24 abr. 2018

Salmo 70 Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud

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Salmo 70

Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud


A ti, Señor, me acojo: 
no quede yo derrotado para siempre; 
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, 
inclina a mí tu oído, y sálvame. 

Se tú mi roca de refugio, 
el alcázar donde me salve, 
porque mi peña y mi alcázar eres tú. 

Dios mío, líbrame de la mano perversa, 
del puño criminal y violento; 
porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza 
y mi confianza, Señor, desde mi juventud. 

En el vientre materno ya me apoyaba en ti, 
en el seno tú me sostenías, 
siempre he confiado en ti. 

Muchos me miraban como a un milagro, 
porque tú eres mi fuerte refugio. 
Llena estaba mi boca de tu alabanza 
y de tu gloria, todo el día. 

No me rechaces ahora en la vejez, 
me van faltando las fuerzas, no me abandones; 
porque mis enemigos hablan de mí, 
los que acechan mi vida celebran consejo; 
dicen: "Dios lo ha abandonado; 
perseguidlo, agarradlo, que nadie lo defiende". 

Dios mío, no te quedes a distancia; 
Dios mío, ven aprisa a socorrerme. 
Que fracasen y se pierdan 
los que atentan contra mi vida, 
queden cubiertos de oprobio y vergüenza 
los que buscan mi daño. 

Yo, en cambio, seguiré esperando, 
redoblaré tus alabanzas; 
mi boca contará tu auxilio, 
y todo el día tu salvación. 
Contaré tus proezas, Señor mío, 
narraré tu victoria, tuya entera. 

Dios mío, me instruiste desde mi juventud, 
y hasta hoy relato tus maravillas, 
ahora, en la vejez y las canas, 
no me abandones, Dios mío, 

hasta que describa tu brazo 
a la nueva generación, 
tus proezas y tus victorias excelsas, 
las hazañas que realizaste: 
Dios mío, ¿quién como tú? 

Me hiciste pasar por peligros, 
muchos y graves: 
de nuevo me darás la vida, 
me harás subir de lo hondo de la tierra; 

acrecerás mi dignidad, 
de nuevo me consolarás; 
y yo te daré gracias, Dios mío, 
con el arpa, por tu lealtad; 

tocaré para tí la cítara, 
Santo de Israel; 
te aclamarán mis labios, Señor, 
mi alma, que tú redimiste; 

y mi lengua todo el día 
recitará tu auxilio, 
porque quedaron derrotados y afrentados 
los que buscaban mi daño. 

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