15 nov. 2016

Señor, que vea



"Señor que vea"

A menudo parecía que mis fuerzas me querían abandonar. 
Más todavía, desesperaba de no ver la luz. 
Pero entonces, cuando mi corazón estaba sumido en el dolor, 
una estrella brillante se levantaba en mi interior. 
Me conducía, yo la seguía, 
en un primer momento dudando, luego con toda seguridad... 

Tenía que disimular lo que vivía en el más profundo hondón de mi alma; 
ahora lo puedo proclamar en voz alta: 
"creo, confieso"... 
Señor ¿es posible que se pueda renacer a una vida nueva 
después de haber pasado ya la mitad de mis años? (cf Jn 3,4) 
Tú lo dices, y en mí se ha verificado tu palabra. 
El peso de una larga vida de faltas y sufrimientos 
ha caído de mis hombros. 

Ah! Ningún corazón es capaz de comprender 
lo que tú reservas para los que te aman. 
Ahora que te he alcanzado, ya no te dejaré (cf Cant 3,4). 
Sea cual fuere el camino que tomará mi vida, 
tú estás conmigo (cf. Sal. 22) 
Nada me podrá ya separar de tu amor (cf. Rm 8,39).

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa 
Poesía "Heilige Nacht" 


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