22 ene 2020

Santo Evangelio 22 de Enero 2020



Día litúrgico: Miércoles II del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,1-6): En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?». Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.


«¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?»

Rev. D. Joaquim MESEGUER García
(Rubí, Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos enseña que hay que obrar el bien en todo tiempo: no hay un tiempo para hacer el bien y otro para descuidar el amor a los demás. El amor que nos viene de Dios nos conduce a la Ley suprema, que nos dejó Jesús en el mandamiento nuevo: «Amaos unos a otros como yo mismo os he amado» (Jn 13,34). Jesús no deroga ni critica la Ley de Moisés, ya que Él mismo cumple sus preceptos y acude a la sinagoga el sábado; lo que Jesús critica es la interpretación estrecha de la Ley que han hecho los maestros y los fariseos, una interpretación que deja poco lugar a la misericordia.

Jesucristo ha venido a proclamar el Evangelio de la salvación, pero sus adversarios, lejos de dejarse convencer, buscan pretextos contra Él: «Había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle» (Mc 3,1-2). Al mismo tiempo que podemos ver la acción de la gracia, constatamos la dureza del corazón de unos hombres orgullosos que creen tener la verdad de su parte. ¿Experimentaron alegría los fariseos al ver aquel pobre hombre con la salud restablecida? No, todo lo contrario, se obcecaron todavía más, hasta el punto de ir a hacer tratos con los herodianos —sus enemigos naturales— para mirar de perder a Jesús, ¡curiosa alianza!

Con su acción, Jesús libera también el sábado de las cadenas con las cuales lo habían atado los maestros de la Ley y los fariseos, y le restituye su sentido verdadero: día de comunión entre Dios y el hombre, día de liberación de la esclavitud, día de la salvación de las fuerzas del mal. Nos dice san Agustín: «Quien tiene la conciencia en paz, está tranquilo, y esta misma tranquilidad es el sábado del corazón». En Jesucristo, el sábado se abre ya al don del domingo.

Contempla el místico roce...



Contempla el místico roce...

Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv


Contempla el místico roce de mi aliento
que toca el alma y la pasión aquieta
que en esta hora mística y discreta
quiero cambiar tu vida en un momento.

Deja que toque con mi Soplo Santo
la cuerda quieta de tu lira arcana
y que te inunde, plena y soberana
la brisa suave de mi dulce canto.

Deja a mi voz abrir tu pensamiento
ilumina el templo de tu mente
deja que siembre, nueva, la simiente
que reverdece vida y sentimiento.

Abre a mi aurora el cofre de tus miedos
y a mi primicia el prado de tus valles
deja ya lejos el ruido de las calles
y siente la caricia de mis dedos.

Pídeme el cielo que quiero regalarte
pide brillar como una estrella nueva
siente que acaba el tiempo de tu espera
hoy quiero en mi designio consagrarte.

21 ene 2020

Con aliento del cielo ...



Con aliento del cielo ...

Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv


Con aliento del cielo fui creado
soy polvo de la nada que te aclama
la voz de la creación que gime y ama
chispa del universo enamorado.

Con tu Soplo de Vida me formaste
con perfume del viento matutino
y con sangre de ocaso vespertino
la savia de mis venas transformaste.

Fue el toque de tu dedo el que me hizo
caricia de un instante estremecido
el momento oportuno que has querido
regalarme en abrazo primigenio.

A gloria de tu nombre fue hecho todo
y es regalo del Padre que me quiso.
Si fue para tu gloria que Él me hizo
en Él quiero alabarte yo a mi modo.

En Él quiero entregarte mi pobreza
el deseo de ser lo que no he sido
y el amor de mi pecho sumergido
en el aire que ofrece tu pureza.

20 ene 2020

Santo Evangelio 20 de Enero 2020



Día litúrgico: Lunes II del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,18-22): Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen a Jesús: «¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día.

»Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos».


«¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?»

Rev. D. Joaquim VILLANUEVA i Poll
(Barcelona, España)

Hoy comprobamos cómo los judíos, además del ayuno prescrito para el Día de la Expiación (cf. Lev 16,29-34) observaban muchos otros ayunos, tanto públicos como privados. Eran expresión de duelo, de penitencia, de purificación, de preparación para una fiesta o una misión, de petición de gracia a Dios, etc. Los judíos piadosos apreciaban el ayuno como un acto propio de la virtud de la religión y muy grato a Dios: el que ayuna se dirige a Dios en actitud de humildad, le pide perdón privándose de aquellas cosas que, satisfaciéndole, le hubieran apartado de Él.

Que Jesús no inculque esta práctica a sus discípulos y a los que le escuchan, sorprende a los discípulos de Juan y a los fariseos. Piensan que es una omisión importante en sus enseñanzas. Y Jesús les da una razón fundamental: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?» (Mc 2,19). El esposo, según la expresión de los profetas de Israel, indica al mismo Dios, y es manifestación del amor divino hacia los hombres (Israel es la esposa, no siempre fiel, objeto del amor fiel del esposo, Yahvé). Es decir, Jesús se equipara a Yahvé. Está aquí declarando su divinidad: llama a sus discípulos «los amigos del esposo», los que están con Él, y así no necesitan ayunar porque no están separados de Él.

La Iglesia ha permanecido fiel a esta enseñanza que, viniendo de los profetas e incluso siendo una práctica natural y espontánea en muchas religiones, Jesucristo la confirma y le da un sentido nuevo: ayuna en el desierto como preparación a su vida pública, nos dice que la oración se fortalece con el ayuno, etc.

Entre los que escuchaban al Señor, la mayoría serían pobres y sabrían de remiendos en vestidos; habría vendimiadores que sabrían lo que ocurre cuando el vino nuevo se echa en odres viejos. Les recuerda Jesús que han de recibir su mensaje con espíritu nuevo, que rompa el conformismo y la rutina de las almas avejentadas, que lo que Él propone no es una interpretación más de la Ley, sino una vida nueva.

Vas predicando, viajero

Resultado de imagen de alabando al señor

Vas predicando, viajero

Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv



Vas predicando, viajero
y el mar te lleva en sus olas
tienes alas de amapola
y pasión de pregonero.

Apóstol de las tormentas
del huracán y del fuego
eres de Cristo el arquero
tus Palabras son sus flechas.

Se clavan hondo en el alma
y abren heridas sagradas
porque están enamoradas
de Jesucristo que salva.

Vas navegando tu viaje
cautivo de un Amor Santo
y vas cantando tu canto
con valentía y coraje.

Aquel que te ha cautivado
va contigo en el camino
y comparte tu destino
porque es Él quien te ha llamado.

19 ene 2020

Santo Evangelio 19 de Enero 2020



Día litúrgico: Domingo II (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Jn 1,29-34): En aquel tiempo, vio Juan venir Jesús y dijo: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: ‘Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo’. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que Él sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo’. Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios».


«He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»

Rev. D. Joaquim FORTUNY i Vizcarro
(Cunit, Tarragona, España)

Hoy hemos escuchado a Juan que, al ver a Jesús, dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). ¿Qué debieron pensar aquellas gentes? Y, ¿qué entendemos nosotros? En la celebración de la Eucaristía todos rezamos: «Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros / danos la paz». Y el sacerdote invita a los fieles a la Comunión diciendo: «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo...».

No dudemos de que, cuando Juan dijo «he ahí el Cordero de Dios», todos entendieron qué quería decir, ya que el “cordero” es una metáfora de carácter mesiánico que habían usado los profetas, principalmente Isaías, y que era bien conocida por todos los buenos israelitas.

Por otro lado, el cordero es el animalito que los israelitas sacrifican para rememorar la pascua, la liberación de la esclavitud de Egipto. La cena pascual consiste en comer un cordero.

Y aun los Apóstoles y los padres de la Iglesia dicen que el cordero es signo de pureza, simplicidad, bondad, mansedumbre, inocencia... y Cristo es la Pureza, la Simplicidad, la Bondad, la Mansedumbre, la Inocencia. San Pedro dirá: «Habéis sido rescatados (...) con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo» (1Pe 1,18.19). Y san Juan, en el Apocalipsis, emplea hasta treinta veces el término “cordero” para designar a Jesucristo.

Cristo es el cordero que quita el pecado del mundo, que ha sido inmolado para darnos la gracia. Luchemos para vivir siempre en gracia, luchemos contra el pecado, aborrezcámoslo. La belleza del alma en gracia es tan grande que ningún tesoro se le puede comparar. Nos hace agradables a Dios y dignos de ser amados. Por eso, en el “Gloria” de la Misa se habla de la paz que es propia de los hombres que ama el Señor, de los que están en gracia.

San Juan Pablo II, urgiéndonos a vivir en la gracia que el Cordero nos ha ganado, nos dice: «Comprometeos a vivir en gracia. Jesús ha nacido en Belén precisamente para eso (...). vivir en gracia es la dignidad suprema, es la alegría inefable, es garantía de paz, es un ideal maravilloso».

Una nueva mañana en que alabarte

Resultado de imagen de alabando al señor

Una nueva mañana en que alabarte

Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv



Una nueva mañana en que alabarte
que se levanta en la luz del Sol naciente
en el fuego que se enciende de repente
en el pecho del hombre al adorarte.

Un día más en la experiencia de encontrarte
compartiendo el jardín del hombre nuevo,
un río de vida en el que me recreo,
un día más en el que vivo para amarte.

La filigrana de luz que ya me envuelve
y se entreteje en el alma de las cosas
me permite contemplar que son hermosas,
el espejo de luz en el que puedo verte.

Tu Espíritu que es aliento del misterio
descubre nuevamente tu presencia
insinúa del Amor la permanencia
y transforma en paraíso el cautiverio.

Enciende hogueras ardientes en el frío
y purifica la noche en sus desvelos,
es la fuente de todos tus consuelos
y la presencia del cielo prometido.

En Él desaparece, del misterio, la distancia
y se colma mi sed de trascendencia
es luz del paraíso encontrado y transparencia
del Amor divino que es meta de mis ansias.

Tu Espíritu de Amor todo lo mueve
y en lo profundo del alma te consagra
la vida que me diste para darla
en la ofrenda matutina que me envuelve.

Y por eso quiero cantarte un canto nuevo
en el coro de la creación que se despierta
ser voz y melodía que surge de la tierra
adorador del Dios viviente en el que espero.

A Ti la gloria, Padre que regalas
la luz de tu presencia matutina
la gracia en la que el hombre se encamina
la providencia amorosa en que nos amas.

A Ti la gloria Hijo eterno y entregado
en la cruz del Amor para salvarnos
Tú que vienes con el sol a iluminarnos
par llevarnos al Padre en tu costado.

Gloria al Espíritu fuente de la vida
que se renueva en su calor cada mañana
el santificador en el Amor que se derrama
la fuente de la alabanza y la alegría.