31 ago 2019

Santo Evangelio 31 de agosto 2019



Evangelio según San Mateo 25,14-30.

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes.A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'. 'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'.
'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido.Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'. Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes


La "Parábola de los talentos"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, la "Parábola de los talentos" podríamos titularla como la "Parábola del siervo cobarde", ya que por miedo esconde el dinero de su señor, en lugar de invertirlo como los otros siervos, y multiplicarlo. El "talento" que se nos ha regalado, el tesoro de la verdad, nos ha sido dado como un servicio a los demás: no debe ser ocultado; tiene que ser repartido, para que obre y renueve como la levadura a la humanidad.

Hoy, en Occidente somos rápidos para enterrar el tesoro, tanto por cobardía —en el fondo, increencia— como también por negligencia: lo enterramos porque nosotros mismos tampoco queremos ser importunados por la verdad, puesto que pretendemos vivir tranquilos nuestra propia vida sin el peso de su responsabilidad.

—Señor-Dios, el don de tu conocimiento, el don de tu amor en el corazón abierto de tu Hijo Jesús, tendría que apremiarnos para hacer que todos los confines de la tierra puedan contemplar tu salvación.

No se preocupe tanto

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No se preocupe tanto

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


La preocupación es una película mental de sucesos horrorosos que usted teme puedan ocurrirle. Cuando usted se preocupa demasiado, graba una película de horror en su subconsciente. Si usted continúa preocupándose, verá en su mente y absorberá en su subconsciente una y otra vez nuevas proyecciones de sus películas de horror y se hará un daño terrible. Los argumentos de esas películas mentales de horror que pasan por su mente pueden variar, pero el efecto en usted siempre es el mismo. 

Es interesante que cada uno selecciona las adversidades que con más probabilidad le puedan ocurrir y que más le "agradan". Estas las cultiva, las mima, las hace crecer cada vez más y las destaca en esta película mental de horror que proyecta una y otra vez en su mente. Todas las fobias, miedos y preocupaciones que se fabrican en la mente son absurdas y ridículas y, en el fondo, muy venenosas. Curiosamente, la mente no tiene cabida para las miles de adversidades que usted piensa que le pueden ocurrir. 

La preocupación lo lleva al miedo y a sentirse cada vez peor con usted mismo. Preocuparse excesivamente lo hará pedazos emocional, mental y físicamente convirtiéndolo en un neurótico. No crea que porque está preocupándose mucho por sus problemas los va a resolver. La preocupación no es pensar, sino emocionalizar y obsesionarse con un problema. Mientras más medite profundamente, con serenidad y pidiendo al Señor que lo ayude, menos se preocupará enfermiza y obsesivamente. 

La preocupación es similar a un arranque de mal humor, aunque, con el tiempo, quizás la preocupación le haga más daño que el mal humor. El arrebato de mal humor quizás le permita descargar algún veneno mental y aliviarse un poco, aunque en la mayoría de los casos lo que hace es envenenarlo. En cambio, la preocupación obsesiva bombea veneno mortal a su mente hasta que llena e inunda todo su ser y lo convierte en un saco de nervios, agotándolo poco a poco. El agotamiento nervioso lo puede llevar a situaciones muy lamentables. 

¿Qué hacer a nivel mental? Sabía usted que si recuerda todas las preocupaciones que ha tenido en su vida pasada, la mayoría de las que usted eligió para preocuparse nunca sucedieron. Fueron miedos que nunca se realizaron. La mayoría de las pocas adversidades que sí le sucedieron no fueron tan desastrosas como usted pensó que serían. Tal vez le hicieron menos daño que la angustia que sufrió preocupándose por esos sucesos. Por otro lado, preocuparse no impidió que sucedieran; es más, si se hubiera preocupado menos, reflexionado mejor y actuado más, muchas de esas adversidades nunca hubieran ocurrido. Tal vez algunas situaciones que usted eligió para preocuparse sucedieron tan desagradablemente como usted, en su preocupación, consi-deró que sucederían. Pero, en parte, fue así porque usted mental y emocionalmente las fue «llamando a la realidad». Usted condicionó de tal manera su mente que no encontró soluciones porque le entró horror y pavor pensando en lo que podría venir. Cuando llegó, usted no estaba preparado para afrontar el problema. Si usted se hubiera preparado mejor y preocupado menos, hubiera resuelto el problema y, al mismo tiempo, no hubieran sucedido cosas tan lamentables como las que ocurrieron. 

La preocupación excesiva nunca hace bien; al contrario, hace un daño terrible. La preocupación jamás impide que suceda algo; más bien como que permite que ocurra. Usted no podrá eliminar las dificultades simplemente preocupándose. Detenga, pues, esa auto-tortura de estar proyectando constantemente películas de horror, preocupación y miedo. Limpie ya su mente de esas horribles películas. Preocúpese menos, piense mejor y actúe más. Borre de su mente las ideas negativas y limpie sus emociones del miedo. Haga un esfuerzo por ser una persona más lúcida, tranquila, serena y confiada en el Señor. Preocúpese menos para mantenerse más sereno y equilibrado. ¿Por qué simplemente le entrega todas sus preocupaciones al Señor? Haga una limpieza en su alma y entregue a Jesús todo aquello que le preocupa. Verá que se sentirá muchísimo mejor. 

Recuerde la frase tan hermosa del Evangelio en la que el Señor dice, «Si los lirios del campo Dios los viste con esplendor, y a las aves del cielo Dios les da alimento, por qué preocuparse ustedes que son hijos de Dios. "Busquen primero el reino de Dios y lo demás les vendrá por añadidura." (Lc 12, 22-33) Tranquilícese, no se preocupe tanto, trate de tomar la vida con más calma, confíe más en el Señor y entréguese más a El. Quien vive en Dios lo tiene todo. Confíe más en el poder divino del Señor porque con El las cosas marchan mejor. No olvide que, CON DIOS, SOMOS . . . ¡INVENCIBLES! 


La Madre


La Madre

Autor: 



Quizás los cristianos no hemos comprendido plenamente cuánto valemos para Jesús y su Madre. Tal vez, meditando en su pasión nos engañemos al pensar que todo ha concluido con la muerte en la cruz. Sin embargo, el sufrimiento del Hijo de Dios y de María todavía no se ha completado, porque los hombre somos pecadores. Doquiera que exista un pecador sobre la faz de la Tierra, se infligirá una herida en el cuerpo de Jesús y en el Corazón de María.

Continúa el horrendo suplicio. La partida hacia el Gólgota era larga y más dura aún por la condición física y la pesadez de la cruz que, en ese estado, me pesaba como una roca sobre la espalda ensangrentada. El mal del pecado oscurecía la mente y yo era empujado como un animal llevado al matadero. El ruido de la multitud a lo largo del sendero, las burlas e insultos se sumaban al gran dolor, donde pusiera los ojos los hallaba soltando odio, rencor, perfidia, desprecio y un cruel disfrute de mi sufrimiento. Estaba solo en un mar de dolores. El pueblo que me había exaltado con hossanas, ahora estaba sediento de sangre y deseaba con odio la muerte del inocente. ¿Dónde esta ahora el recuerdo de su Dios? Con el corazón endurecido estaban listos, como una hiena, a deleitarse en su presa.

En medio de aquella confusión, en el tremendo avanzar, caminando, encuentro a mi Mamá en la tierra. Estaba esperando a su hijo condenado a muerte. ¡Qué maravilloso acto de amor me demuestra! Sin importarle el furor del pueblo, quería estar cerca mío, que tremenda fue su sorpresa al verme en ese estado. Con sus ojos privados del llanto vio las heridas y la sangre fluyendo de las espinas incrustadas en la cabeza y de la espalda. Vio el temblor de mi cuerpo febril y el intenso dolor. Ella estaba horrorizada de tanto, debilitada por las noches de insomnio, por las copiosas lágrimas derramadas y el dolor de saber que su hijo, condenado a muerte, estaba ahí. No podía abandonar al hijo que su Dios generó en su vientre.

En medio de aquella confusión, en el tremendo avanzar caminando encuentro a mi Mamá en la tierra. Estaba esperando a su hijo condenado a muerte. ¡Qué maravilloso acto de amor me demuestra! Sin cuidado del furor del pueblo, quería estar cerca mío, que tremenda fue su sorpresa al verme en ese estado. Con sus ojos privados del llanto vio las heridas y la sangre fluyendo de las espinas incrustadas en la cabeza y de la espalda. Vio el temblor de mi cuerpo febril y el intenso dolor. Ella estaba, horrorizada de tanto, debilitada por las noches de insomnio, por las copiosas lágrimas derramadas y el dolor de saber que su hijo, condenado a muerte, estaba ahi. No podía abandonar al hijo que su Dios generó en su vientre.

En su mirada descubro el intenso amor, la piedad, el deseo de reemplazarme, si hubiera sido posible, en este sacrificio. La mamá, que de niño me acunaba tiernamente sobre su corazón, ahora no podía siquiera extenderme su brazo. Viéndola así, aplastada y apenada, pronuncié la palabra más bella: ¡Mamá! Fue un grito de mi corazón, el estallar de tanto dolor, amargura y calor humano. Ella comprendió todo esto y su corazón se unió al mío. Su amor destiló cual una gota de rocío sobre un pétalo al sol y respondió: ¡Hijo!

En aquella dulce palabra de entrega estaba el amor, la adoración, la infinita piedad, la inmensa ternura, en esa palabra todo se detuvo. En aquel mar de odio había encontrado a la persona más querida y amada. Un instante, pero estaba en el transcurso del camino y debía retomarlo con el pesado leño que me cargaron al partir. Gracias, Mamá por esto que has hecho, ahora vuelvo al camino del dolor pero tú estás en mi corazón.

Fuente: Grito de amor

30 ago 2019

Santo Evangelio 30 de agosto 2019



Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

La certeza de la palabra de Jesús sólo se prueba en el "ensayo"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, Jesucristo muestra cómo debe concretarse la "vigilancia" (ya mencionada en el capítulo anterior del "Discurso Escatológico"). Con la "Parábola de las vírgenes necias y prudentes" insiste en que al cristiano no le basta con esperar, debe "actuar"; no basta con "estar" en la Iglesia, sino que hay que mantener viva la fe y hacer buenas obras.

"Vigilancia" no significa salir del presente, olvidando el cometido actual, sino actuar —aquí y ahora— tal como se debería obrar ante los ojos de Dios. "Vigilancia" implica, sobre todo, apertura al bien, a la verdad, a Dios, en medio de un mundo a menudo inexplicable y acosado por el poder del mal. "Vigilancia" comporta que el hombre busque con todas las fuerzas y con gran sobriedad hacer lo que es justo, no viviendo según sus propios deseos, sino según la orientación de la fe.

—La verdad de tu palabra, Jesús, no es exigible teóricamente: su certeza sólo se prueba en el ensayo, adentrándome en tu voluntad.

No se deje manipular



No se deje manipular

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


Las ovejas, por su sentido de conservación, siempre permanecen con el rebaño. Cualquier deseo de aventura o exploración, incluso para obtener alimento o agua, es reprimido instintivamente porque presienten el peligro que asecha más allá del círculo protector del rebaño. 
Muchas personas actúan como si fueran ovejas y abandonan el control de sus vidas en manos de otros. Andan vacilantes y solitarios, esperando la orden de otros para actuar. Sin metas, prioridades o alguna estrategia de vida que sea auténticamente suya, van a la deriva siguiendo al rebaño a través de una pradera interminable de mediocridad, incapaces de liberarse o de lograr ni una mínima parte de los sueños que han acariciado. 

Si usted permite que los demás controlen su vida, deposita en manos de ellos su futuro, renuncia a su derecho de elegir y tomar buenas decisiones y además elimina su oportunidad para madurar. 

Usted puede dejar atrás el rebaño, controlar su vida, establecer y realizar sus propias metas, puede erguirse por sí mismo, decir NO en vez de SI y actuar en vez de dejar que otros lo hagan por usted. En otras palabras, solamente de usted depende evitar que lo manipulen. 

Usted no es una oveja sino un ser humano. Ni su familiar más cercano ni un superior puede adueñarse de su vida, decidir por usted ni obligarlo a que haga algo que no quiere. Eso es absurdo y atenta contra su dignidad humana y la libertad que Dios le dio para decidir lo que crea más conveniente en su vida. No está bien que otras personas lo sugestionen, manipulen y gobiernen su vida y hagan de usted una marioneta o un títere. 

Es voluntad del Señor que haga el máximo esfuerzo para gobernar su propia existencia. Usted no es una oveja perdida, porque Dios está con usted en cada momento de su vida. El quiere que cada persona tome las riendas de su vida y decida su propio destino. ¡Asuma ese control! 

No se deje llevar por la mentalidad y las influencias del mundo exterior ni haga únicamente lo que dicen y hacen los demás. Si usted se abandona así, será una criatura ajena a su propio ser, una superficie de inseguridad movida por los vientos de las circunstancias. Si usted no controla su propia existencia, esas circunstancias u otras personas lo harán. 

Usted no tiene que ser como los demás, sino ser usted mismo y aceptarse tal y como es. No debe ser simplemente un objeto que es controlado por otros. Es necesario e importante que usted piense, se aprecie y decida por sí mismo. Sea el artífice de un cambio en el rumbo de su vida. 

En la medida en que usted sea independiente, autónomo y con confianza y seguridad en sí mismo y su potencial, podrá entregar su propio ser más plena y auténticamente a Dios, a las causas justas y a otros que lo necesitan. En cambio, si usted es débil y acepta ser dominado o dirigido totalmente por otras personas, no tendrá nada que ofrecer a los demás. 

Usted fue creado por Dios a Su imagen y semejanza, tal y como es, con sus dones, cualidades, virtudes y también con defectos y fallas. Acéptese y sea usted mismo, esa persona original, autónoma e independiente que Dios quiere que sea. Tome el control de su vida y piense más por sí mismo. Usted tiene mucho que decir y contribuir. El mundo necesita y está esperando su originalidad y su aporte valioso. Comience ya a cambiar para ser una persona más madura. 

Una vez que usted acepte la responsabilidad de sus acciones, sin avergonzarse ni presentar excusas ni esperar la aprobación y el aplauso de otros para hacer las cosas, sino porque está convencido de que está bien hecho y de acuerdo con la voluntad de Dios, con su conciencia y la situación histórica del momento, será una persona maravillosa y podrá aportar mucho al mundo y a la sociedad. Pero si usted espera la aprobación y el aplauso de otros para actuar y se ofende, se deprime y se entristece cuando alguien lo critica o rechaza lo que hace está actuando como una simple oveja o marioneta y siempre será manipulado por los demás. 

La persona que se conoce a sí misma y controla su vida puede enfrentarse con más éxito a la ansiedad y el conflicto porque está segura de su propia capacidad. Esa persona puede disfrutar de la vida, enfrentar cualquier cambio y triunfar en cualquier situación. Para esa persona no importa lo que traiga el mañana porque tiene la autosuficiencia necesaria y confianza y fe en sí mismo. Mantenga su autocontrol, refuerce el significado y valor de su propio yo para tener un sentimiento más pleno de su propio valor y existir. Sólo se tiene una vida y tenemos la responsabilidad ante Dios de vivirla a plenitud. Recuerde que Dios es el único a quien usted puede entregar su vida ciegamente y con entera confianza. Sólo CON EL, USTED PODRÁ SER . . . ¡INVENCIBLE! 



29 ago 2019

Santo Evangelio 29 de agosto 2019



Evangelio según San Marcos 6,17-29.

Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.

La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista". El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.

En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

El martirio de san Juan Bautista (¿qué es un mártir?)

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, en el martirio de san Juan Bautista contemplamos a Jesucristo como modelo de "mártir". El Bautista dio la vida por defender coherentemente la verdad sobre el matrimonio. Esto es justamente el "martirio": obedecer al "Señor de los señores", con todas sus consecuencias, sin ceder a subterfugios.

Desde sus orígenes el cristianismo entendió el martirio como "liturgia" ("identificarse con Cristo…") y como "acontecimiento sacrificial" ("…con Cristo sufriente con amor"). En el martirio el cristiano es llevado totalmente dentro de la obediencia de Cristo, dentro de la liturgia de la cruz y, así, dentro del verdadero culto (rindiendo totalmente el corazón al Padre). San Ignacio de Antioquía, por ejemplo, decía ser como el "trigo de Cristo", que debía ser triturado para convertirse en "pan de Cristo". 

—Jesús, concédeme el don de la disponibilidad para sufrir contigo. Porque "cristiano" y "mártir" son equivalentes: en las tribulaciones de la vida ordinaria puedo transformarme en "pan" que comunica el misterio de Cristo, siendo "ofrenda" para Dios y para los hombres. 

No espere hasta mañana

NO dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy - GRAN ENSEÑANZA - YouTube

No espere hasta mañana

Autor: Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.


Nunca deje para mañana lo que puede hacer hoy. Este consejo de Benjamín Franklin lo hemos escuchado tantas veces, de los papás, los maestros y de tanta gente. Sin embargo, a pesar de que reconocemos la gran verdad de este principio, por lo general manejamos nuestra vida como si las palabras se transpusieran y más bien se quisiera decir "nunca hagas hoy lo que puedas dejar para mañana". 
Desafortunadamente no hay un mañana. El mañana solo puede encontrarse en el calendario de los tontos, como dice Og Mandino. Para ellos mañana es el día en que iniciarán la jornada hacia el éxito y la felicidad: mañana se reformarán, trabajarán más arduamente, cambiarán sus hábitos, recuperarán las amistades perdidas, saldarán viejas deudas y harán una solicitud para un mejor empleo. Pero el mañana jamás llega. 

Incontables vidas que ofrecían tantas promesas se han desperdiciado en esa inútil postergación. El niño piensa que actuará cuando sea más grande; el niño más grande cuando sea un joven; el joven cuando sea un adulto; el adulto cuando se case y el casado cuando se jubile. Cuando llega el momento de la jubilación, vuelve la mirada atrás sobre el camino recorrido y se da cuenta de que perdió muchas oportunidades y enterró muchas ilusiones. La felicidad y el éxito son absolutamente incompatibles con la postergación y el dejarlo todo para mañana. Hay que curarse de este mal hábito. 

Ahora bien, si usted es una persona que deja todo para mañana, es como la mayoría de la gente. Si se trata de un asunto grave o importante, difícilmente transcurrirá un día sin pensar que debería resolverlo, pero lo deja para más tarde. En este momento quizás se encuentre posponiendo un buen número de tareas que quisiera desempeñar pero por alguna razón sigue dejando sin hacer. Pero es posible que usted decida que ya no va a seguir viviendo con la ansiedad que acompaña a esa forma de vida. 

La postergación es algo muy difícil de curar si no está realmente determinado a hacerlo. De hecho, son muy pocas las personas que pueden decir con absoluta honestidad que no son morosas en este sentido. A pesar del hecho de que el dejar todo para mañana es una actitud nociva, en realidad es un escape para no vivir en toda su plenitud el momento presente. 

Sabía usted que el aburrimiento es un efecto de la postergación. La vida en sí no es aburrida, pero ciertas personas eligen el aburrimiento y esto conlleva la incapacidad de emplear el momento presente en una forma personalmente satisfactoria. Cuando una persona deja las cosas para después, emplea sus momentos presentes en no hacer nada. El no hacer nada lleva al aburrimiento. 

Todos los deseos y las esperanzas que no se cumplen en la realidad con una acción concreta son una pérdida de tiempo y constituyen el desatino de aquellas personas que viven en el país de la fantasía. Ninguno de esos deseos y esperanzas llegará jamás a realizarse si no hay en verdad una acción decidida, pero ya, en este momento. Estas convenientes frases son simplemente el escape de muchas personas y les impide emprender las tareas que deben tener la suficiente importancia como para encontrarse en su lista de actividades de la vida. Usted puede hacer cualquier cosa que mentalmente haya decidido llevar a cabo porque Dios lo hizo fuerte, capaz y de ninguna manera frágil. Pero al dejar las cosas para algún momento futuro está cediendo a la evasión, a la duda de sí mismo y al autoengaño. Dejar las cosas para después es un movimiento interno negativo que lo aleja de las oportunidades del presente y dirige su mente a una vana esperanza de que las cosas en el futuro serán mejores pero no hace nada para que eso suceda. Simplemente se aliena con falsas y vanas ilusiones. 

En vez de consumir sus momentos presentes con toda clase de ansiedades que lo inmovilizan y que se deben a todo lo que está dejando sin hacer, convénzase de que se está engañando. Sea un hacedor, una persona que no vive deseando, esperando, criticando, sino haciendo, haciendo, haciendo. 

Usted no sabe el tiempo que le queda de vida. Haga eso que para usted es importante, bueno, noble y santo. ¡Vamos, muévase, despierte! No deje para mañana lo que pueda hacer hoy, porque el Señor está esperando que usted actúe. El le ha dado todo lo que necesita para actuar. Con Dios, usted podrá superar cualquier problema, porque CON EL, USTED ES . . . ¡INVENCIBLE!