26 jun. 2018

Salmo 125 Dios, alegría y esperanza nuestra

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Salmo 125

Dios, alegría y esperanza nuestra


Los que confían en el Señor son como el monte Sión: 
no tiembla, está asentado para siempre. 

Jerusalén está rodeada de montañas, 
y el Señor rodea a su pueblo 
ahora y por siempre. 

No pesará el cetro de los malvados 
sobre el lote de los justos, 
no sea que los justos extiendan 
su mano a la maldad. 

Señor, concede bienes a los buenos, 
a los sinceros de corazón; 
y a los que se desvían por sendas tortuosas, 
que los rechace el Señor con los malhechores. 
¡Paz a Israel! 

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