7 jul 2020

Santo Evangelio 7 de julio 202


Día litúrgico: Martes XIV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,32-38): En aquel tiempo, le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel». Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios» (…).

¿Todavía existe el demonio?

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy hasta causa extrañeza oír hablar del "demonio". ¿Todavía existe? ¡El demonio existió y no dejará de existir! ¿Quiénes son los demonios? ¿De dónde han salido? No son fuerzas anónimas, sino un "alguien": personas que, habiendo sido creadas por Dios para el bien, se han "condenado" eternamente por usar perversamente su libertad.

Estar "condenado" es un eterno y lamentable estado personal en el que el alma no halla gusto en nada, no quiere nada ni a nadie, ni tampoco admite ser querido. Es una auto-expulsión de la capacidad de amar, es el vacío absoluto, en el que la persona vive en contradicción consigo misma y cuya existencia constituye realmente un fracaso. Siendo Dios el Bien, ¿puede Él aceptar esto? Hemos de entenderlo desde la perspectiva divina: su infinita bondad respeta la libertad del condenado, permitiendo que siga existiendo tal como ha elegido existir.

—Señor, Rey soberano, no quiero más libertad que la de servirte; mi único temor es el de contristarte y perderte eternamente.

Jaculatoria

Rogad (...) al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies

Para la oración personal y comunitaria – Domingo 28 de abril 2019 ...

«Rogad (...) al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies»

Rev. D. Joan SOLÀ i Triadú
(Girona, España)

Hoy, el Evangelio nos habla de la curación de un endemoniado mudo que provoca diferentes reacciones en los fariseos y en la multitud. Mientras que los fariseos, ante la evidencia de un prodigio innegable, lo atribuyen a poderes diabólicos —«Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios» (Mt 9,34)—, la multitud se maravilla: «Jamás se vio cosa igual en Israel» (Mt 9,33). San Juan Crisóstomo, comentando este pasaje, dice: «Lo que en verdad molestaba a los fariseos era que consideraran a Jesús como superior a todos, no sólo a los que entonces existían, sino a todos los que habían existido anteriormente».

A Jesús no le preocupaba la animadversión de los fariseos, Él continuaba fiel a su misión. Es más, Jesús, ante la evidencia de que los guías de Israel, en vez de cuidar y apacentar el rebaño, lo que hacían era descarriarlo, se apiadó de aquellas multitudes cansadas y abatidas, como ovejas sin pastor. Que las multitudes desean y agradecen una buena guía quedó comprobado en las visitas pastorales de San Juan Pablo II a tantos países del mundo. ¡Cuántas multitudes reunidas a su alrededor! ¡Cómo escuchaban su palabra, sobre todo los jóvenes! Y eso que el Papa no rebajaba el Evangelio, sino que lo predicaba con todas sus exigencias.

Todos nosotros, «si fuéramos consecuentes con nuestra fe, —dice san Josemaría Escrivá— al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podríamos menos de sentir que se elevan en nuestro corazón los mismos sentimientos que animaron al de Jesucristo», lo cual nos conduciría a una generosa tarea apostólica. Pero es evidente la desproporción que existe entre las multitudes que esperan la predicación de la Buena Nueva del Reino y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rogad al Dueño de la mies que envíe obreros a sus campos (cf. Mt 9,38).

6 jul 2020

La Coronilla de la Divina Misericordia




La Coronilla de la Divina Misericordia


Se utiliza un rosario común de cinco decenas.

1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.

2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padre Nuestro) decir:

"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, 
la Sangre, el Alma y la Divinidad 
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
para el perdón de nuestros 
pecados y los del mundo entero."

3. En las cuentas pequeñas del Ave María:

"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."


4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres
veces:

"Santo Dios, Santo Fuerte, 
Santo Inmortal, ten piedad de 
nosotros y del mundo entero."

Jaculatoria






Jaculatoria





Santo Evangelio 6 de julio 2020


Día litúrgico: Lunes XIV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,18-26): En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá». Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré» (…).


El cielo no está vacío

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI)
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, ante el aparente dictado de los elementos del mundo (la muerte inapelable, una enfermedad incurable), Jairo y la "hemorroísa" oponen una nueva esperanza: ¡Jesucristo! En esta escena se invierte la concepción del mundo —también hoy en auge— que ve lo divino en las fuerzas cósmicas, pero no en un Dios al que se pueda rezar.

No son los elementos del cosmos, ni las leyes de la materia, lo que en definitiva gobierna al mundo y al hombre, sino un Dios personal. La "última palabra" la tiene la razón, la voluntad, el amor: una Persona. Y, si conocemos a esta Persona, y ella a nosotros, entonces el poder inexorable de los elementos materiales ya no es la última instancia; ya no somos esclavos del universo y de sus leyes, ahora somos libres.

—Jesús, contemplándote a ti se afianza en nosotros la confianza de que nada es casual ni fatal en nuestras vidas: hay un Espíritu que en ti se ha revelado como Amor. ¡El cielo no está vacío!