25 dic. 2017

Evocación de Belén


EVOCACIÓN DE BELÉN

Por Antonio García- Moreno

1.- EN LA MISA DE MEDIANOCHE EN NAVIDAD, LA NOCHE BUENA POR EXCELENCIA, vamos a dirigir nuestra mirada el oriente, hacia Belén‚ a la Basílica de la Natividad, a la gruta donde nació Jesús, en el silencio de la noche, en la pobreza de una gruta, en el regazo cálido de María... Los apócrifos cuentan que había una mula y un buey, San Lucas habla de un pesebre, que sirvió de cuna. Habla también de un carpintero de la tribu de Judá y descendiente de David, José. El primer evangelista, el publicano Mateo, dice que era un varón justo, un hombre cabal podríamos traducir.

Y al patriarca, descendiente de David, quiero contemplar con la emoción contenida, con la admiración y el asombro ante cuanto ha ocurrido. José vigila el fuego, está pendiente de María y del Niño que duerme su primer sueño. José escucha el silencio, callado como tantas veces, pero eficaz siempre, fiel a su papel de actor secundario, sereno y contento en la penumbra, preparado y presto para ayudar y servir hasta en los más pequeños detalles, sobre todo en los pequeños detalles...

2.- POCO NOS NARRAN LOS EVANGELISTAS DE LA INFANCIA ACERCA DE SAN JOSÉ. Y sin embargo qué atrayente su figura, que ejemplar su conducta, qué asequible su ejemplo, qué importante su papel. Cuando el ángel le dice que se ponga en camino, no lo duda ni un instante, no se para a pensar si sería mejor esconderse, ni se le ocurre que si el Niño es Hijo de Dios nada le pasará... Lo mismo hará á cuando vuelva de Egipto. Entonces toma la iniciativa, dando muestra de prudencia y, temeroso de Arquelao, se marcha a Nazaret donde vivirá en el anonimato, entregado al trabajo de cada día, a la tarea sencilla de sacar adelante a su familia.

La noche se ha roto de pronto. Suenan cantos pastoriles por el camino que sube de los antiguos campos de Booz y de Rut. En el horizonte se recorta el perfil soberbio del Herodion, una de las fortalezas de Herodes. Las estrellas brillan con los claros fulgores del cielo palestino. Los pastores adoran al Niño y comprueban el anuncio del ángel, contemplando extasiados al Salvador del mundo, allí en brazos de aquella joven y hermosa virgen. José ha encendido otra lamparilla de barro y la luz brilla en la alegre mirada del Niño... Luego vuelve el silencio de la primera Nochebuena. María da de mamar al Niño que poco a poco se queda dormido. José sigue embelesado y también da alguna cabezada. Reaviva el fuego y se dispone a descansar. La lucecita se apaga y los gallos, a lo lejos, anuncian la segunda vigilia. La mirada de José se cruza con la de María, y sonríen... Yo sigo contemplando la escena, con una súplica en la mirada, pidiendo al Señor San José que siga haciendo de padre bueno con los Cristos Sacerdotes que se crían en el Seminario...

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