5 may. 2016

Los cinco minutos de Dios



LOS CINCO MINUTOS DE DIOS
Marzo 24


Todos aborrecemos la guerra y somos partidarios de la paz; pero una cosa es ser partidario de la paz y otra ser constructor de la paz, difusor de la paz.

Queremos la paz en el mundo, pero será imposible implantar la paz en el mundo si primero no reina la paz en nuestra patria; la paz en la patria se fundamenta en la paz de los hogares; pero es utópico pretender la paz en la familia si cada uno de nosotros no goza de paz en su interior.

Solamente el hombre que es pacífico consigo mismo será pacífico con los demás.

Para ser pacífico, es preciso ser un hombre de buena voluntad, pues solamente a los hombres de buena voluntad se ha prometido la paz.
Pero no olvidemos que no podemos ser hombres de buena voluntad sino somos hombres de Dios, si no cumplimos siempre y en todo la voluntad de Dios.

“¿De dónde proceden las guerras y las luchas que hay entre ustedes? ¿No es de las pasiones, que combaten en sus miembros? Ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y hacen la guerra” (Sant 4, 1-2). Si así eran aquellos primeros cristianos, los de ahora no somos mucho mejores, no hemos adelantado tanto; y si el cristiano no es pacífico, el mundo no puede tener paz.

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