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13 nov 2019
Sólo tu Amor...
Sólo tu Amor...
Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv
Sólo tu Amor, Señor, me dulcifica.
Sólo tu Amor que todo lo contiene,
el canto alegre que de Ti proviene,
la mirada que todo santifica.
Sólo tu voz que el cielo hace Palabra,
el canto santo del Amor primero,
sólo el Amor presente en que te espero
y mendiga a mi puerta que te abra.
Tu pequeñez total, santa, inaudita
el hálito del tiempo en el instante,
el toque de tu dedo cautivante
el soplo de tu gracia que me habita.
Sólo tu Amor presente y refrescante
en el silencio cálido y profundo
el que me trae el pálpito del mundo
y me invita a entregarme en un instante.
Sólo tu rostro en el pan anonadado
tan sólo Amor del Único cautivo
Dios amoroso que me tienes vivo
postrado ante tu faz y enamorado.
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Poesias
12 nov 2019
Evangelio 12 de noviembre 2019
Día litúrgico: Martes XXXII del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 17,7-10): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’. ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’. ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer’».
«Hemos hecho lo que debíamos hacer»
Rev. D. Jaume AYMAR i Ragolta
(Badalona, Barcelona, España)
Hoy, la atención del Evangelio no se dirige a la actitud del amo, sino a la de los siervos. Jesús invita a sus apóstoles, mediante el ejemplo de una parábola a considerar la actitud de servicio: el siervo tiene que cumplir su deber sin esperar recompensa: «¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado?» (Lc 17,9). No obstante, ésta no es la última lección del Maestro acerca del servicio. Jesús dirá más adelante a sus discípulos: «En adelante, ya no os llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora os llamo amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre» (Jn 15,15). Los amigos no pasan cuentas. Si los siervos tienen que cumplir con su deber, mucho más los apóstoles de Jesús, sus amigos, debemos cumplir la misión encomendada por Dios, sabiendo que nuestro trabajo no merece recompensa alguna, porque lo hacemos gozosamente y porque todo cuanto tenemos y somos es un don de Dios.
Para el creyente todo es signo, para el que ama todo es don. Trabajar para el Reino de Dios es ya nuestra recompensa; por eso, no debemos decir con tristeza ni desgana: «Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer» (Lc 17,10), sino con la alegría de aquel que ha sido llamado a transmitir el Evangelio.
En estos días tenemos presente también la fiesta de un gran santo, de un gran amigo de Jesús, muy popular en Cataluña, san Martín de Tours, que dedicó su vida al servicio del Evangelio de Cristo. De él escribió Sulpicio Severo: «Hombre extraordinario, que no fue doblegado por el trabajo ni vencido por la misma muerte, no tuvo preferencia por ninguna de las dos partes, ¡no temió a la muerte, no rechazó la vida! Levantados sus ojos y sus manos hacia el cielo, su espíritu invicto no dejaba de orar». En la oración, en el diálogo con el Amigo, hallamos, efectivamente, el secreto y la fuerza de nuestro servicio.
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Evangelio
Simplemente Tú
Simplemente Tú
Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv
Simplemente Tú
en el silencio no hay más,
el tiempo se distiende en tu presencia,
irradiación de tu paz
tu mirada de clemencia,
el tiempo que es encuentro y permanencia.
Solamente Tú.
Contemplar sólo tu faz,
la luz que en el misterio se hace día
tener en Ti mi solaz
mi ilusión y mi alegría
mi todo en tu perpetua compañía.
Ante Ti
yacer en mi pobreza
ser mendigo de luz y de indulgencia
gozar en tu pureza
en horas de indigencia
amando en tu mirada de inocencia.
Por Ti
dejar todo y seguro,
asido de tu mano poderosa,
con el aliento puro
que en Ti sólo se goza
y verte reflejado en cada cosa.
En Ti
bebiendo de tu vida,
quedarme en tu mirada recostado,
volverme melodía
del hombre renovado
que en Ti su nido eterno ya ha encontrado.
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Poesias
11 nov 2019
Santo Evangelio 11 de Noviembre 2019v
Día litúrgico: Lunes XXXII del tiempo ordinario
11 de Noviembre: San Martín de Tours, obispo
Texto del Evangelio (Lc 17,1-6): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos.
»Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás».
Dijeron los apóstoles al Señor; «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido».
«Si peca contra ti siete veces al día (...), le perdonarás»
Rev. D. Pedro-José YNARAJA i Díaz
(El Montanyà, Barcelona, España)
Hoy, el Evangelio nos habla de tres temas importantes. En primer lugar, de nuestra actitud ante los niños. Si en otras ocasiones se nos hizo el elogio de la infancia, en ésta se nos advierte del mal que se les puede ocasionar.
Escandalizar no es alborotar o extrañar, como a veces se entiende; la palabra griega usada por el evangelista fue “skandalon”, que significa objeto que hace tropezar o resbalar, una piedra en el camino o una piel de plátano, para entendernos. Al niño hay que tenerle mucho respeto, y ¡ay de aquél que de cualquier manera le inicie en el pecado! (cf. Lc 17,1). Jesús le anuncia un castigo tremendo y lo hace con una imagen muy elocuente. Todavía se ven en Tierra Santa piedras de molino antiguas; son una especie de grandes diávolos (se parecen también, en mayor tamaño, a los collares que se ponen en el cuello a los traumatizados). Introducir la piedra en el escandalizador y echarlo al agua expresa un terrible castigo. Jesús utiliza un lenguaje casi de humor negro. ¡Pobres de nosotros si dañamos a los niños! ¡Pobres de nosotros si les iniciamos en el pecado! Y hay muchas formas de perjudicarlos: mentir, ambicionar, triunfar injustamente, dedicarse a menesteres que satisfarán su vanidad...
En segundo lugar, el perdón. Jesús nos pide que perdonemos tantas veces como sea necesario, y aún en el mismo día, si el otro está arrepentido, aunque nos escueza el alma: «Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale» (Lc 17,3). El termómetro de la caridad es la capacidad de perdonar.
En tercer lugar, la fe: más que una riqueza del entendimiento (en sentido meramente humano), es un “estado de ánimo”, fruto de la experiencia de Dios, de poder obrar contando con su confianza. «La fe es el principio de la verdadera vida», dice san Ignacio de Antioquía. Quien actúa con fe logra cosas asombrosas, así lo expresa el Señor al decir: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido» (Lc 17,6).
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Evangelio
Simplemente presencia
´
Simplemente presencia
Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv
Simplemente presencia
y el tiempo se consume en la mirada
ha pasado la ausencia
se enciende la alborada
y el alma en Ti se queda enamorada.
Amor en la inclemencia
del oleaje que azota cada día
y ofreces la inocencia
del alma humedecida
en rocío de luz y de alegría.
Desgranas el momento
del reloj que se duerme entre tus brazos
saboreando el encuentro,
gorrión en tu regazo,
su nido en la mirada del ocaso.
Y se hace permanencia
el don con que quisiste regalarme
que es paz e inteligencia
de Aquel que por salvarme
se anonada en pobreza al abrazarme.
Señor de la clemencia
te adoro simplemente al contemplarte
te adoro en la indigencia
que quiero consagrarte
en el día que puedo regalarte.
Simplemente presencia
Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv
Simplemente presencia
y el tiempo se consume en la mirada
ha pasado la ausencia
se enciende la alborada
y el alma en Ti se queda enamorada.
Amor en la inclemencia
del oleaje que azota cada día
y ofreces la inocencia
del alma humedecida
en rocío de luz y de alegría.
Desgranas el momento
del reloj que se duerme entre tus brazos
saboreando el encuentro,
gorrión en tu regazo,
su nido en la mirada del ocaso.
Y se hace permanencia
el don con que quisiste regalarme
que es paz e inteligencia
de Aquel que por salvarme
se anonada en pobreza al abrazarme.
Señor de la clemencia
te adoro simplemente al contemplarte
te adoro en la indigencia
que quiero consagrarte
en el día que puedo regalarte.
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Poesias
10 nov 2019
Santo Evangelio 10 de Noviembre 2019
Día litúrgico: Domingo XXXII (C) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 20,27-38): En aquel tiempo, acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; y la tomó el segundo, luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. Finalmente, también murió la mujer. Ésta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer».
Jesús les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven».
«No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven»
Mn. Ramon SÀRRIAS i Ribalta
(Andorra la Vella, Andorra)
Hoy, Jesús hace una clara afirmación de la resurrección y de la vida eterna. Los saduceos ponían en duda, o peor todavía, ridiculizaban la creencia en la vida eterna después de la muerte, que —en cambio— era defendida por los fariseos y lo es también por nosotros.
La pregunta que hacen los saduceos a Jesús «¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer» (Lc 20,33) deja entrever una mentalidad jurídica de posesión, una reivindicación del derecho de propiedad sobre una persona. Además, la trampa que ponen a Jesús muestra un equívoco que todavía existe hoy; imaginar la vida eterna como una prolongación, después de la muerte, de la existencia terrenal. El cielo consistiría en la transposición de las cosas bonitas que ahora gozamos.
Una cosa es creer en la vida eterna y otra es imaginarse cómo será. El misterio que no está rodeado de respeto y discreción, peligra ser banalizado por la curiosidad y, finalmente, ridiculizado.
La respuesta de Jesús tiene dos partes. En la primera quiere hacer entender que la institución del matrimonio ya no tiene razón de ser en la otra vida: «Los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido» (Lc 20,35). Lo que sí perdura y llega a su máxima plenitud es todo lo que hayamos sembrado de amor auténtico, de amistad, de fraternidad, de justicia y verdad...
El segundo momento de la respuesta nos deja dos certezas: «No es un Dios de muertos, sino de vivos» (Lc 20,38). Confiar en este Dios quiere decir darnos cuenta de que estamos hechos para la vida. Y la vida consiste en estar con Él de manera ininterrumpida, para siempre. Además, «para Él todos viven» (Lc 20,38): Dios es la fuente de la vida. El creyente, sumergido en Dios por el bautismo, ha sido arrancado para siempre del dominio de la muerte. «El amor se convierte en una realidad cumplida si se incluye en un amor que proporcione realmente eternidad» (Benedicto XVI).
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Evangelio
Si vivo, para Ti vivo...
Si vivo, para Ti vivo...
Autor: Fray Alejandro R. Ferreirós OFMConv
Si vivo, para Ti vivo.
Si muero, para Ti muero.
Yo pongo en Ti mi vida y alimento
Porque sólo en Ti concibo
la vida que siempre espero
el río de tu paz que es mi sustento.
Mi trabajo es peregrino
llevar tu voz por los valles
ser un eco del viento huracanado
que sopla por los caminos
y no deja que se calle
la voz de mi Señor resucitado.
La misión es mi destino
el envío a las naciones
el anuncio de paz al hombre herido
para que encuentre el camino
del Amor sin condiciones
que regalas al hombre redimido.
Señor mío y Bien supremo
Dos bendito y rey eterno
renuévame en tu Espíritu divino
pues fallarte sólo temo
en el frío del invierno
que vivo si no sigo tu camino.
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