3 ago 2019

Santo Evangelio 3 de agosto 2019



Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,1-12):

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús, y dijo a sus cortesanos: «Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».
Es que Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Filipo, porque Juan le decía que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. 

Ella, aconsejada por su madre, le dijo: «Dame, ahora mismo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

¡No hay amores infieles! (sobre el matrimonio)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy vemos al Bautista ser decapitado por defender la verdad sobre el matrimonio. También hoy, los abusos legislativos —que etiquetan como "matrimonio" vivencias afectivas variopintas— deforman el rostro del amor conyugal, hasta hacerlo irreconocible para muchos. ¡La vida humana no es un experimento, ni un contrato de arrendamiento! Sólo un ámbito de fidelidad realmente sólido es adecuado para la dignidad de la convivencia matrimonial y para la educación de los hijos.

El matrimonio —instituido por Dios— es el lugar para el amor total entre un hombre y una mujer. La genuina medida de su amor es la "totalidad". Lo demás es "comercio" (donde los contratos ni obligan de "por vida" ni exigen "exclusividad"). Sólo darme por entero, sin reservarme una parte ni aspirar a una revisión / rescisión, responde plenamente a la dignidad humana. 

—Jesús, María y José: iluminad a la humanidad para defender el amor hermoso, porque casarse con el "paracaídas" del divorcio no es casarse; es, simplemente, engañarse.

Florezca en su ambiente

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Florezca en su ambiente

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


¿No ha visto usted florecitas que brotan entre las piedras, entre la maleza? Florecitas que brotan en los lugares más inverosímiles y que uno dice: ¿Cómo es posible que una flor como esta haya nacido en semejante lugar? Sí, ¡qué hermoso es ver como una flor puede brotar en un ambiente adverso! Quiero decirle a usted que también usted puede florecer en cualquier ambiente. No es el lugar lo que hace a la persona, es la persona la que hace el lugar. 

San Pablo escribe en Filipenses 4,11: "He aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé andar escaso y sobrado. Estoy avesado a todo y en todo. A la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquél que me conforta" Pudiéramos decir, siguiendo a Pablo: "He aprendido cómo ser rico, cómo ser pobre, cómo estar cómodo, cómo vivir bajo persecución. He vivido y he andado con Dios y he aprendido que cualquiera que sea la circunstancia en las que me encuentre, no me quejaré, sacaré el mejor provecho que pueda de ellas con confianza y esperaré a que las cosas cambien para bien." Fue en la cárcel donde Pablo escribió algunas de sus cartas más hermosas. Puede ser que usted esté rodeado de circunstancias que quisiera que no existieran…pero allí están. Pues usted puede florecer en ese ambiente, como esa florecita que fue creciendo entre las piedras. 

Hay una historia muy interesante del Doctor Robert Schulzer. En Persia existe la famosa mina de Golcanda. De ella proviene el Diamante de Coginor que está engarzado en la corona de Inglaterra y el Diamante de Orloff que está en la corona de Rusia. Pues había una vez, en Persia, un hombre llamado Alí Hafeth. Era granjero y estaba satisfecho con su suerte. Tenía esposa e hijos. Se consideraba un hombre feliz hasta que un día llegó un sacerdote del Oriente y comenzó a hablarle acerca de algo extraño que aquel hombre llamaba diamante. "Brillan como millones de soles. Son la cosa más hermosa del mundo", le comentó el sacerdote. De pronto Alí Hafeth comenzó a sentirse descontento con lo que tenía. Le preguntó al sacerdote: ¿Dónde se pueden conseguir esos diamantes? El sacerdote le dijo: "Dicen que es posible encontrarlos en cualquier parte del mundo. Busca un arroyo claro que corra por entre arenas claras rodeadas de montañas y allí encontrarás diamantes". Viajó por toda Palestina, luego por el Valle del Nilo hasta que llegó a los Pilares de Hércules, la entrada a España. Buscó las arenas blancas, las altas montañas pero no encontró diamantes. Ya habían pasado años cuando llegó a España totalmente arruinado, e incapaz de comunicarse con su familia. En un arranque de desesperación y de total sentido de fracaso se tiró al mar y se mató. 

Mientras tanto, el hombre que había comprado su granja, descubrió una extraña roca negra mientras daba de beber a su camello. Llevó la piedra a su casa, la puso sobre la chimenea y no se acordó más de ella. Un día el sacerdote entró a su casa, vio la piedra, alcanzó a deslumbrar un rayo luminoso de color que partía por una hendidura de la piedra y le dijo al hombre. "Es un diamante. ¿Dónde lo hallaste? El granjero le contestó: "Lo hallé en las frescas arenas del arroyito de agua clara en donde doy a beber a mi camello". Juntos salieron corriendo tan rápido como le permitían sus pies; marcharon hacia el arroyo, cavaron y encontraron diamantes. Este descubrimiento dio pie a lo que luego se convirtió en la Mina de Diamantes de Golcanda, la mina de diamantes más grande del mundo. 

¡Qué curioso! Los diamantes había estado todo el tiempo allí en el fondo de la propiedad de Alí Hafeth. En no los había visto y perdió su vida en una búsqueda infructuosa. ¿No será ese el caso suyo? Usted puede perder su vida buscando y persiguiendo placeres, fama, riquezas, viajando por todas partes. Todo en un esfuerzo por hallar la felicidad, pero la felicidad puede estar a sus pies en el ambiente donde está. Florezca allí en donde le tocó estar porque allí hay una mina de diamantes debajo de sus pies. Porque donde quiera que usted esté, allí está Dios y donde quiera que esté Dios, hay planes hermosos. No es el lugar lo que hace a al persona, es la persona la que hace el lugar. 

¡Cuánta gente se queda de su matrimonio, de su familia, de sus hijos, de sus padres, de su ciudad, de su pueblo, de su trabajo! Y están siempre deseando otra cosa, añorando otros ambientes, otras personas, otras circunstancias. ¡Qué tristeza y qué dolor! Siempre quejándose de lo que tienen. No gana nada con eso. Usted puede florecer en el ambiente en que le tocó estar. No depende de las circunstancias, depende de USTED. ¡Usted está sentado en una mina da diamantes!. 

Yo he conocido personas que en circunstancias muy difíciles han florecido y son un auténtico jardín de Dios. Son alabanza de la gloria de Dios. Es la persona la que hace el éxito y construye un futuro maravilloso. 

¿Dónde nació Ghandi? ¿Dónde desarrolló su vida? En ambientes de ciudades y aldeas pobres de la India. ¿Dónde nació Jesús? En Belén, en una cueva y vivió parte de su infancia en los ghettos judíos de Egipto. Mucha gente grande ha nacido en lugares pequeños y han desarrollado su vida en ambientes pobres. No es donde estamos sino lo que somos. Si usted piensa en las posibilidades escondidas y latentes que están en su ambiente y hace un recuento de todo aquello positivo que está allí y de todo aquello que usted puede usar para superarse, se dará cuenta de cosas increíbles. Verá que allí usted puede florecer. Mire las posibilidades que tiene en este mismo instante a sus pies; hay hectáreas de diamantes esperando ser hallados por usted. Diamantes de gozo, de felicidad y de metas en su vida. Lo que necesita para descubrir todo eso es una actitud dinámica y positiva. 

Apóyese confiadamente en Dios y verá como florecerá, no importa donde. Todo depende de cómo usted se enfrente a la vida. Usted puede estar seguro que Dios quiere que cada flor florezca, que cada semilla brote, que cada persona experimente gozo y también usted está incluido en el programa de Dios. Florezca allí donde la ha tocado estar y no se olvide, ¡Con Dios usted es…INVENCIBLE! 

                       

2 ago 2019

Santo Evangelio 2 de agsoto 2019



Lectura del santo Evangelio según san Mateo
(13,54-58):

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: «¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?»

Y se negaban a creer en él. 

Entonces Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».

Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.


La nueva evangelización: necesidad de redescubrir la fe

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, sucede a menudo que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. Pero, en realidad, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado.

Necesitamos redescubrir el camino de la fe. No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5,13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en Él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4,14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6,51).

—Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.

¡Exprese su Amor!

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¡Exprese su Amor!

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


El amor es algo de lo que estamos hambrientos; algo que deseamos con vehemencia y que pedimos a gritos. Todos necesitamos aprecio, cariño, que nos demuestren el amor que nos tienen - en una palabra - NECESITAMOS SER AMADOS. 
Cuanta gente hay en este mundo clavados en la cruz de la soledad y que necesitan se les demuestre el aprecio, el amor. No creo que podamos regalar a otros algo que no poseemos; no creo que podamos dar un amor verdadero hasta no encontrar la forma de obtener un poco de amor verdadero. Y la fuente del amor es Dios. 

Por eso mi hermano, vamos hoy a señalar dos cosas fundamentales en el ser humano que debe regir su comportamiento y su inter-relación con los demás: REPRIMIR - Es necesario que en la vida seamos dueños de nosotros mismos, de nuestras emociones, de nuestros instintos. Debemos reprimir todo aquello que pueda hacer daño a los demás. EXPRESAR - Lo bueno que sentimos, lo bueno que vivimos. Sin embargo, reprimimos nuestros mejores sentimientos - reprimimos lo bueno y expresamos lo malo, de tal manera que aparecemos como fríos e indiferentes en lo que a amor se refiere. Y esto produce frustración. 

El amor y sus derivados deben tener abundantes oportunidades para manifestarse pues solo así podemos crecer como Dios quiere. No ahogue lo bueno, exprese el amor, reprima el odio, las críticas, etc. ¿Por qué no encender fuegos de amor en el corazón? 

Una mirada amistosa es como un rayo de luz que rasga las tinieblas de un alma cuya angustia no sospechamos siquiera. Cuando expresamos el amor profundo a los demás experimentamos un gozo profundo e inenarrable. Recuerde que no solo de pan vive el hombre. Necesita el amor. 

Permíteme hacerle una pregunta - ¿Expresa usted en su casa el amor que le tiene a sus familiares? ¿Expresa el amor que tiene por dentro? En muchos hombres no se expresa el amor; hay témpanos de hielo y como consecuencia muchos niños crecen inválidos en el alma - huérfanos de amor. No se expresa el amor porque se piensa que es una debilidad o sencillamente no saben como expresarlo, tienen incapacidad de amor, pero piense que Jesús expresaba sus sentimientos - El no los reprimía - "Dejad que los niños vengan a mí". Los abrazaba. Sentía compasión por los enfermos. Lloró ante las puertas de Jerusalén. 

Exprese su amor ahora que está a tiempo; en su casa, en el trabajo, en la calle. Mucha gente se cree inútil, sin embargo una mirada, una palabra - el toque de amor - puede cambiar esa vida. Hoy es el día, exprese el amor, conviértase en el poeta del amor y sea feliz. No desprecie las oportunidades para expresar el amor - reprima el egoismo, el odio. Dígale al mundo que lo ama. VIVA EL AMOR, VIVA LA VIDA AMANDO. Deje que su vida sea como un río de agua viva y que las gentes puedan beber de ese manantial. Exprésese positivamente y recuerde que Dios expresó su amor de mil maneras, sobre todo en la Cruz de Jesucristo, que murió por amor a usted. ¡Y con El, usted es Invencible! 


                       

1 ago 2019

Santo Evangelio 1 de agosto 2019



Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?» Ellos les contestaron: «Sí.» Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.


Lo "nuevo" y lo "viejo" en la Iglesia

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy la historia corre a una velocidad meteórica: en un solo día se descubren y producen más cosas que "antes" en un siglo. ¿Y la Iglesia? Es una familia que tiene su "patrimonio cultural". Sin dejar de ser ella misma, está llamada a la "dinámica de la fidelidad": una comprensión actualizada (cosas "nuevas") del perenne tesoro de la Revelación (cosas "viejas").

Es necesario que la doctrina —verdadera e inmutable— a la que se debe prestar fielmente obediencia, se profundice y exponga según las exigencias de nuestro tiempo. En efecto, una cosa es el "depósito de la fe", es decir, las verdades que contiene nuestra venerable doctrina, y otra distinta el modo como se enuncian estas verdades, conservando a la vez el mismo sentido y significado. 

—Señor, te pido luz particularmente para el Papa y los Obispos. Ellos son los administradores de los misterios de Dios y los principales responsables de esta exigente "síntesis de fidelidad y dinamismo", que debe vivir todo tu Pueblo.


¿Es Usted una Persona Libre?

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¿Es Usted una Persona Libre?

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.



Quizá la pregunta le parezca chocante, porque usted es una persona que siempre hace lo que le parece, lo que le da la gana y por eso es libre. O usted considera que no es libre, porque tiene un papá autoritario que no le deja llegar a la casa cuando usted quiere o un jefe que está vigilándolo y le cae encima por cualquier tontería. Por lo tanto no es libre. 

Pues permítame hablarle un poco de lo que significa la palabra libertad. Jesús dijo que la verdad nos haría libres. Y desde el evangelio es libre la persona que opta por escoger el bien, hacer el bien. Descubriendo la verdad, la hermosura de los valores, se lanza con todo su ser a la consecución de esos valores, a su apropiación. Y para eso deja a un lado todo lo que obstaculiza o impide alcanzar sus ideales nobles. 

Libre fue aquel joven que impactado por la miseria de los leprosos africanos, al acabar su carrera de medicina, renunció a muchas comodidades, fue a África y trabajó para ellos, organizó un gran hospital y se convirtió en el salvador de muchos hombres y mujeres enfermos. Libre es aquel joven que viendo las consecuencias nefastas de la droga en muchos amigos, dice no a la droga, se mantiene firme, porque se ama y no quiere destruirse y no le importa lo que le digan sus supuestos amigos. Libre es aquella otra muchacha que rompiendo prejuicios ridículos familiares, se enamora y se casa con un joven de condición social inferior y es feliz. Libre es el que descubriendo la riqueza y la grandiosidad de los valores, rompe con ataduras y se lanza decidido a experimentar eso que es bueno. Aquel muchacho que renunció a una prestigiosa carrera escogida por su padre millonario y se lanzó a estudiar Bellas Artes, porque su deseo era ser un gran pintor. Pasó mucha hambre, penalidades, pero realizó su ideal: ser pintor. Actualmente enriquece con su arte el depósito cultural de su país. 

Libre no es el que hace lo que le da la gana. Tampoco lo es, el que se mueve movido por sus instintos, impulsos o el que actúa motivado por los prejuicios. Libre es el que toma posesión de sí mismo, se convierte en dueño de sus actos, actúa movido por la razón, por sus ideales y que da cuenta de sus actos con responsabilidad. No es libre el que actúa simplemente por apasionamiento, por criterios subjetivos. No es libre el que se mueve empujado por las corrientes subterráneas de su zona irracional, sino el que es capaz de sujetarse firmemente a razones profundas, criterios hondos y puede dominarse interiormente y producir acciones que contribuyan a hacer realidad sus ideales. 

No es libre el que se ata a prejuicios raciales: "Ser blanco es superior". O prejuicios sociales y económicos: "Ser de la clase alta es signo de perfección". O prejuicios religiosos: "Ser de mi religión es señal de salvación... los demás se condenan". O prejuicios políticos: "Los de mi bando o partido político tenemos toda la verdad, somos los buenos, los únicos que salvaremos al país". Eso no es ser libre. Porque el que es libre vive en la verdad. Y la verdad nos dice que en todas las clases sociales hay gente maravillosa; que el color de la piel no significa nada en cuanto a tener una personalidad auténtica. Que en todos los partidos políticos hay gente buena, honrada, capaz. Y que no pertenecer a nuestra religión no es señal de condenación para los otros. Ser libre significa vivir sin prejuicios. Los fanáticos, los que marcan una línea férrea y ponen a unos y otros separados, señalando a unos como los santos o los buenos y a otros como los diablos, esos no solamente no son libres, sino que son peligrosos. El fanatismo religioso ha ocasionado millones de muertos en la historia y el fanatismo político ha ocasionado guerras civiles espantosas. 

Vuelvo a preguntarle si usted es libre. Porque Jesús nos quiere dar la libertad de los hijos de Dios. Él quiere que actuemos como Él que no le importó el qué dirán de los esclavos de prejuicios que se escandalizaban, porque lo veían comer en casa de publicanos o curar en sábado o dejarse rodear de gente considerada mala. Él dijo que el médico viene a curar a los enfermos. Vino a buscar la oveja perdida. Pero eso era visto como algo malo por los legalistas. Pidámosle la libertad, que es un don de Dios, al Señor Jesucristo. Y no se olvide, ¡CON ÉL, USTED ES INVENCIBLE A LOS PREJUICIOS! 


                       

31 jul 2019

Santo Evangelio 31 de julio 2019



Día litúrgico: Miércoles XVII del tiempo ordinario

Santoral 31 de Julio: San Ignacio de Loyola, presbítero

Texto del Evangelio (Mt 13,44-46): 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, (…) va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel. También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra».


Parábolas del "tesoro" y de la "perla" (el Reino de Dios)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy escuchamos de Jesús —por enésima vez— que el Reino de los Cielos "es semejante a…". En efecto, Dios y su Reino son realidades muy ricas, muy grandes y, para aproximarnos a ellas con palabras humanas, Jesucristo se sirve de un amplio abanico de comparaciones. Sólo aceptando todo el conjunto de comparaciones podemos acercarnos al mensaje de Cristo. 

La "soberanía de Dios" es una realidad "misteriosa". Se presenta discretamente (como la "levadura") ante la historia, pero es determinante y de gran valor: vale la pena dejarlo todo por este Reino. Es el tesoro enterrado en el campo: quien lo encuentra lo vuelve a enterrar y vende todo lo que tiene para poder comprar el campo, y así quedarse con el tesoro. Una parábola paralela es la de la perla preciosa: quien la encuentra también vende todo para hacerse con ese bien, que vale más que todos los demás.

—Señor, Rey mío, ayúdame a desprenderme de "cosas" para dar espacio a tu soberanía.

Eres una flor en el jardín de Dios


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Eres una flor en el jardín de Dios

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.



La creación de Dios es maravillosa. Mire a su alrededor y verá las montañas, los ríos, los valles, los mares, los árboles y las flores que son preciosos. Contemple detenidamente un jardín de flores y observe sus colores, sus pétalos y hojas. Existe una gran variedad de flores, como jazmines, amapolas, orquídeas, rosas, tulipanes, que crecen en cualquier parte. Se pueden encontrar en una selva, plantadas en una roca, en un terreno desértico, en macetas y en los jardines de las casas. Están por todos lados. ¡Qué hermoso entrar en una casa donde hay flores! 

Las flores se regalan en las bodas, cumpleaños y triunfos deportivos; se encuentran también en los altares y en los cementerios. ¿Sabe usted que Dios fue el que creó las flores? Dios les dio vida y por medio de ellas nos da un mensaje: que todo lo que El ha hecho es hermoso y que la vida también lo es. 

El mensaje de las flores es que Dios quiere que cada ser humano procure ser siempre hermoso ante Sus ojos como ellas, sin marchitarse. Las flores siempre llevan un mensaje, pero en el ciclo de la vida también se marchitan, mueren y luego nacen otras. Cada ser humano es hermoso como las flores. Las personas tienen pétalos de mil colores, que son sus carismas, dones, virtudes y cualidades. De hecho, cada persona despide gratos y buenos olores: de amor, amabilidad, gratitud, humildad. En verdad, cada persona es una auténtica flor del jardín de Dios. Si cada uno se lo propusiera, jamás se marchitaría, pues esto sólo sucede en la medida en que entra el odio en el corazón y el alma se amarga. Cuando esto sucede, la persona se vuelve rencorosa, envidiosa y egoísta. Hay muchas vidas marchitas por esta razón. Conozco a un hombre que por no perdonar una ofensa terrible que sufrió en su vida, vivió vengándose de todo el mundo y se marchitó hiriendo a sus semejantes. También conozco a una muchacha que marchitó su vida prefiriendo la vida fácil de placeres, lujos y comodidades. Ahora es una mujer fracasada y frustrada. Recuerdo también el caso de una señora que marchitó su vida con un terrible mal carácter. Ella sembró odio, rechazo y repugnancia en sus hijos hacia ella y, sencillamente, se marchitó. 

Si usted es sincero con usted mismo, reconocerá que también sus pétalos han perdido sus vistosos colores, se han ido apagando y posiblemente no volverán a recuperarse nunca más. Pregúntese por qué se amargó, se desesperó y se hundió. ¿Le habrá ocurrido por cultivar en su corazón rencor, odio o egoísmo? 

Conozco una señora ya anciana que tiene la cara arrugada y la espalda un poco encorvada, pero siempre se le ve sonriente, con buen carácter, orando, sirviendo a los demás. Cuando se entra a la casa de esa anciana, se respira aire fresco y se siente la fragancia suave y penetrante de las flores que sólo se encuentran en el jardín de Dios. Ella no se ha marchitado, a pesar de los muchos años que ha vivido. En cambio, hay un pobre jovencito que ya se marchitó a la temprana edad de 14 años por el desenfreno sexual, las drogas y el vacío de Dios. 

El ser humano es la más bella y maravillosa flor del jardín de Dios. Mas algunas de esas flores se han marchitado. No sea usted una de esas que por el odio y el rencor que ha cultivado por tanto tiempo se ha marchitado y hundido en el pecado. Piense por un momento que usted es una de esas flores lindísimas del jardín de Dios. ¿Qué ha pasado con su vida? ¿Por qué perdió sus vistosos colores? ¿Por qué se desdibujó la sonrisa en su rostro y tiene esos ojos tan tristes? ¿Por qué sus gestos son los de una persona derrotada y deprimida? ¿Qué ha pasado con usted, hermosa flor del jardín de Dios? ¿Por qué está así? No ve que Dios es el dueño y también el jardinero de ese jardín. El se entristece cuando ve a una de sus flores marchita y encorvada. ¿Qué le pasa, por qué está su rostro tan triste, sus ojos tan llorosos y sus gestos los de una persona deprimida? ¿Por qué mira tanto al suelo, en vez de mirar a su Padre Dios en el cielo? ¿Qué pasa con usted, oh flor del jardín de Dios? ¡Si El lo creó para que fuera una hermosa rosa en su jardín! 

Si verdaderamente lo desea, usted puede ser una linda y maravillosa flor del jardín de Dios, que no se marchitará nunca. Piense por un momento por qué no está hermosa, como deben ser todas las flores de ese jardín. ¿Qué puede hacer para no marchitarse? 

Primero, ore mucho y con frecuencia, porque la vida de Dios está en usted siempre y esa es la base para que no se marchite. La oración le hará recobrar sus energías y fuerzas para que pueda volver a ser una bella rosa del jardín de Dios. 

Segundo, tenga mucha fe en Dios. El siempre riega sus plantitas, que somos nosotros, si nos dejamos. Déjese amar, abrazar y bendecir por Dios. Permita al jardinero del reino que haga maravillas en usted. Tenga disponibilidad absoluta. 

Tercero, sea una persona alegre y sonriente. Cultive el hábito de la sonrisa. Aunque usted no lo desee realmente, pruebe todos los días a hacer el esfuerzo de sonreír, pensando en la belleza, la bondad y la misericordia del Señor. 

Cuarto, tenga siempre buen humor. Cultive el buen humor porque eso relaja sus nervios y músculos y lo ayuda a conservar la fragancia propia de las rosas del jardín de Dios. Haga lo posible por reír cuando pueda y en el momento adecuado. Ría y hágalo con ganas. 

Quinto, sea siempre servicial y cariñoso. Siempre que pueda, manifieste cariño a sus semejantes y sírvales con amor. Busque siempre hacer el bien a los demás y aproveche cualquier momento para ser servicial, cariñoso, comprensivo y amable con todos los que pueda. 

Sexto, no se fije demasiado en su edad. Usted es una flor permanente en el reino de Dios y su edad no importa. Yo he conocido viejos que son jóvenes y jóvenes que son ancianos. No se preocupe por su edad sino por ser una hermosa flor que embellezca el jardín de Dios. 

Séptimo, sea también una flor en el jardín de los demás. Si usted quiere permanecer siendo una flor hermosa y fragante, plántese en el jardín de otros. Plántese en otros corazones, donde quizás sólo existe el desierto y la soledad. Plántese en el jardín del hombre que se encuentra solo o el de la persona que sufre y llora. Busque la manera de plantarse como flor del jardín de Dios en el corazón de los demás. Mientras usted más lleve un mensaje de amor y sea un motivo de alegría para los demás, esa flor se mantendrá joven, fresca, fragante y hermosa con sus colores vibrantes. Para permanecer siendo flor en el jardín de los demás, hay que meterse en su corazón y amar, pero amar muchísimo, dialogando, comprendiendo, escuchando, poniéndose en el lugar de ellos para entenderlos. 

Yo conozco personas que van a un asilo y a base de cariño y amor se han metido y conquistado el corazón de los ancianos. Ellos se han plantado como flores permanentes en el jardín de esos ancianos. Conozco también a un hombre muy rico que una vez fue abordado por un mendigo que le extendió su mano temblorosa y esperó recibir una limosna. Mas, lo que hizo el hombre fue sentarse y pedirle al mendigo que le contara la historia de su vida. Se interesó por él y el mendigo ese día recibió la más grande limosna de toda su vida: ¡ser escuchado y amado! A ese mendigo le corrían las lágrimas de la emoción porque fue tratado como una persona. 

Conozco a un huerfanito que fue aceptado por una familia y creció al amparo de ese hogar cristiano. En el corazón de ese niño hay un jardín y las rosas son su papá y mamá adoptivos. Es cuestión de empezar a amar. 

Aquel marido que era terrible, parrandero, hiriente y ofensivo se convirtió a Dios y, a base de amor y ternura, es ahora una rosa bella plantada en el corazón de su esposa. Allí nunca se marchitará porque él supo amar, pedir perdón y comenzar de nuevo. 

Recuerdo aquel hijo agradecido con su padre, que murió ya hace muchos años. Aquel padre sigue viviendo en el corazón de su hijo. Esa flor que es su padre no se ha marchitado en el corazón de su hijo porque fue un padre de verdad, auténtico, noble, cariñoso, responsable y lleno de amor para él. Aunque murió hace años, aún vive en el corazón de su propio hijo como una rosa permanente en su jardín agradecido. 

Usted también puede ser una flor hermosa, una rosa preciosa en el jardín de muchas personas y, lógicamente, en el jardín de Dios. Eso se consigue a base de mucha oración, conociendo más al Señor, cumpliendo Su voluntad y haciendo lo que El pide. 

Sea también una flor en el jardín de los demás, porque hay muchas personas que no tienen jardín. Hay tanta gente solitaria, triste y sola en cuyos corazones desolados y desérticos no crece ni una rosa porque nadie se ha acercado a ellos. Siémbrese y plántese en el corazón de otros para hacer florecer en ellos el amor de Dios. 

Si usted quiere ser una rosa permanente en el jardín de Dios y en el jardín de los demás, abra sus pétalos sin miedo ni complejos. Quizás usted ha estado un poco acomplejado en su vida. Abra sus pétalos y demuestre lo que es y lo que vale. Son muchos los colores vivos y hermosos que hay. Quizás la gente lo ha despreciado porque usted no se ha apreciado a sí mismo. Abra sus pétalos al mundo sin miedo ni complejos porque usted vale muchísimo. Haga siempre lo mejor que pueda. 

Contémplese bien tal y como es. Créase hermoso porque Dios lo creó y como hijo de Dios lo es. Vea sus pétalos, que son todas las increíbles cualidades que tiene. Hay muchas personas que sabrán apreciar y admirar la belleza de sus pétalos, si usted sabe abrirse sin miedo a los demás y darse a ellos. 

Mas tenga mucho cuidado con las manos asesinas de la gente que tiene malas intenciones y quiere deshojar sus flores, romper sus pétalos y destruir su jardín. No se lo permita. 

Ese es el caso de aquel joven que a los 16 años se dejó influenciar por malas amistades que lo llevaron a experimentar con el sexo y la droga. Ahora, después de varios años, se encuentra recluido en un asilo de locos, trastornado, desesperado y drogado permanentemente para poder mantenerse un poco tranquilo. Las malas amistades son manos asesinas. 

También es el caso de aquella muchacha que se relacionó con un joven que se rió de ella y la dejó abandonada. Inducida por ese hombre, ella mató a la criatura de sus entrañas por medio del aborto. Cuídese de las manos asesinas que lo atacan con alcohol, drogas e inmoralidad sexual. Cuídese para que no sea usted mismo quien rompa sus pétalos y se marchite. Sepa que Dios es el dueño y el jardinero del jardín. 

Si unos cuantos pétalos de su vida se le han perdido o marchitado, no se ponga triste. Piense que usted puede reconstruir su vida, si cuenta con la ayuda de Dios. Como un Padre amoroso, El nunca le negará su ayuda. Recuerde que para El nada es imposible. Mas usted debe querer reconstruirse. Propóngase metas y objetivos concretos. Visualícese con las virtudes que quisiera tener. Apártese de las manos asesinas. Busque ayuda y consejo. Ore mucho. Practique todos los días para ser flor del jardín de otra persona. Anímese con una sonrisa, una palabra de aliento, con amabilidad y servicialidad. Usted puede ser flor en muchos jardines si rompe con sus prejuicios y comienza a ser alguien para los demás y a amar a todos, al blanco y al negro, al pobre y al rico. Imite a esa gran rosa que es Cristo Jesús, quien abrió sus pétalos y, aunque fue asesinado, no pudieron matar su amor. Ese inmenso amor perdura y es la flor permanente, sentado a la derecha del Padre. El vive, reina y envía al Espíritu Santo para que todos sean rosas en el jardín de Dios. Sea usted una rosa en ese jardín y en el jardín de otros. Esto puede ser una realidad si usted busca a Dios, porque CON EL, USTED ES EN VERDAD . . . ¡INVENCIBLE! 

30 jul 2019

Santo Evangelio 30 de julio 2019



Día litúrgico: Martes XVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,36-43): 

En aquel tiempo, (…) se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «(…) De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


No todo acaba con la muerte: el juicio de Dios

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la parábola de la cizaña nos transmite un doble mensaje. Primero, para el tiempo actual: durante este "tiempo de la Iglesia" constataremos que junto al Reino de Dios —que nos trajo Jesucristo— aparece también el mal. Dios no se precipita en extirparlo: es la "paciencia de Dios", que respeta la libertad humana, porque Él nos deja caminar agarrados a una cuerda muy larga.

Segundo, para el más allá del tiempo: no todo acaba con la muerte. Es la certeza fundamental de la que parte la fe cristiana (y, en distintas modalidades, es común a toda la humanidad). La persona sabe, en cierto modo, que hay algo más, otra cosa. Eso significa que tenemos una responsabilidad para con Dios, que existe un juicio, y que la vida humana puede fructificar o fracasar.

—Te pedimos, Señor, que nos ayudes a dar fruto en nuestras vidas, un fruto que permanezca. Sólo así la tierra se transforma de valle de lágrimas en "jardín de Dios".

El valor de la Vida que Dios nos da

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El valor de la Vida que Dios nos da

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


Parte 2

Toda vida proviene de Dios y está hecha a Su imagen y semejanza. Dios es fuente de vida. ¿Y qué dice Dios? Yo creo que Dios puede opinar, ¿o acaso el Señor ya no figura en esta sociedad? ¡Qué insensata se ha vuelto la humanidad! El Señor nos dice que toda vida es sagrada y, por eso, todo aquel que se gesta en el vientre de una madre tiene derecho a nacer. Eso dice el Señor en la Palabra: "Quien tenga oídos para oír que oiga".

Toda persona, grande o pequeña, alta o baja, flaca o gorda o lo que sea, fue un óvulo fecundado, una cosita así de pequeña, incluso usted y yo. ¿Cuál es la razón para que unos nazcan y otros no? ¿Cuál es el argumento? Pues, lógicamente, en los países industrializados la tesis es que hay mucha gente en el planeta y ésa es la causa de que haya hambre. Entonces, a nosotros que vivimos en un país considerado del tercer mundo, nos obligan a pensar como Hitler hizo con los judíos, utilizando el mismo esquema racista: para que haya comida para todos, hay que eliminar millones de niños negros, chinos e indios, porque son basura, no son valiosos como los otros. Por eso, hay muchos países industrializados que aceptan legalmente el aborto.

El razonamiento actual es que para solucionar el problema del hambre no es necesario practicar la justicia social. O sea, que no hay que hacer nada en cuanto a los capitales, los salarios o las condiciones mínimas que necesita cada persona para vivir dignamente. No, eso es cosa de los comunistas. Hay que matar niños negros, chinos e indios pobres para solucionar los grandes problemas de alimentación y la justicia social. Lógicamente, los que piensan así creen que vivirán para siempre. Habrá comida para unos años, porque después igual se van a morir. Y cuando mueran, tendrán que llegar al tribunal de Dios a presentar cuentas de todo eso.

Lo que tenemos que hacer es prepararnos en la Eucaristía para comer el Pan de Vida, que es Jesucristo, el Señor. Él nos permite saber qué hacer y cómo actuar. El Señor nos pide que defendamos la vida, una vida plena para todos. Todo ser humano tiene derecho a nacer, a vivir y a desarrollarse plenamente. Fuera el racismo y el clasismo. Todos somos iguales a los ojos de Dios.

Enseñe a sus hijos el valor de las cosas sencillas y auténticas de la vida, edúquelos con mucho amor, comprensión, respeto y apreciación de los valores y principios fundamentales para que aprendan a valorar y respetar la vida que es un don de Dios. Con la ayuda del Señor, lograremos ir cambiando el mundo para que todo ser humano sea valorado y apreciado como auténtico hijo de Dios. Recuerde que con Dios, somos ¡INVENCIBLES!

29 jul 2019

Santo Evangelio 29 de julio 2019



Texto del Evangelio (Lc 10,38-42): 

En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».


Santa Marta

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, en la celebración de santa Marta, el Evangelio nos propone el episodio de la visita de Jesucristo a Betania, a la casa de Marta y María, hermanas de Lázaro. Marta andaba atareada en muchos quehaceres, mientras que María se hallaba sentada tranquilamente a los pies del Maestro para escucharlo. A Marta, que se quejaba porque su hermana no le ayudaba, Jesús le responde: "María ha elegido la mejor parte". 

Este episodio nos recuerda la primacía de la vida espiritual, la necesidad de alimentarnos con la Palabra de Dios para dar sabor a las ocupaciones diarias. Es una invitación oportuna para el verano: el descanso puede ayudar a recuperar el equilibrio entre activismo y contemplación, entre la prisa y los ritmos más naturales, entre los numerosos ruidos y el silencio que fomenta la paz.

—Jesús, cuando Lázaro yacía en el sepulcro, santa Marta corrió a recibirte a las afueras de Betania para pedirte lo "imposible": ¡y lo hiciste realidad!

Santo Evangelio 28 de julio 2019



Evangelio según san Lucas (11,1-13), del domingo, 28 de julio de 2019

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,1-13):

UNA vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».
Él les dijo:

«Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».

Y les dijo:
«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
“Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde:

“No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

Palabra del Señor


El “Padrenuestro”: la 4ª petición (el pan de cada día)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy apreciamos la cuarta petición del “Padrenuestro” como la más “humana” de todas: el Señor, que orienta nuestra mirada hacia lo esencial, a lo “único necesario”, sabe también de nuestras necesidades terrenales y las tiene en cuenta. 

Él, que dice a sus Apóstoles que no estén agobiados por la vida pensando qué van a comer, ahora nos invita a pedir nuestra comida. El pan es “fruto de la tierra y del trabajo del hombre”, pero la tierra no da fruto si no recibe desde arriba el sol y la lluvia. Esta combinación de las fuerzas cósmicas que escapa de nuestras manos se contrapone a la tentación de nuestro orgullo, de pensar que podemos darnos la vida por nosotros mismos o sólo con nuestras fuerzas.

—Aquí, además, se habla de “nuestro” pan: oramos en la comunión de los discípulos, en la comunión de los hijos de Dios, y por eso nadie puede pensar sólo en sí mismo. Nosotros pedimos nuestro pan, es decir, también el pan de los demás.


El “Padrenuestro”: la 4ª petición (el Pan de la Eucaristía)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la petición del “pan para hoy” nos recuerda los cuarenta años de marcha por el desierto, en los que el pueblo de Israel vivió del maná que Dios le mandaba —día a día— del cielo.

De hecho, los Padres de la Iglesia han interpretado casi unánimemente la cuarta petición del “Padrenuestro” como la petición de la Eucaristía. Así, la oración del Señor aparece en la liturgia de la santa Misa como si fuera la bendición de la mesa eucarística. Los Padres piensan en los diversos sentidos de esta expresión que parte de la petición de los pobres del pan para ese día: precisamente de ese modo —mirando al Padre celestial que nos alimenta— recuerda al pueblo de Dios errante, al que Él mismo alimentaba. 

—El milagro del maná, a la luz del gran sermón de Jesús sobre el pan, remitía a los cristianos casi automáticamente más allá, al nuevo mundo en el que la Palabra eterna de Dios será nuestro pan, el alimento del banquete de bodas eterno.

El valor de la Vida que Dios nos da

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El valor de la Vida que Dios nos da

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


Un hijo es un regalo de Dios. ¡Bendito sea Dios, gloria al Señor cuando llega un hijo, al cual poder formar y educar para que sea un hombre o una mujer de Dios! En un buen ambiente familiar, los hijos aprenden a amar, reír, cantar, rezar, servir a los demás y a quererse mutuamente, para ser libres como el viento. La familia debe ser un oasis de paz y una escuela donde cada persona se forme en los auténticos valores y en el corazón, que es lo que realmente vale. La más grande herencia que se le puede dejar a un hijo es una buena formación, auténtica, cristiana y humana dentro de un ambiente familiar sano y lleno de amor. El dinero no es importante, sino algo secundario.

Lo que es en verdad trascendental es lo que se hace en los seis, ocho o diez primeros años de la vida de sus hijos, porque queda grabado perdurablemente en su subconsciente. Por eso, los primeros años de una criatura son fundamentales en su formación. Entonces yo le pregunto: ¿Qué clase de mamá o de papá es usted? ¿Cómo se comporta en su hogar con sus hijos? Los recibe como un don de Dios o cuando viene un niño sale la cantaleta: "¡Cómo es posible, otro hijo más!" "¿No te estabas cuidando?" (Por supuesto que siempre es la mujer la que tiene que cuidarse.)

¡Qué maldición que todos los años se registren millones de abortos! Son crímenes terribles que se cometen contra la humanidad, matando niños a quienes Dios les ha dado el derecho de vivir. Es una gran infamia matar a un niño, aunque sea en las primeras semanitas de vida, supuestamente, porque todavía no tiene forma humana. Hay médicos, muy elegantes y respetados, con tres automóviles finísimos en el garaje y una lujosa mansión como residencia, pero que cometen una gran cantidad de crímenes abortando niños en sus clínicas. Esos nunca caen presos, sino aquellos que desgraciadamente tienen que robar para comer.

El crimen del aborto se comete argumentando cantidad de ideas, desde las más egoístas hasta las más altruistas. Las razones que se aducen para justificar estas matanzas son principalmente económicas: si llega otro hijo, no se puede comprar un carro nuevo todos los años; ni tener otro televisor en el cuarto; ni hacer el viaje soñado a Europa. ¡Esos son motivos enteramente egoístas, que salen de corazones que no saben amar!

Imagínese que usted es un óvulo fecundado de tres semanitas y está en el vientre de mamá escuchando el siguiente diálogo: "Bueno, si queremos ir a Europa, no podemos tener a este niño; si quieres acabar tu universidad, ese niño no puede nacer; si quieres comprar ese carro nuevo, mejor vamos a la clínica para que don fulano se encargue de eliminarlo." Si fuera usted escuchando ese diálogo de sus padres, dígame, ¿qué pensaría? Pues, que el viaje a Europa, el carro, la universidad y cualquiera de esas cosas vale más. O sea que usted vale poco o nada. Pues, esa es la mentalidad que hay ahora. Hace unos cuantos años no estaba tan generalizada esta terrible práctica de eliminar embarazos no deseados por medio del aborto, lo cual debe ser condenado como un crimen contra la humanidad.

Luchemos, porque con el poder de Dios lograremos defender la vida; con Él, somos ¡INVENCIBLES!

28 jul 2019

Santo Evangelio 28 de julio 2019



Día litúrgico: Domingo XVII (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 11,1-13): Un día que Jesús estaba en oración, en cierto lugar, cuando hubo terminado, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan lo enseñó a sus discípulos». Les dijo: «Cuando oréis, decid: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada día el pan que necesitamos. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos todos los que nos han ofendido. Y no nos expongas a la tentación’».

También les dijo Jesús: «Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle’. Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ‘¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada’. Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!».


«Jesús estaba en oración… ‘Señor, enséñanos a orar’»

Abbé Jean GOTTIGNY 
(Bruxelles, Bélgica)

Hoy, Jesús en oración nos enseña a orar. Fijémonos bien en lo que su actitud nos enseña. Jesucristo experimenta en muchas ocasiones la necesidad de encontrarse cara a cara con su Padre. Lucas, en su Evangelio, insiste sobre este punto. 

¿De qué hablaban aquel día? No lo sabemos. En cambio, en otra ocasión, nos ha llegado un fragmento de la conversación entre su Padre y Él. En el momento en que fue bautizado en el Jordán, cuando estaba orando, «y vino una voz del cielo: ‘Tú eres mi hijo; mi amado, en quien he puesto mi complacencia’» (Lc 3,22). Es el paréntesis de un diálogo tiernamente afectuoso. 

Cuando, en el Evangelio de hoy, uno de los discípulos, al observar su recogimiento, le ruega que les enseñe a hablar con Dios, Jesús responde: «Cuando oréis, decid: ‘Padre, santificado sea tu nombre…’» (Lc 11,2). La oración consiste en una conversación filial con ese Padre que nos ama con locura. ¿No definía Teresa de Ávila la oración como “una íntima relación de amistad”: «estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama»? 

Benedicto XVI encuentra «significativo que Lucas sitúe el Padrenuestro en el contexto de la oración personal del mismo Jesús. De esta forma, Él nos hace participar de su oración; nos conduce al interior del diálogo íntimo del amor trinitario; por decirlo así, levanta nuestras miserias humanas hasta el corazón de Dios». 

Es significativo que, en el lenguaje corriente, la oración que Jesucristo nos ha enseñado se resuma en estas dos únicas palabras: «Padre Nuestro». La oración cristiana es eminentemente filial. 

Jesús nos enseña a orar

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JESÚS NOS ENSEÑA A ORAR

Por Francisco Javier Colomina Campos

Si el pasado domingo el pasaje del Evangelio nos recordaba la importancia de escuchar la palabra de Dios, como María, la hermana de Lázaro, que estaba sentada a los pies del Maestro, en el Evangelio de hoy Jesús, ante la petición de sus discípulos, les enseña a orar.

1. Señor, enséñanos a orar. Ésta es la petición que los discípulos hacen al Señor. Sabemos que Jesús dedicaba mucho tiempo a la oración. En el Evangelio escuchamos cómo muchas veces se va Jesús a un lugar apartado, o a la montaña, a orar. En el pasaje de hoy escuchamos cómo Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando termina sus discípulos se acerca a Él para pedirle que les enseñe a rezar, igual que Juan enseñaba a sus discípulos. Esta actitud de Jesús la debemos de imitar también nosotros, especialmente en este tiempo de vacaciones que solemos tener más tiempo para ello. La oración es una actitud fundamental en la vida de Jesús. La intimidad con el Padre, su diálogo continuo, el tiempo dedicado a estar en su presencia, es tan necesario en la vida de Jesús para poder llevar a cabo su misión. También lo ha de ser en la vida del cristiano. Es propio de la vida de un cristiano el dedicar tiempo a la oración. Para poder vivir la vida cristiana, es fundamental dedicar tiempo a estar con el Señor. Pero muchas veces decimos que no sabemos rezar. Cuántas veces, en mi ministerio sacerdotal, me encuentro con personas que me dicen “es que yo no sé rezar”. Esto puede pasar muchas veces. Pero hemos de darnos cuenta de que la oración es algo mucho más fácil de lo que parece. Pero sobre todo hemos de tener en cuenta que la oración es un don de Dios, es una gracia del Espíritu Santo, que es quien ora en nosotros. Por eso, como los discípulos en el Evangelio de hoy, hemos de pedirle también nosotros al Señor que nos enseñe a orar.

2. Orar con insistencia. Ante la petición de los discípulos, Jesús les enseña la oración más importante, la oración del Padrenuestro. Son las palabras con las que el mismo Jesús nos enseña a orar también a nosotros. No hace falta utilizar mucha palabrería para hablar con Dios. Basta con decir estas palabras, pero decirlas sabiendo bien lo que decimos, y haciéndolo con total confianza en Dios, que nos ama y que siempre está atento a nosotros. Pero después de enseñarles esta oración, Jesús les da una lección sobre la oración: hay que orar con insistencia. Esto lo enseña con la parábola de aquel hombre que, a medianoche, pide con insistencia a un amigo suyo que le preste tres panes. Si no se los da por ser amigo, dice Jesús, al menos se los dará por su insistencia y por su importunidad. Y justo después Jesús nos invita a pedir, pues el que pide recibe, a buscar, pues el que busca halla, y a llamar, pues al que llama se le abre. Con esta confianza hemos de pedirle a Dios. Y después Jesús compara la bondad de Dios con la bondad de un padre. Si un padre es capaz de dar cosas buenas a su hijo cuando éste se las pide, aunque el padre sea malo, mucho más Dios, que es bueno, dará cosas buenas a quien le pide.

3. Oración de intercesión. La Iglesia ha querido que la lectura del Evangelio de este domingo vaya precedida por la lectura del libro del Génesis en la que Abrahán pide con insistencia a Dios que perdone a los habitantes de las ciudades de Sodoma y Gomorra, a los que Dios quería castigar por su pecado. En Abrahán vemos un ejemplo de oración confiada y con insistencia a Dios, pero además un ejemplo de oración de intercesión. Y es que la oración no puede ser sólo por uno mismo, sino que ha de ser por los demás. Es un modo de oración muy importante para los cristianos, interceder ante Dios por los demás. La oración no es egoísta, no puede serlo, por eso la oración verdadera no es la que se hace mirando sólo a sino mismo, sino que se hace con la generosidad de pedir a Dios por los demás, por sus necesidades. La oración con insistencia de Abrahán ante Dios, que le pide que no castigue mortalmente a los habitantes de Sodoma y Gomorra, bajando cada vez más el número de justos que podría encontrar en la ciudad, es el modelo para nosotros de cómo hemos de orar ante Dios con insistencia por los demás, negociando con Dios, insistiéndole, como hace Abrahán. Por ello, un modo de ser solidarios con los demás, de entregarnos a ellos, es la oración. Por medio de ella, nosotros podemos buscar el bien del otro, ayudarle por medio de nuestras peticiones a Dios.

La oración, como nos enseña Jesús en el Evangelio, es algo fundamental en la vida de un cristiano. Una oración hecha con confianza, insistiendo a Dios y pidiéndole no sólo por nosotros y por nuestras necesidades, sino pidiendo sobre todo por los demás. Esto es lo que Dios quiere de nosotros. En la Eucaristía que estamos celebrando pidámosle a Dios con insistencia por las necesidades de los demás, especialmente cuando recemos juntos con la oración del Padrenuestro, la oración que el mismo Jesús nos enseñó.