con las plagas de Egipto (Éxodo capítulos 7-8), cuando abrió en dos el mar rojo (Éxodo 14,16), cuando hizo brotar agua de las rocas en el desierto del Sinaí (Éxodo 17,5-6), y en la guerra contra los amalecitas (Éxodo 17,9); Dios hace retoñar el bastón de Aarón, para que lo colocaran dentro del cofre sagrado (Números 17,7-10); la capa del profeta Elías abrió en dos oportunidades el río Jordán (2Reyes 2,8.13-14); en cierta ocasión unos israelitas estaban enterrando a un hombre, arrojándolo a la tumba de Eliseo, pero tan pronto el cadáver rozó los huesos del profeta, resucitó y se puso de pie (2Reyes 13,20-21). 

En la vida pública de Cristo, una mujer que desde hacía doce años estaba enferma con derrames de sangre, se curó instantáneamente al tocarle el borde de su túnica (Mateo 9,20-22), también sucedió lo mismo con los enfermos de Genesaret (Mateo 14,34-36). Por su parte, "Dios hacía grandes milagros por medio de Pablo, tanto que hasta los pañuelos o las ropas que habían sido tocadas por sus cuerpo eran llevados a los enfermos, y éstos se curaban de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos" (Hechos 19,11-12).

Toribio de Mogrovejo, Santo




Toribio de Mogrovejo, Santo
Obispo, 23 de marzo
Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net

Obispo de Lima
Martirologio Romano: Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima, que siendo laico, de origen español y licenciado en leyes, fue elegido para esta sede y se dirigió a América donde, inflamado en celo apostólico, visitó a pie varias veces la extensa diócesis, proveyó a la grey a él encomendada, fustigó en sínodos los abusos y los escándalos en el clero, defendió con valentía la Iglesia, catequizó y convirtió a los pueblos nativos, hasta que finalmente en Saña, del Perú, descansó en el Señor (1606). 

Etimológicamente: Toribio = Aquella persona dinámica y ruidosa, es de origen griego.

Fecha de canonizacion: 10 de diciembre de 1726 por el Papa BenedIcto XIII.
En 1594, durante su tercera "visita" diocesana, escribiéndole al rey de España Felipe II, san Toribio Alfonso de Mogrovejo hacía un pequeño balance de su vida: 15.000 kilómetros recorridos y 60.000 confirmaciones administradas (Toribio no podía saber que entre ellos había tres santos: Rosa de Lima, Francisco Solano y Martín de Porres). La situación de América Latina sería muy distinta de la actual si sus sucesores y todos los cristianos hubieran tenido el mismo impulso y la misma coherencia de quien fue llamado "apóstol del Perú y nuevo Ambrosio" y a quien Benedicto XIV comparó con San Carlos Borromeo.

Toribio nació en España hacia el año 1538 de una noble familia; estudió en Valladolid, Salamanca y Santiago de Compostela, en donde obtuvo la licencia en derecho. Fue nombrado inquisidor en Granada. Gracias a la relación que cultivaba con Felipe II fue nombrado por Gregorio XIII, arzobispo de Lima, con jurisdicción sobre las diócesis de Cuzco, Cartagena, Popayán, Asunción, Caracas, Bogotá, Santiago, Concepción, Córdoba, Trujillo y Arequipa: de norte a sur eran más de 5.000 kilómetros, y el territorio tenia más de 6 millones de kilómetros cuadrados. Después de haber sido consagrado obispo en agosto de 1580, partió inmediatamente para América, a donde llegó en la primavera de 1581.

Durante 25 años vivió exclusivamente al servicio del pueblo de Dios. Decía: "¡El tiempo es nuestro único bien y tendremos que dar estricta cuenta de él!". Fue un verdadero organizador de la Iglesia en América, cuya actividad abarcó también diez sínodos diocesanos y tres provinciales. 

También fundó el primer seminario de América; intervino con energía contra los derechos particulares de los religiosos, a quienes estimuló para que aceptaran las parroquias más incómodas y pobres; casi duplicó el número de las "Doctrinas" o parroquias, que pasaron de 150 a más de 250.

Al final de su vida, Toribio recibió el viático en una capillita india, el 23 de marzo de 1606, un Jueves santo, y ahí expiró.

Santo Evangelio 23 de Marzo de 2013




Autor: Marco Antonio Lome | Fuente: Catholic.net
Conviene que uno muera por todos
Juan 11, 45-56. Cuaresma. Mira la cruz y encontrarás la solución a todos los problemas que te preocupan.


Del santo Evangelio según san Juan 11, 45-56


Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación». Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación». Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación - y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Desde este día, decidieron darle muerte. Por eso Jesús no andaba a en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudada llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: «¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?»

Oración preparatoria

Jesús, creo en Ti, espero en Ti y te amo con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Te pido luz para poder experimentar tu presencia en esta oración.

Petición

Dios mío, derrama tu paz en todas mis relaciones con otras personas, para que reine el amor y nunca el rencor.

Meditación del Papa

Aquí se contraponen dos tipos de saciedad: el hartarse de bienes materiales y el llenarse "de tu semblante", la saciedad del corazón mediante el encuentro con el amor infinito. "Al despertar" hace referencia en definitiva al despertar a una vida nueva, eterna; pero también se refiere a un "despertar" más profundo ya en este mundo: despertar a la verdad, que ya ahora da al hombre una nueva forma de saciedad. [...] Pensemos en la resurrección de Lázaro de Betania que nos narra el Evangelio de Juan. ¿Qué ocurre? "Muchos judíos... creyeron en él", nos dice el evangelista. Van a los fariseos y les cuentan lo ocurrido, tras lo cual se reúne el Sanedrín para deliberar. Allí se ve la cuestión desde el punto de vista político: se podía producir un movimiento popular que alertaría a los romanos y provocar una situación peligrosa. Entonces se decide matar a Jesús: el milagro no conduce a la fe, sino al endurecimiento. (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 88). 

Reflexión

"Conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca todo la nación". He aquí la frase que envuelve el misterio de la cruz de Cristo, el misterio de nuestra salvación.

Caifás presentaba con esta profecía al nuevo Cordero de la Pascua, Aquel que quitaría el pecado del mundo. Jesucristo ya había dicho que daría su vida en rescate por muchos, y por ello probó el sufrimiento para alcanzarnos la salvación. "Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación", nos dice el apóstol San Pablo en la carta a los Hebreos.

De esta manera, Cristo nos ha dejado a los cristianos el mejor recuerdo en los momentos de dolor, de alegría, de gozo: el consuelo de su cruz. Sucede que muchas veces los "cristianos" llevamos una cruz sobre nuestro pecho... pero tan solo una cruz externa. Cuando el peso de la cruz cae sobre nuestros hombros, se templa el verdadero corazón del cristiano. Aquel que sabe elevar una mirada de fe y balbucear "hágase tu voluntad, Padre". La cruz no sólo se presenta en la sangre fecunda que derraman los mártires, sino cuando viene un dolor físico, moral, espiritual... Y así como hay ejemplos de grandes mártires que abrazaron la cruz de Cristo, hay tantos cristianos que se clavan en su dolor viendo el rostro de Cristo, viendo su mano amorosa que viene a modelarlos y fraguar su amor con el dolor. Ven a Aquél que dio su vida por muchos. Pero también puede suceder que en algunos corazones se siembre la actitud de los fariseos que era la tortura de no reconocer a Cristo como su Redentor ¿Por qué tenía que morir el Mesías? "Si eres el Mesías, baja de esa cruz".

Termino con unas palabras del Card. Nguyen van Thuan, en su libro "Testigos de esperanza": "Mira la cruz y encontrarás la solución a todos los problemas que te preocupan" Los mártires le han mirado a Él...

Propósito

Con especial fervor asistiré a la celebración Eucarística este último domingo de Cuaresma.

Diálogo con Cristo 

Jesús, libremente quiero ofrecerte mi corazón para amarte más en los demás. Te entrego mi boca para que sea tu Palabra la guía de mis conversaciones, porque quiero que pases de mi mente a mi corazón, para sentir permanentemente la urgencia de extender tu Reino, especialmente dentro de mi propia familia. Ayúdame para vivir coherentemente mi fe en la próxima Semana Santa.

Salmo 33 I - EL SEÑOR, SALVACIÓN DE LOS JUSTOS




Salmo 33 I - EL SEÑOR, SALVACIÓN DE LOS JUSTOS

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: Amigo de los hombres, Jesucristo




Himno: AMIGO DE LOS HOMBRES, JESUCRISTO

Amigo de los hombres, Jesucristo,
tú solo das sentido a nuestra historia,
y, con los ojos fijos al futuro,
la Iglesia vive fiel a tu memoria.

Este tiempo de ayuno te presenta
de nosotros la parte más oscura,
y tus manos clavadas al madero
nos devuelven tu paz y tu ternura.

A lo largo del día no nos dejes,
no nos falte la luz de tu mirada:
llena de amor los pasos que caminan
de este mundo a la luz de tu alborada. Amén.

22 mar. 2013

Imágenes Transfiguración






















Nuestro Papa Francisco



Lo que dice gusta... lo que hace sorprende... y esto es lo que piensa el Papa en un libro revelador


¿Qué opina el Papa Francisco sobre el sufrimiento, la pobreza o la esclavitud? ¿Cómo reza y qué le pide a Dios? ¿Qué es la fe para el Pontífice? ¿Cuál es la Nueva Evangelización de la que constantemente habla en sus homilías? ¿Qué ha escrito el sucesor de san Pedro sobre la esperanza y la misericordia de Dios? ¿Qué consejos ofrece a los jóvenes para que aprendan a soñar? Todas estas cuestiones y muchas más se responden en este libro de la mano de las reflexiones y escritos del propio Pontífice.

Papa Francisco (LibrosLibres), que ya está a la venta en España, es un libro revelador, casi definitivo, para poder comprender sus pensamientos e inquietudes más profundas.


La mejor forma de conocer al nuevo Papa.
Su abuela le marcó su fe católica
El nuevo Papa cuenta como “mi abuela paterna, Rosa, me enseñó a rezar. Me contaba historias de santos; me marcó mucho en la fe".

Aficionado al fútbol y poco amigo de los árbitros
Entre los recuerdos futbolísticos que se le grabaron en la memoria de juventud destaca la brillante campaña que realizó el equipo de sus amores, el San Lorenzo de Almagro, en 1946. “Aquel gol de Pontoni que casi se merecería un premio Nobel. Eran otros tiempos. Lo máximo que se le decía al árbitro era sinvergüenza, vendido… O sea, nada en comparación con los epítetos de ahora”.

El tango le sale del alma
Dice de los tangos que “es algo que me sale de dentro… y creo conocer bastante sus dos etapas”. Destaca de la primera a la orquesta de D’Arienzo y como cantantes a Carlos Gardel, Julio Sosa y Azucena Maizani.

Beethoven...
Beethoven es su compositor preferido y entre sus obras “la que más admiro está la obertura Leonera número tres en la versión de Furtwängler".

La llamada de Dios para ser sacerdote
Tenía 17 años y cuenta cómo fue la llamada de Dios para que acogiera la vocación del sacerdocio: “Iba con mis compañeros a un gran parque a celebrar como es costumbre un picnic y pasar el día cantando y bailando (celebraba el Día de la Primavera), pasamos por delante de la iglesia de San José de Flores, mi parroquia y sentí la necesidad de entrar en ella. Vi acercarse a un sacerdote que no conocía y que iba a un confesonario. Arrastrado por una fuerza que no sé explicar me acerqué a él y me confesé. Cuando terminamos le pregunté quién y de dónde era. Me dijo que correntino; estaba enfermo de cáncer; murió al año siguiente. Dios me primereó, me estaba esperando en aquel confesonario. Cuando me levanté supe que iba a ser sacerdote”.

Médico de almas
Terminada su carrera secundaria en la escuela profesional, empezó a trabajar en un laboratorio. Sus padres deseaban que fuera médico. “Yo les contesté que sí, que sería médico de almas. Mi madre lloró; mi padre se alegró”.

Con 36 años es elegido Provincial de los jesuitas en Argentina
El 31 de julio de 1973 fue elegido Provincial de la Compañia de Jesús en Argentina, es decir que con sólo 36 años quedó a cargo de 15 casas, 106 sacerdotes, 32 hermanos y 20 estudiantes. Desempeñó ese cargo durante seis años. Fueron años tormentosos para Argentina, para la Iglesia, para la Compañía y para él como su autoridad máxima en el país.

Pero, ¿quién es el Papa Francisco?
Él dice que es “casalingo”, una palabra italiana que significa hogareño y que ama Buenos Aires. Duerme cinco horas. “Me acuesto temprano y me despierto sin despertador a las cuatro de la mañana. Eso sí, duermo 40 minutos de siesta”. Al levantarse reza durante tres horas antes de recibir las primeras visitas.

Al ser nombrado Arzobispo de Buenos Aires rechazó vivir en la residencia arzobispal de Olivos, próximo al palacio presidencial de Casa Rosada, y en su lugar habilitó un pequeño piso cercano a las oficinas de la curia. Él se cocina su comida y se lava su ropa. Tiene costumbre de no aceptar las invitaciones para almorzar en restaurantes de la ciudad.

Habla cinco idiomas
Habla el italiano, la lengua de sus padres, el francés y el alemán. “El que más me costó fue el inglés, es sobre todo la fonética, porque tengo mal oído. Y, por supuesto, entiendo el piamontés, el sonido de mi infancia”.

Textos iluminadores
En el libro Papa Francisco (LibrosLibres) se muestra el pensamiento del nuevo Pontífice... Las preguntas comunes de cualquier cristiasno encuentran una respuesta sencilla y directa, desde lo más espiritual (su recordatorio de que Dios sale a buscarnos, la importancia de la Eucaristía diaria o los consejos de unción y mansedumbre a sus sacerdotes) a lo más implicado en la actualidad.

La "cultura del descarte"
En efecto, el nuevo Papa es conocido por sus posiciones contra la pobreza y contra la que denomina «cultura del descarte», tanto de niños y ancianos como de personas que aparentemente no han tenido «éxito» en la vida. Para superarla propone una «cultura del vínculo» que descansa sobre la solidaridad social.

Con este libro sabremos además la forma en que se comunica con sus sacerdotes o su afición al cine, así como hechos poco conocidos de su biografía.

Fuete: Religion en libertad

Santo Evangelio 22 de Marzo de 2013




Autor: Esteban Nicolás García Cárdenas | Fuente: Catholic.net
Yo soy Hijo de Dios
Juan 10, 31-42. Cuaresma. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. El Hijo de Dios se hizo carne para redimirnos de nuestros pecados.


Del santo Evangelio según san Juan 10, 31-42

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?». Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios». Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: "Yo dije: Ustedes son dioses"? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: "Tú blasfemas", a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre».
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero el se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad». Y en ese lugar muchos creyeron en él.

Oración introductoria

Señor, dame la gracia de conocerte profundamente, ayúdame a sentirte de una manera más cercana en este período de Cuaresma. Jesús, que tome una mayor conciencia de mi condición de criatura y de tu grandeza como Creador.

Petición 

Jesucristo, aumenta mi fe para reconocerte como Dios y Señor único de mi vida.

Meditación del Papa

Es obvio que esta coexistencia entre saber e ignorancia, de conocimiento material y profunda incomprensión, existe en todos los tiempos. Por eso la palabra de Jesús sobre la ignorancia, con sus aplicaciones en las distintas situaciones de la Escritura, debe sacudir también, precisamente hoy, a los presuntos sabios. ¿Acaso no somos ciegos precisamente en cuanto a sabios? ¿No somos quizás, justo por nuestro saber, incapaces de reconocer la verdad misma, que quiere venir a nuestro encuentro en aquello mismo que sabemos? ¿Acaso no esquivamos el dolor provocado por la verdad que traspasa el corazón, esa verdad de la que habló Pedro en su discurso de Pentecostés? La ignorancia atenúa la culpa, deja abierta la vía hacia la conversión. Pero no es simplemente una causa eximente, porque revela al mismo tiempo una dureza de corazón, una torpeza que resiste a la llamada de la verdad. Por eso es más consolador aún para todos los hombres y en todos los tiempos que el Señor, tanto respecto a los que verdaderamente no sabían -los verdugos- como a los que sabían y lo condenaron, haya puesto la ignorancia como motivo para pedir que se les perdone: la ve como una puerta que puede llevarnos a la conversión. (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, segunda parte, p. 80).

Reflexión 

Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. El Hijo de Dios se hizo carne para redimirnos de nuestros pecados. De esta forma, Jesucristo nos ha mostrado el rostro del Padre, un rostro de amor y de misericordia. Sólo en el amor de Dios y en la persona de Cristo encontramos la clave de lectura de toda la Escritura. Es necesario acercarnos con fe y humildad a la oración, a los sacramentos y a la escucha de la Palabra de Dios. Como cristianos estamos llamados a conocer las verdades de nuestra fe y a dar razón de nuestra esperanza.

Propósito

En este día rezaré, en algún momento, el credo para profesar y renovar mi fe en la Santísima Trinidad.

Diálogo con Cristo

Señor, dame una fe sencilla para conocerte y amarte cada día más. Ayúdame a entender que por amor a mí te hiciste hombre y moriste en la cruz. No permitas que viva indiferente ante tu amor y tu gracia. Sé tú, Dios mío, la brújula que dirija mi vida y concédeme la gracia de permanecer fiel a mi fe hasta la muerte.

Salmo 50




Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací, 
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Delante de la Cruz los ojos míos




Himno: DELANTE DE LA CRUZ LOS OJOS MÍOS

Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,

quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera. Amén.

21 mar. 2013

Madre..Perdónanos



Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Dios te salve, María,


No te acuerdes Señor de mi pecado





Si me desechas tú, Padre amoroso,
¿a quién acudiré que me reciba?
Tú al pecador dijiste generoso
que no quieres su muerte, ¡oh Dios piadoso!,
sino que llore y se convierta y viva.
Cumple en mí la palabra que me has dado
y escucha el ansia de mi afán profundo,
no te acuerdes, Señor, de mi pecado;
piensa tan sólo que en la cruz clavado
eres, Dios mío, el Redentor del mundo. 
Amén.

Dios nos ha dado la vida eterna




Este es el testimonio: que Dios nos ha dado la vida eterna, y que dicha vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
1 Juan 5:11-12

Encuentro con otras confesiones y religiones





Encuentro con otras confesiones y religiones

Francisco pide a ortodoxos y protestantes que recen por él para ser «un pastor según Cristo»



«Debemos mantener viva en el mundo la sed de lo absoluto», dice a representantes de religiones no cristianas; contra la visión de que el hombre es sólo «lo que produce y consume».

ARadioVaticano/ReL   

El Papa Francisco ha recibido este miércoles en audiencia privada al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I y, posteriormente, en audiencia general en la Sala Clementina del palacio apostólico vaticano a los Delegados Fraternos de otras iglesias y comunidades cristianas, así como de otras religiones.

En la Misa de Inicio de Pontificado estuvieron presentes 33 delegaciones de Iglesias y denominaciones cristianas, entre ellas, 14 orientales y 10 occidentales. Subieron al altar a abrazar al nuevo Papa el Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, y el Katolikós armenio, Karekin II. Otros líderes presentes en Roma son el metropolita Hilarión del Patriarcado de Moscú (con quien Francisco ha tenido un encuentro personal); el arzobispo anglicano de York, John Tucker Mugabi Sentamu; y el secretario del Consejo Mundial de Iglesias, Fykse Tveit, entre otros.



En la audiencia del miércoles han participado también delegados del patriarcado greco-ortodoxo de Alejandría, del patriarcado greco-ortodoxo de Antioquía, de la Iglesia Ortodoxa rusa, el patriarcado de Georgia, de Serbia, de Rumanía, de Chipre, de Grecia y de Albania. También estaban delegados de comunidades cristianas como la anglicana, federación mundial luterana, metodista, bautistas, pentecostales, evangélicas, del consejo mundial de las Iglesias.

Además, representantes de las Iglesias ortodoxas orientales , la Iglesia copta de Alejandría, el patriarcado siro-ortodoxo, la Iglesia armenia y los armenios de Cilicia. Acudieron también delegados de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, el patriarcado armenio de Turquía, y la comunidad monástica ecuménica de Taizé, Francia.

Otros asistentes eran los representantes de la comunidad hebrea de Roma, del Rabinato de Israel, del American Jewish Committee, del congreso mundial judío y de la Anti-Defamation League, entre otros. De otras religiones, representantes musulmanes de Italia, Serbia, Bulgaria, así como delegados budistas, sij, jainistas e hindúes.

"En primer lugar, doy gracias de corazón a lo que mi hermano Andrés nos ha dicho", dijo Francisco en su intervención, refiriéndose a Bartolomé I, heredero, según una tradición, de la sede del apóstol Andrés, hermanod e Pedro, en Bizancio.

"Me da mucha alegría reunirme con vosotros hoy, los delegados de las Iglesias Ortodoxas, de las Iglesias Orientales Ortodoxas y las Comunidades eclesiales de Occidente. Gracias por querer tomar parte en la celebración que marcó el comienzo de mi ministerio como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro", dijo Francisco.

Para Francisco, es necesaria "una oración más urgente por la unidad de todos los creyentes en Cristo", que sume "el plan de Dios y nuestra cooperación sincera".

Recordó que el Año de la Fe, que convocó Benedicto XVI y Francisco alaba, conmemora "el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II, proponiendo una especie de peregrinación a lo que es lo esencial para todo cristiano: la relación personal y transformadora con Jesús Cristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación".

Francisco recordó también palabras de su predecesor Juan XXIII: "La Iglesia Católica considera su deber trabajar activamente con el fin de cumplir el gran misterio de la unidad que Cristo Jesús con fervientes oraciones al Padre Celestial pidió en inminencia de su sacrificio", y pronunció las palabras de Cristo: "ut unum sint", que sean uno, para "ser capaces de dar testimonio libre, alegre y valiente. Este será nuestro mejor servicio a la causa de la entre los cristianos, un servicio de esperanza para un mundo que sigue marcado por la división, por las disputas y rivalidades".

"Por mi parte, deseo asegurar, en la estela de mis predecesores, que se continuará el trabajo en el camino del diálogo ecuménico, y agradezco al Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad Cristiana, por la ayuda que se siga prestando, en mi nombre, para esta noble causa. Os pido, queridos hermanos y hermanas, para llevar mi cordial saludo y la seguridad de mi recuerdo en el Señor Jesús a las Iglesias y comunidades cristianas que están representados aquí, y pido la caridad de una especial oración por mi persona, para que pueda ser un pastor según el corazón de Cristo", solicitó a los cristianos.

A los judíos les recordó que "nos une un vínculo espiritual muy especial", explicado en el Decreto Nostra Aetate del Vaticano II: "el misterio divino de salvación en los Patriarcas, Moisés y los profetas". "Estoy seguro de que, con la ayuda del Todopoderoso, podremos seguir provechosamente el diálogo fraterno", anunció.

Después saludó a los musulmanes, que, dijo, "adoran al único Dios, viviente y misericordioso, y lo invocan en la oración". En la presencia de estos musulmanes, Francisco dijo ver "una nueva voluntad de crecer en el respeto mutuo y la cooperación para el bien común de la humanidad".

Insistió en la importancia de "la promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas" y agradeció el trabajo del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

Pidió a todos ser conscientes de "la responsabilidad que todos llevamos en nuestro mundo, de toda la creación, a la que debemos amar y apreciar. Y podemos hacer mucho por el bien de los menos afortunados, los que son débiles y el sufrimiento, promover la justicia, promover la reconciliación, la consolidación de la paz. Pero por encima de todo, debemos mantener viva en el mundo la sed de lo absoluto, no permitiendo que prevalezca una visión de la persona humana de una sola dimensión, según la cual el hombre se reduce a lo que produce y lo que consume: se trata de una de las trampas más peligrosas para nuestro tiempo".


Ser verdaderamente hijos de Dios





Ser verdaderamente hijos de Dios

Jueves quinta semana de Cuaresma. Tenemos un Dios que nos persigue y busca llegar hasta el fondo de nosotros mismos. 
Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net

Gn 17, 3-9
Jn 8, 51-59

El tiempo cuaresmal es un camino de conversión que no es simplemente arrepentirnos de nuestros pecados o dejar de hacer obras malas. El camino de conversión no es otra cosa sino el esfuerzo constante, por parte nuestra, de volver a tener la imagen, la visión que Dios nuestro Señor tenía de nosotros desde el principio. El camino de conversión es un camino de reconstrucción de la imagen de Dios en nuestra alma.

La liturgia del día de hoy nos presenta dos actitudes muy diferentes ante lo que Dios propone al hombre. En la primera lectura, Dios le cambia el nombre a Abram. Y de llamarse Abram, le llama Abraham. Este cambio de nombre no es simplemente algo exterior o superficial. Esto requiere de Dios la disponibilidad a cambiar también el interior, a hacer de este hombre un hombre nuevo. 
Pero, al mismo tiempo, requiere de Abraham la disponibilidad para acoger el nombre nuevo que Dios le quiere dar. 

Por otro lado, en el Evangelio vemos cómo Jesús se enfrenta una vez más a los judíos, haciéndoles ver que aunque se llamen Hijos de Abraham, no saben quién es el Dios de Abraham.

Son las dos formas en las cuales nosotros podemos enfrentarnos con Dios: la forma exterior; totalmente superficial, que respeta y vive según una serie de ritos y costumbres; una forma que incluso nos cataloga como hijos de Abraham o hijos de Dios. Y por otro lado, el camino interior; es decir, ser verdaderamente hijos de Abraham, ser verdaderamente hijos de Dios.

Lo primero es muy fácil, porque basta con ponerse una etiqueta, realizar determinadas costumbres, seguir determinadas tradiciones. Y podríamos pensar que eso nos hace cristianos, que eso nos hace ser católicos; pero estaríamos muy equivocados. Porque todo el exterior es simplemente un nombre, y como un nombre, es algo que resuena, es una palabra que se escucha y el viento se lleva; es tan vacía como cualquier palabra puede ser. Es en el interior de nosotros donde tienen que producirse los auténticos cambios; de donde tiene que brotar hacia el exterior la verdadera transformación, la forma distinta de ser, el modo diferente de comportarse. 

No son las formas exteriores las que configuran nuestra persona. Son importantes porque manifiestan nuestra persona, pero si las formas exteriores fuesen simplemente toda nuestra estructura, toda nuestra manera de ser, estaríamos huecos, vacíos. Entonces también Jesús a nosotros podría decirnos: "Sería tan mentiroso como ustedes". También Jesús nos podría llamar mentirosos, es decir, los que vacían la verdad, los que manifiestan al exterior una forma como si fuese verdad, pero que realmente es mentira.

Qué difícil y exigente es este camino de conversión que Dios nos pide, porque va reclamando de nosotros no solamente una «partecita», sino que acaba reclamando todo lo que somos: toda nuestra vida, todo nuestro ser. El camino de conversión acaba exigiendo la transformación de nuestras más íntimas convicciones, de nuestras raíces más profundas para llegar a cristianizarlas.

Para los judíos solamente Dios estaba por encima de Abraham, por eso, cuando Cristo les dice: "Antes de que Abraham existiese, Yo soy", ellos entendieron perfecta- mente que Cristo estaba yendo derecho a la raíz de su religión; les estaba diciendo que Él era Dios, el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y es por eso que agarran piedras para intentar apedrearlo, por eso buscan matarlo. 

No es simplemente una cuestión dialéctica; ellos han entendido que Cristo no se conforma con cambiar ciertos ritos del templo. Cristo llega al fondo de todas las cosas y al fondo de todas las personas, y mientras Él no llegue ahí, va a estar insistiendo, va a estar buscando, va a estar perseverando hasta conseguir llegar al fondo de nuestro corazón, hasta conseguir recristianizar lo más profundo de nosotros mismos.

El hecho de que Dios le cambie el nombre a Abram, además de significar el querer llegar al fondo, está también significando que solamente quien es dueño de otro le puede cambiar el nombre. (Según la mentalidad judía, solamente quien era patrón de otro podía cambiarle el nombre). Algo semejante a lo que hicieron con nosotros el día de nuestro Bautismo cuando el sacerdote, antes de derramar sobre nuestra cabeza el agua, nos impuso la marca del aceite que nos hacia propiedad de Dios. 

¿Realmente somos conscientes de que somos propiedad de Dios? Dios es tan consciente de que somos propiedad suya, que no deja de reclamarnos, que no deja de buscarnos, que no deja de inquietarnos. Como a quien le han quitado algo que es suyo y cada vez que ve a quien se lo quitó, le dice: ¡Acuérdate de que lo que tú tienes es mío! Así es Dios con nosotros. Llega a nuestra alma y nos dice: Acuérdate de que tú eres mío, de que lo que tú tienes es mío: tu vida, tu tiempo, tu historia, tu familia, tus cualidades. Todo lo que tú tienes es mío; eres mi propiedad.

Esto que para nosotros pudiera ser una especie como de fardo pesadísimo, se convierte, gracias a Dios, en una gran certeza y una gran esperanza de que Dios jamás va a desistir de reclamar lo que es suyo. Así estemos muy alejados de Él, sumamente hundidos en la más tremenda de las obscuridades o estemos en el más triste de los pecados, Dios no va a dejar de reclamar lo que es suyo. Sabemos que, estemos donde estemos, Dios siempre va a ir a buscarnos; que hayamos caído donde hayamos caído, Dios nos va a encontrar, porque Él no va a dejar de reclamar lo que es suyo.

Éste es el Dios que nos busca, y lo único que requiere de nosotros es la capacidad y la apertura interior para que, cuando Él llegue, nosotros lo podamos reconocer. "El que es fiel a mis palabras no morirá para siempre". No habrá nada que nos pueda encadenar, porque el que es fiel a las palabras de Cristo, será buscado por Él, que es la Resurrección y la Vida.

Ojalá que nosotros aprendamos que tenemos un Dios que nos persigue y que busca llegar hasta el fondo de nosotros mismos, y que nos va hacer bajar hasta el fondo de nosotros para que nos podamos, libremente, dar a Él.

¿De qué otra manera más grande puede Dios hacer esto, que a través de la Eucaristía? ¿Qué otro camino sigue Dios sino el de la misma presencia Eucarística? ¿Acaso alguien en la tierra puede bajar tan a lo hondo de nosotros mismos como Cristo Eucaristía? Cristo es el único que, amándonos, puede penetrar hasta el alma de nuestra alma, hasta el espíritu de nuestro espíritu, para decirnos que nos ama.

Permitamos que el Señor, en esta Semana Santa que se avecina, pueda llegar hasta nosotros. Permitámosle hacer la experiencia de estar con nosotros. Y nosotros, a la vez, busquemos la experiencia de estar con Él. Un Dios que no simplemente caminó por nuestra tierra, habló nuestras palabras y vio nuestros paisajes. Un Dios que no simplemente murió derramando hasta la última gota de sangre; un Dios que no solamente resucitó rompiendo las ataduras de la muerte. Un Dios que, además, ha querido hacerse Eucaristía para poder estar en lo más profundo de nuestras vidas y poder encontrarnos, si es necesario, en lo más profundo de nosotros mismos.


Preguntas o comentarios al autor
P. Cipriano Sánchez LC

Santo Evangelio 21 de Marzo de 2013



Autor: Jaime Rodríguez | Fuente: Catholic.net
Es mi Padre quien me glorifica
Juan 8, 51-59. Cuaresma. Conozcamos a Cristo. Todo se nos hará mucho más fácil y llevadero.


Del santo Evangelio según san Juan 8, 51-59


En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Os aseguro que guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás. Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: "Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás." ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?» Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: "Él es nuestro Dios", y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Oración introductoria

Señor, quiero ser fiel a tu Palabra y tener un momento de intimidad contigo en la oración. Creo, espero y te amo. Dame tu luz para que sepa guardar el silencio necesario para escuchar lo que hoy me quieres decir.

Petición

Señor, ayúdame a incrementar mi vida de gracia y a vivir siempre de acuerdo a ella.

Meditación del Papa

El Evangelio de Juan no sólo proporciona una especie de transcripción taquigráfica de las palabras y del camino de Jesús, sino que, en virtud de la comprensión que se obtiene en el recordar, nos acompaña más allá del aspecto exterior hasta la profundidad de la palabra y de los acontecimientos, esa profundidad que viene de Dios y nos conduce a Él. El Evangelio es, como tal, "recuerdo", y eso significa: se atiene a la realidad que ha sucedido y no es una composición épica sobre Jesús, una alteración de los sucesos históricos. Más bien nos muestra verdaderamente a Jesús, tal como era y, precisamente de este modo, nos muestra a Aquel que no sólo era, sino que es; Aquel que en todos los tiempos puede decir en presente: "Yo soy". "Os aseguro que antes de que Abraham naciera, Yo soy". Este Evangelio nos muestra al verdadero Jesús, y lo podemos utilizar tranquilamente como fuente sobre Jesús. (Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p. 96). 

Reflexión

Los fariseos eran los doctores de la ley. Conocían la Escritura, las profecías, cumplían todos los preceptos, llevaban filacterias colgando y constantemente recordaban que el Señor era el único Dios, se acordaban de él estando en casa y yendo de camino, acostados y levantados...

A estos fariseos, tan conocedores de la ley, les acusa Jesús de no conocer a Dios, autor de la ley: «De quien vosotros decís: "es nuestro Padre". Vosotros no lo conocéis». Es triste ver que también hoy corremos el riesgo de convertir el cristianismo en una serie de leyes, normas y preceptos. El cristianismo es mucho más. Es, ante todo, la Revelación al hombre del misterio de Cristo, Hijo de Dios. Sería una pena que viviéramos preocupados por "cumplir" nuestros deberes de cristianos, olvidándonos de Cristo, como los fariseos "cumplían" la ley y no conocían a Dios.

Por otra parte, cuando uno conoce a Dios, cuando llega a ser su amigo, entonces nace espontáneamente el deseo de agradarlo en todo, de cumplir con delicadeza su voluntad. Por eso Cristo dice: «yo lo conozco y guardo su palabra». Primero lo "conoce".

Después, "guarda su palabra". Nos conviene pues conocer a Dios para cumplir su voluntad, ser fiel a sus leyes y preceptos.

Cuando escuchamos a alguien quejarse de que la moral cristiana es muy exigente, cuando nosotros mismos nos revelamos internamente ante alguna dificultad que conlleva, ¿no será porque hemos "vaciado" el cristianismo de Cristo? ¿no será que estamos intentando vivir la ley, sin conocer profundamente a Dios, autor de la ley?

Enamorémonos de Dios. Conozcamos a Cristo. Todo se nos hará mucho más fácil y llevadero.

Propósito

Revisar mis actividades para saber qué lugar ocupa Dios en mi vida.

Diálogo con Cristo

Señor Jesús, qué fácilmente puedo negarte el lugar que te corresponde en mi vida. No quiero dejarme envolver por lo transitorio y fugaz para saber dedicar el mayor y el mejor tiempo de mi vida al servicio de los demás, por amor a Ti. Por eso te doy gracias por este momento de oración que me hace reconocer, agradecer y evaluar el uso que estoy dando a todos los talentos con los que has enriquecido mi vida, especialmente el uso de mi tiempo.



20 mar. 2013

De comunista, ateo y considerar la religión como «el opio del pueblo»... a sacerdote




van Paixão sólo quería tocar las maracas

Samba, mujeres, y bebidas... pero una señora de 72 años lo llevó a la fe y al sacerdocio

El joven Ivan estaba muy lejos de Dios cuando aquella señora le acogió como una madre, con oración y cariño, y le mostró un Dios de Amor.


 De comunista, ateo y considerar la religión como «el opio del pueblo»... a sacerdote

 Su madre fue violada con 13 años, no abortó, y su hijo, sacerdote, perdonó y confesó a su padre

 Un español en orfanatos soviéticos: se bautizó porque «las niñeras buenas eran creyentes todas»

 «Estaba hasta arriba de ácidos, me sentí muy mal... y le dije a Dios: si existes este es tu momento»
 

Ivan Paixão fue ordenado sacerdote en 2010, en la comunidad Canción Nueva (www.cancionnueva.com, Cançao Nova), una de las grandes comunidades católicas carismáticas de origen brasileño.

Pero él llegó a la fe después de una vida de "samba, mujeres y bebidas" en Sao Paulo. Lo que le acercó a Cristo fue que ¡quería aprender a tocar las maracas! Y su maestra, una señora de 72 años, fue quien le acogió como un hijo y le llevó a Dios.

Peleas peligrosas
"En ciertos momentos de mi vida, hacia los 14 años, tenía muchas dificultades de relación con mis padres. Me metí en peleas y en realidades en las cuales casi perdí la vida, y casi cometí el error de haber quitado la vida a alguien", recuerda.

"Me gustaba la samba, conocía todos los bares de Sao Paulo y también me gustaba ir a los barrios de las favelas. Tuve algunas amistades buenas, pero cuando caminamos sin Dios nos encontraremos también a personas que no quieren nuestro bien".

"Mi vida caminó por ese medio: samba, mujeres y bebidas y eso me llevó a una etapa de vida en cual ya vivía un vacío existencial muy grande. Y en mi casa había muchas peleas. Mi madre se ponía muy enferma por mi causa y yo iba camino hacia la marginalidad".

Una profesora de música... y de vida
El joven Ivan salía por entonces con una chica que le presentó a una señora mayor que era profesora de música, porque a él le hacía ilusión aprender a tocar las maracas.

Esa señora le habló de Dios, y cambió su vida.

"Una señora de setenta y dos años me vino a hablar de Dios en el día que fui a presentarle un trabajo. Yo dije: “Entonces, si ella no hace el negocio, por lo menos para ir a su casa a aprender a tocar la maraca, yo voy. ¡Fue ahí cuando Dios me tomó!”, recuerda.

"Porque ella era una mujer de mucha oración, me acogía muy bien, como un hijo, y toda la comprensión que no tenia en mi casa yo encontré en su casa. Ella empezó a evangelizarme y mi vida empezó a cambiar: comencé a dejar la bebida y las mujeres, pasé a vivir en castidad y ella fue introduciéndome en las prácticas cristianas, a través del Rosario y del anuncio de un Dios que me ama, un Dios de Amor. Mi vida iba siendo transformada y fui buscar la reconciliación con mi familia".

Hoy es director de jóvenes
Su experiencia le sirve hoy que es sacerdote. "Dios me da la gracia de donarme, como aquella señora que me evangelizó, y estoy sirviendo también en el Instituto Canción Nueva, donde soy director espiritual, cuidando de los alumnos de allá, que son cerca de novecientos jóvenes. Puedo aportarles algo de experiencia, pero sobre todo puedo anunciar ese Dios de amor, que un día me fue anunciado y cambió mi vida".

Jesús muere en la Cruz





Jesús muere en la Cruz

Después de la agonía de Getsemaní,
Jesús, en la cruz, se halla de nuevo ante el Padre.
En el culmen de un sufrimiento indecible,
Jesús se dirige a él, y le ruega.
Su oración es ante todo invocación de misericordia para los verdugos.
Luego, aplicación a sí mismo de la palabra profética de los salmos:
manifestación de un sentido de abandono desgarrador,
qué llega en el momento crucial,
en el cual se experimenta con todo el ser
a que desesperación lleva el pecado que separa de Dios.
Jesús ha bebido hasta la hez el cáliz de la amargura.
Pero de aquel abismo de sufrimiento surge un grito
que rompe la desolación:
"Padre, a tus manos entrego mi espíritu" (Lc 23, 46).
Y el sentido de abandono se cambia
en abandono en los brazos del Padre;
la última respiración del moribundo se vuelve grito de victoria,
La humanidad, que se había alejado en un arrebato de autosuficiencia,
es acogida de nuevo por el Padre.



Cristo en la cruz pone todo por nosotros
Miércoles quinta semana de Cuaresma. La cruz de Cristo se convierte en punto de partida para nosotros. 
Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net

Dn 3, 14-20.91-92.95
Jn 8, 31-42

Durante toda la Cuaresma la Iglesia nos ha ido preparando para encontrarnos con el misterio de la Pascua, que es el juicio que Dios hace del mundo, el juicio con el cual Dios señala el bien y el mal del mundo. La Pascua no es solamente el final de la pasión; la Pascua es la proclamación de Cristo como juez del universo. Un juez que, por ser juez del universo, pone a sus pies a todos: sus amigos, que pueden ser los que le han servido; y a sus enemigos, que pueden ser los que no le han servido. 

El juicio que Dios hace del hombre dependerá de cómo el hombre se ha comportado con Cristo. Ser conscientes de esto es, al mismo tiempo, dejar entrar en nuestro corazón la pregunta de cuál es la opción fundamental de nuestras vidas.

Escuchábamos en la narración del Libro de Daniel, que los tres jóvenes son salvados del horno del fuego ardiente por el ángel del Señor. Yo creo que lo fundamental de esta narración es la reflexión final: "Bendito sea el Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, que ha enviado a su ángel para librar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron la orden del rey y expusieron su vida antes que servir y a adorar a un dios extraño". 

Éste es el punto más importante: el ser capaz de juzgar nuestra vida de tal forma que nuestros actos se vean discriminados según nuestra opción por Dios. O sea, Dios como criterio primero, y no al revés. Que nuestra forma de afrontar la vida, nuestra forma de pensar, de juzgar a las personas, de entender los acontecimientos, no se vean discriminadas por «lo que a mí me parecería» , es decir, por un criterio subjetivo. 

Esta situación debe ser para todos nosotros punto de examen de conciencia, sobre todo de cara a la Pascua del Señor, para ver si efectivamente nuestra vida está decidida por Dios. La cruz se convierte así, para cada uno de nosotros, en el punto de juicio, el punto al cual todos tenemos que llegar para ver si mi vida está o no decidida por Cristo nuestro Señor. 

Cristo en la cruz apuesta todo por nosotros. Cristo en la cruz pone todo por nosotros. Cristo en la cruz se entrega totalmente a nosotros. La cruz de Cristo se convierte en punto de juicio para nosotros: Si Él nos ha dado tanto, ¿nosotros qué damos? Si Él ha sido tanto para nosotros, ¿nosotros qué somos para Él? Si Él ha vivido de esa manera con nosotros y para nosotros, ¿nosotros cómo vivimos para Él?

Jesús, en el Evangelio, pide a los judíos que le escuchaban que examinen quién es su Padre. Ellos le dicen: "Nosotros tenemos por padre a Dios". Pero Jesús les contesta que no es verdad, porque les dice: "Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado".

Cuando nuestra vida choca con la cruz, cuando nuestra vida choca con los criterios cristianos, tenemos que preguntarnos: ¿Quién es mi padre?; no ¿cuál es mi título?; no ¿cuál es la etiqueta que yo traigo puesta en mi vida? ¿Cuál es el fruto que da en mi vida la opción por Cristo? ¿Qué es lo que realmente brota en mi vida de mi opción por Cristo? Porque ése es verdaderamente el origen de mi existencia.

Jesús dice a los de su época que ellos no son los hijos de Abraham; porque el fruto de Abraham sería una opción definitiva por Dios, hasta el punto de ser capaz de arriesgar el propio interior, el propio juicio para seguir a Dios. Recordemos que Abraham puso, incluso lo ilógico de la orden de Dios de matar a su propio hijo, para obedecer a Dios.

Cristo y su cruz se convierten en un reclamo para cada uno de nosotros: ¿quién eres Tú? El misterio Pascual es para todos nosotros una llamada. No me puedo quedar nada más en los ritos exteriores. ¿Cuál es la obra que me está diciendo a mí si opto por Cristo o no? Mi comportamiento cristiano, mi compromiso cristiano, mi opción definitiva por Jesucristo es donde puedo ver quién es verdaderamente mi Padre, allí es donde sé quién es auténticamente el Señor de mi vida.

Cuando los judíos le responden a Jesús: "Nosotros no somos hijos de prostitución, no tenemos más padre que Dios", están tocando un tema muy típico de toda la Escritura: la relación con Dios. El pueblo de Dios como un pueblo amado, un pueblo fiel, un pueblo esposo de Dios. Por eso dicen: "no somos hijos de prostitución, no somos hijos de adulterio, somos hijos genuinos de Dios". 

Pero Cristo les responde: "Si Dios fuera su Padre me amarían a mí[...]". Si realmente fuesen un pueblo esposo de Dios, me amarían a mí. Si realmente fuesen un pueblo fiel a Dios, un pueblo que nace del amor esponsal a Dios, amarían a Cristo. 

Podría ser que en nuestra alma hubiese algunos campos en los que todavía Cristo nuestro Señor no es el vencedor victorioso, no es el esposo fiel. ¿No podría haber campos en nuestra vida, rasgos en nuestra alma, en los que por egoísmo, por falta de generosidad, por pereza, por frialdad, nuestra alma todavía no corriese al ritmo de Dios, no estuviese alimentándose de la vida de Dios, no estuviese nutriéndose de la opción fundamental, definitiva, única, exclusiva por Dios nuestro Señor? 

La Semana Santa es un período de reflexión muy importante. Un período que nos va a mostrar a un Cristo que se ofrece a nosotros; un Cristo que se hace obediente por nosotros; un Cristo que es la garantía del amor esponsal de Dios por su pueblo. Un Cristo que reclama de cada uno de nosotros el amor fiel, el amor de don total del corazón hecho obras, manifestado en un comportamiento realmente cristiano. El misterio pascual es la raya que define si soy alguien que vive de Dios, o soy alguien que vive de sí mismo.

Jesucristo, en la Eucaristía, viene a redimirnos de esto. Jesucristo quiere darnos la Eucaristía para que de nuevo en esa unión íntima del Creador, del Señor, del Redentor con el alma cristiana, se produzca la opción fuerte, definitiva, amorosa por Dios.

Pidámosle que esta opción llegue a iluminar todos los campos de nuestra vida. Que ilumine nuestro interior, que ilumine nuestra alma, que ilumine también nuestra vida social, nuestra vida familiar, y, sobre todo, que ilumine nuestra libertad para que optemos definitivamente, sin ninguna cadena, por aquello que únicamente nos hace libres: el amor de Dios. 

Dios misericordioso..





Dios misericordioso, ilumina los corazones de tus hijos que tratan de purificarse por la penitencia de la Cuaresma y, ya que nos infundes el deseo de servirte con amor, dígnate escuchar paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

¡ Oh Señora mía !



¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya. Amén

Santo Evangelio 20 de Marzo de 2013



Autor: Estanislao García | Fuente: Catholic.net
La verdad os hará libres
Juan 8, 31-42. Cuaresma. El pecado nos hace esclavos, uno llama a otro, hasta que se hace imposible salir.


Del santo Evangelio según san Juan 8, 31-42

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre». Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham». Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios». Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado. 

Oración introductoria

Señor, que este momento de oración sea el medio por el cual tu gracia aumente mi fe para que pueda llegar a ser una fe fuerte, luminosa, operante, contagiosa, profunda, de modo que me lleve a conocer la verdad. Tú sabes cuánto necesito este don, porque sin la fe no puedo amar auténticamente a Ti ni a los demás.

Petición

Señor, aumenta mi fe para conocer tu verdad.

Meditación del Papa

En este texto del Evangelio que se ha proclamado, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad. Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores, y Él los acusa de buscar su muerte, aludiendo al supremo sacrificio en la cruz, ya cercano. Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica. En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad, proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos. Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse. Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. (Benedicto XVI, 28 de marzo de 2012).

Reflexión

Es una cosa muy triste. Es lo único que le pude decir en ese momento a una amiga que me contó cómo su hermano se había metido en las drogas; antes era un chico muy divertido y alegre, un poco trasto en los estudios, cosa que se lo perdonábamos; pero jamás creí que podía llegar hasta tal extremo; yacía tirado junto a un árbol, su padre le había echado de casa y su hermana lloraba desconsolada apoyada sobre mi hombro. Al cabo de un año murió de sobredosis, fue incapaz de salir de la droga a pesar de todas las ayudas.

Y es que como dice el evangelio, el pecado nos hace esclavos; el pecado llama a otro pecado y así hasta que se hace imposible salir. Así sucede en la vida del cristiano que no está atento; de pequeño era fervoroso y hasta casi le daba gusto ir a la Iglesia, después con el tiempo se fue enfriando, a veces dejaba la misa dominical y poco a poco la dejó del todo; luego se confesaba una vez al año e iba a la Iglesia sólo para las bodas y los entierros, hasta que llegó a una edad en que se consideró maduro del todo y se dijo a sí mismo: ya no necesito de esto que llaman religión.

Jesús nos lo advierte en el evangelio de hoy para que no nos hagamos esclavos del pecado, sino que como la Virgen seamos fieles a Dios, que en cada momento nos pide nuestra libre y generosa disponibilidad para cumplir su Voluntad.

Propósito

Buscar la coherencia entre mi fe y lo que hago todos los días.

Diálogo con Cristo

Señor Jesús, desgraciadamente el «qué dirán» tiene demasiada influencia en mi toma de decisiones, cuando mi norma de vida debería ser únicamente seguir siempre tu verdad. Ayúdame a orar con humildad y sencillez para que pueda acoger y apreciar los innumerables dones con los que enriqueces mi vida, para que, con tu gracia, sea un testigo coherente de mi fe.