7 abr 2013

Oración al Cristo del Calvario





En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.

Amén,

Salmo 1.- Los Dos caminos del hombre




Salmo 1 - LOS DOS CAMINOS DEL HOMBRE

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto a su tiempo
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
En el juicio los impíos no se levantarán,
ni los pecadores en la asamblea de los justos;
porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Lectura Breve Hb 10, 12-14






LECTURA BREVE Hb 10, 12-14

Cristo, habiendo ofrecido un solo sacrificio en expiación de los pecados, está sentado para siempre a la diestra de Dios, y espera el tiempo que falta «hasta que sus enemigos sean puestos por escabel de sus pies». Así, con una sola oblación, ha llevado para siempre a la perfección en la gloria a los que ha santificado.

Miles de personas piden en toda España derogar la ley del aborto y «recuperar la cultura de la vida»






«Deja que la vida florezca»

Miles de personas piden en toda España derogar la ley del aborto y «recuperar la cultura de la vida»


Por toda España se ha oído el grito de "sí a la vida" en una marcha que pedía derogar la ley del aborto.
  

Miles de personas han pedido este sábado en Madrid la derogación de la vigente ley del aborto "sin más dilaciones", para "recuperar la cultura de la vida", tal y como entienden que se comprometió el Gobierno de Mariano Rajoy. Igualmente, otros miles se manifestaron en decenas de ciudades de toda España.

Un total de 486 asociaciones provida han participado en esta manifestación que ha comenzado a las 17.00 horas en la Puerta del Sol de Madrid. Durante cerca de hora y media, los manifestantes han coreado consignas en contra del aborto y han reclamado al Ejecutivo el cumplimiento de sus promesas electorales.

Así, portaban pancartas en las que se podía leer, por ejemplo, ´Deja que la vida florezca´, ´Libertad de decisión´, ´Gallardón, gallina, defiende la vida´ o ´Por el respeto al vínculo maternal, paternal y familiar". Además se han repartido pañuelos verdes con la leyenda ´Sí a la vida´ y se han repartido globos azules.

La cultura de la muerte
A la conclusión de la convocatoria, se ha procedido a leer un manifiesto en el que se ha calificado la defensa de la vida de los más débiles como "frontera de la lucha por la dignidad humana". "A comienzos del siglo XXI, la cultura de la muerte se enfrenta con desiguales resultados a la cultura de la vida y es evidente que a la vieja Europa, junto a Estados Unidos, le corresponde una gravísima responsabilidad en la implementación del nuevo colonialismo", han apuntado.

No obstante, el manifiesto ha resaltado el "cambio positivo de tendencia" que, a su entender, se está produciendo en Europa, destacando como ejemplo la reciente jurisprudencia del Tribunal Europeo sobre la protección de vida embrionaria o las reformas legislativas de algunos países de la Europa del Este para restringir el aborto.

Entre las peticiones de los convocantes también se ha instado a las autoridades europeas y nacionales políticas "activas y eficaces" de protección a la familia. "Un año más, comprometidos con la vida, manifestamos nuestra voluntad de trabajar activamente para que España sea punta de lanza en Europa en la recuperación del aprecio y la protección a la vida humana", señala el documento.

Gobierno “que promete y no actúa”
Para la portavoz de la plataforma Derecho a Vivir, Gádor Joya, la "multitud" que ha salido a la calle en toda España es "la prueba palpable" de que la sociedad está "cansada" de tener un Gobierno "que sólo promete y no actúa para acabar" con el aborto.

A juicio de Joya, esta inacción del Ejecutivo "es especialmente culpable en un Gobierno que tiene mayoría absoluta para cumplir su programa electoral, pero que lleva un año y medio lleno de palabras vacías, declaraciones tan grandilocuentes como poco concretas y plazos incumplidos".

Esta manifestación también ha tenido lugar en diversas ciudades de España. Las convocatorias de este año con motivo del Día Internacional de la Vida son, a su entender, "especiales" puesto que por primera vez en España "existe la posibilidad real de un cambio legislativo muy importante que avance en la protección de la vida humana".

One for us
La convocatoria ha servido también para tratar de impulsar la iniciativa legislativa europea ´One of us´ (uno de nosotros), que pretende promover una ley europea que proteja la vida del embrión desde el momento de su concepción.

La campaña de recogida de apoyos para llevar al Parlamento Europeo la iniciativa legislativa popular, que terminará el próximo mes de noviembre, ha recibido, a través de la página web ´www.oneofus.org´, un total de 220.000 firmas de todos los países de la Unión Europea, 22.000 de ellas en España, hasta el mes de marzo.

El evento ha contado con la participación del actor y productor Miguel Ángel Tobías y de la presentadora de 13tv Elena Miñambres para animar el acto. Además, han participado en la manifestación el conjunto musical ´Beat Beat Yeah´.

Asimismo, también han ofrecido sus testimonios varias personas, entre ellas, una "superviviente" de un aborto y algunas personas con enfermedades y que "están demostrando ser un claro ejemplo y un canto a la vida por su lucha por la vida, sus ganas de vivir y su dignidad", según ha explicado el actor.

1,7 millones de muertos en España
Mientras tanto, los números del aborto en España son trágicos y elocuentes. Aunque la España de 2011 tenía más recursos médicos, económicos y tecnológicos que la de 1991, su recurso al aborto fue un 180% mayor: si en 1991 se dieron 41.900 abortos, veinte años después la España del siglo XXI practicaba 118.000, pese a dos décadas de campañas de anticoncepción y su uso generalizado.

Hay en España 324 abortos al día; 14 abortos cada hora, dos de ellos, de chicas adolescentes.  Desde la despenalización en 1985, 1,7 millones de seres humanos han sido eliminados en el país mediante el aborto “legal”. Es mucha gente: es el equivalente a eliminar toda la población conjunta de Navarra, La Rioja y Cantabria.

En diez días cualquiera, las clínicas abortistas matan más seres humanos en España (3.200) que todo un año de accidentes de tráfico (unos 2.500 víctimas mortales anuales) o todo un año de suicidios (son unos 3.150 anuales).

Con la nueva “Ley Aído” o “Ley Zapatero” del aborto, 9 de cada 10 abortos se practicaron “porque sí”, es decir, sin aducir ninguna causa.

El 35% de las que abortaron en 2011 eran repetidoras: ya lo habían hecho antes. Hace apenas una década, en 2001, las repetidoras eran bastantes menos: un 25%.

Fuente: Religión en libertad

San Juan Bautista de la Salle





San Juan Bautista de la Salle

Nacido en una familia acomodada de juristas, era el hijo primogénito de Louis de La Salle y de Nicolle de Möet de Brouillet. Su padre le había preparado una carrera jurídica, pero Jean tenía vocación religiosa. Durante su infancia, Juan Bautista de La Salle se complacía en ejercicios serios, la oración y la lectura de buenos libros. No es de extrañarse que a muy temprana edad se sintió impulsado por el deseo de consagrarse a Dios en el estado eclesiástico. Fue su firmeza y determinación lo que motivó a sus padres a darle consentimiento. El 11 de marzo de 1662, a 7 semanas antes de cumplir los 11 años, cursaba sus estudios en el College des bons enfants.
Adrian Nyel, personaje crucial en la vida de Juan Bautista de La Salle, muy celoso de la educación cristiana en los pobres, ha ayudado a abrir escuelas gratuitas para niños y niñas tanto en Reims como en sus alrededores. Desde los 22 años contrajo un contrato que lo ligaba a la oficina de los pobres del hospital general de Rouen. Se ocupa de la enseñanza de los niños y se dedica a catequizarlos.

La señora Maillefer, originaria de Reims y prima de San Juan bautista, patrocinaba en ese tiempo, el proyecto para abrir escuelas para pobres con Nicolás Roland, pero con su muerte se suspende este proyecto. Aún así la señora Maillefer no renuncia a su idea y le deja el proyecto a Adrián Nyel, a quien envía a Reims portando dos cartas una para la Superiora de las Hermanas del Niño de Jesús y otra para su Primo Juan Bautista de la Salle.

A principios de 1679 Juan Bautista de la Salle alquila una casa, en la que funda una escuela gratuita para los pobres y en 1681 comienza a recibir a varios enseñantes pobres, donde les fija un reglamento, en primer lugar el de acostarse, el segundo para la Oración, el tercero para las Santas Misas y para las comidas.

En 1683 renuncia a sus bienes y el 25 de mayo de 1684 funda la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, para a continuación abrir escuelas profesionales, escuelas dominicales y hogares de educación para los jóvenes que vivían en la calle. En 1684 funda en Reims la que la mayoría considera la primera escuela de profesores. En 1688 abre las primeras escuelas en París.

Introdujo dos innovaciones: la lección no era impartida individualmente sino en una clase y se enseñaba a leer en francés, no en latín. Estas novedades revolucionaron la pedagogía en Francia.

Fue un pionero en la fundación de Escuelas de Formación de Maestros Rurales (Escuelas Normales), escuelas especiales para jóvenes con condenas judiciales, escuelas técnicas y escuelas secundarias para lenguas modernas, letras y ciencias.

Juan Bautista de la Salle escribió un buen número de obras escolares y espirituales. Entre las primeras destaca La Guía de las Escuelas Cristianas, uno de los mejores libros de pedagogía del siglo XVII y el que se hizo dominante en las escuelas francesas de varones hasta nuestro siglo. Hay que destacar de él que fue un libro colectivo en el que Juan Bautista de la Salle recogió su propia experiencia pedagógica y la de los primeros Hermanos. También podíamos destacar como manual importante el titulado Reglas de la Cortesía y Urbanidad Cristianas. De lectura obligatoria por los escolares, son consejos para la buena educación francesa adaptados a los hijos de los artesanos y los pobres que acudían a sus escuelas. Escribió también silabarios, salterios y catecismos para uso escolar.

Entre las obras de carácter espiritual es de destacar el libro Meditaciones. En las 16 tituladas: Meditaciones para el tiempo de retiro (apenas 40 folios) traza un completo itinerario espiritual para los maestros cristianos.

Para la formación de los hermanos, crea en Vaugirard en 1692 el primer noviciado y en 1698 termina de redactar las reglas de la Congregación.

Juan Bautista de la Salle muere el 7 de abril de 1719 en Saint-Yon, Ruán.


Formacion de los Hermanos:

Una vez que los planes de Dios aparecen claros, Juan Bautista se preocupará por la formación de los hermanos de la nueva sociedad religiosa. Así, a través de los años, sus esfuerzos consagrados a la formación se plasmarán en numerosas directivas y escritos. Su contacto con los maestros había sido un largo aprendizaje que le permitía constatar el calamitoso estado del profesorado en Francia. Los problemas por los que tuvo que pasar con los profesores, su amigo y director espiritual, el padre Nicolás Boué (1621-1686), fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas de Caridad del Santo Niño Jesús, gravitaron en su propio recorrido.

Sus preocupaciones irán encaminándose a superar los graves vacíos de formación de los maestros de primera enseñanza. Ante la anarquía y el desorden de metas y programas propondrá una dirección con claros objetivos y pautas comunes. Los problemas de la integración humana iluminarán sus ensayos de respuesta a través de una vida comunitaria centrada en el Señor Jesús.

Fuente: Acip

Creo en la misericordia divina



Creo en la misericordia divina

Una devoción orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo. 
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net

Los católicos acogemos un conjunto de verdades que nos vienen de Dios. Esas verdades han quedado condensadas en el Credo. Gracias al Credo hacemos presentes, cada domingo y en muchas otras ocasiones, los contenidos más importantes de nuestra fe cristiana.

Podríamos pensar que cada vez que recitamos el Credo estamos diciendo también una especie de frase oculta, compuesta por cinco palabras: "Creo en la misericordia divina". No se trata aquí de añadir una nueva frase a un Credo que ya tiene muchos siglos de historia, sino de valorar aún más la centralidad del perdón de Dios, de la misericordia divina, como parte de nuestra fe.

Dios es Amor, como nos recuerda san Juan (1Jn 4,8 y 4,16). Por amor creó el universo; por amor suscitó la vida; por amor ha permitido la existencia del hombre; por amor hoy me permite soñar y reír, suspirar y rezar, trabajar y tener un momento de descanso.

El amor, sin embargo, tropezó con el gran misterio del pecado. Un pecado que penetró en el mundo y que fue acompañado por el drama de la muerte (Rm 5,12). Desde entonces, la historia humana quedó herida por dolores casi infinitos: guerras e injusticias, hambres y violaciones, abusos de niños y esclavitud, infidelidades matrimoniales y desprecio a los ancianos, explotación de los obreros y asesinatos masivos por motivos raciales o ideológicos.

Una historia teñida de sangre, de pecado. Una historia que también es (mejor, que es sobre todo) el campo de la acción de un Dios que es capaz de superar el mal con la misericordia, el pecado con el perdón, la caída con la gracia, el fango con la limpieza, la sangre con el vino de bodas.

Sólo Dios puede devolver la dignidad a quienes tienen las manos y el corazón manchados por infinitas miserias, simplemente porque ama, porque su amor es más fuerte que el pecado.

Dios eligió por amor a un pueblo, Israel, como señal de su deseo de salvación universal, movido por una misericordia infinita. Envió profetas y señales de esperanza. Repitió una y otra vez que la misericordia era más fuerte que el pecado. Permitió que en la Cruz de Cristo el mal fuese derrotado, que fuese devuelto al hombre arrepentido el don de la amistad con el Padre de las misericordias.

Descubrimos así que Dios es misericordioso, capaz de olvidar el pecado, de arrojarlo lejos. "Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; tan lejos como está el oriente del ocaso aleja Él de nosotros nuestras rebeldías" (Sal 103,11-12).

La experiencia del perdón levanta al hombre herido, limpia sus heridas con aceite y vino, lo monta en su cabalgadura, lo conduce para ser curado en un mesón. Como enseñaban los Santos Padres, Jesús es el buen samaritano que toma sobre sí a la humanidad entera; que me recoge a mí, cuando estoy tirado en el camino, herido por mis faltas, para curarme, para traerme a casa.

Enseñar y predicar la misericordia divina ha sido uno de los legados que nos dejó el Papa Juan Pablo II. Especialmente en la encíclica Dives in misericordia (Dios rico en misericordia), donde explicó la relación que existe entre el pecado y la grandeza del perdón divino: "Precisamente porque existe el pecado en el mundo, al que Dios amó tanto... que le dio su Hijo unigénito, Dios, que es amor, no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Esta corresponde no sólo con la verdad más profunda de ese amor que es Dios, sino también con la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal" (Dives in misericordia n. 13).

Además, el beato Juan Pablo II quiso divulgar la devoción a la divina misericordia que fue manifestada a santa Faustina Kowalska. Una devoción que está completamente orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo. Reconocer ese amor, reconocer esa misericordia, abre el paso al cambio más profundo de cualquier corazón humano, al arrepentimiento sincero, a la confianza en ese Dios que vence el mal (siempre limitado y contingente) con la fuerza del bien y del amor omnipotente.

Creo en la misericordia divina, en el Dios que perdona y que rescata, que desciende a nuestro lado y nos purifica profundamente. Creo en el Dios que nos recuerda su amor: "Era yo, yo mismo el que tenía que limpiar tus rebeldías por amor de mí y no recordar tus pecados" (Is 43,25). Creo en el Dios que dijo en la cruz "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34), y que celebra un banquete infinito cada vez que un hijo vuelve, arrepentido, a casa (Lc 15). Creo en el Dios que, a pesar de la dureza de los hombres, a pesar de los errores de algunos bautizados, sigue presente en su Iglesia, ofrece sin cansarse su perdón, levanta a los caídos, perdona los pecados.

Creo en la misericordia divina, y doy gracias a Dios, porque es eterno su amor (Sal 106,1), porque nos ha regenerado y salvado, porque ha alejado de nosotros el pecado, porque podemos llamarnos, y ser, hijos (1Jn 3,1).

A ese Dios misericordioso le digo, desde lo más profundo de mi corazón, que sea siempre alabado y bendecido, que camine siempre a nuestro lado, que venza con su amor nuestro pecado. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento" (1Pe 1,3-5).

Santo Evangelio 7 de Abril de 2013





Autor: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net

La humildad de un triunfador
Juan 20, 19-31. Pascua. También en su gloriosa resurrección, Cristo sabe ser humilde...


Del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído». Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Oración introductoria

¡Señor mío y Dios mío! Ten compasión de mí porque, como Tomás, hay ocasiones en que dudo de mi fe. En este domingo que me invitas a contemplar tu inmensa misericordia, que me muestras tu costado y tus llagas, y me invitas a experimentar tu cercanía por medio de la oración, no puedo más que decir: ¡Tú, Señor, eres mi Dios!

Petición

Jesús, sana mi incredulidad y dame la fe para saber apreciar siempre tu Divina Misericordia.

Meditación del Papa

Esta misión de Cristo, este dinamismo suyo continúa en el espacio y en el tiempo, atraviesa los siglos y los continentes. Es un movimiento que parte del Padre y, con la fuerza del Espíritu, lleva la buena noticia a los pobres en sentido material y espiritual. La Iglesia es el instrumento principal y necesario de esta obra de Cristo, porque está unida a Él como el cuerpo a la cabeza. "Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo". Así dice el Resucitado a los discípulos, y soplando sobre ellos, añade: "Recibid el Espíritu Santo". Dios por medio de Jesucristo es el principal artífice de la evangelización del mundo; pero Cristo mismo ha querido transmitir a la Iglesia su misión, y lo ha hecho y lo sigue haciendo hasta el final de los tiempos infundiendo el Espíritu Santo en los discípulos, aquel mismo Espíritu que se posó sobre él y permaneció en él durante toda su vida terrena, dándole la fuerza de "proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista"; de "poner en libertad a los oprimidos" y de "proclamar el año de gracia del Señor". (Benedicto XVI, 11 de octubre de 2012). 

Reflexión

¡¡Jesús ha resucitado!! Ésta es la noticia más importante de todo el Evangelio. Debería haber ocupado, con enormes titulares, la primera página de todos los periódicos del país y de todo el mundo conocido de la época... Y, sin embargo, como siempre, Dios nos confunde. Sucedió de noche, sin que nadie apenas se enterara. Sí, de noche. Así son todos los grandes acontecimientos de Dios... Este Dios nuestro tiene un sentido del humor bastante fino y ocurrente. Parece que Dios se divierte gastándoles bromas a los hombres para jugar luego con ellos a las "escondidas". Y mientras se esconde, se sigue riendo traviesamente -como hace el papá con su hijo pequeño- a ver si nosotros somos capaces de descubrirlo y de encontrarlo en medio del bosque o del jardín....

Pero Dios, con este modo de actuar, nos está revelando su infinita humildad, bondad y condescendencia. Sólo un Dios puede ser tan humilde. Como nuestras alabanzas no lo engrandecen, se puede dar el lujo de esconderse y de pasar desapercibido...

Tampoco así se nos impone a fuerza de evidencias, sino que respeta nuestra libre elección. Porque nos ama como un auténtico Padre. Sólo los seres verdaderamente grandes son también profundamente humildes. Muy al contrario de nosotros, a quienes tanto nos fascina el ruido, la vanidad y el "cacareo" en todo lo que hacemos; nos encanta que el mundo entero se dé cuenta de nuestras "hazañas" y nos alabe por las "bobadas" que realizamos como si fueran el heroísmo más espectacular de la historia... ¡Qué pequeños y ridículos somos tantas veces! Y Dios se debe de seguir riendo de nosotros... Al menos así se "divierte".

También a Jesús le gusta esconderse y pasar desapercibido. Porque es Dios. Su nacimiento en Belén ocurrió en medio de la noche. Pasó treinta largos años de su vida escondido en la aldea de Nazaret, "de noche". Como la primera Pascua de la historia, cuando Dios liberó al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. O al igual que la primera Pascua cristiana, la de aquel gran Jueves Santo... ¡De noche! De noche quiso morir -¡hasta el mismo sol se eclipsó en pleno mediodía!- y de noche quiso ser sepultado en la tierra.

Y ahora, su gran triunfo, su victoria definitiva, su resurrección, se realiza de noche y a la vista de casi nadie. ¿Por qué? Además de revelarnos su humildad divina, este modo de actuar es una fuerte llamada a nuestra conciencia y a nuestro corazón para invitarnos a estar en vela, con los ojos del alma y del cuerpo bien atentos y despiertos. No nos vaya a ocurrir lo mismo que les pasó a los apóstoles la noche de aquel primer Jueves Santo, después de la Ultima Cena -que fue también la primera Cena de la nueva alianza-: ¡se quedaron dormidos en el huerto, mientras su Maestro allí, en Getsemaní, entraba en agonía!

Pero también actúa así para que nuestra respuesta a Él sea en la fe, en el amor auténtico, en la humildad y en la libertad. Nadie vio cómo resucitó el Señor, ni a qué hora sucedió aquel portento... ¡y es el evento más grandioso de nuestra fe y el más decisivo de todo el cristianismo!... Sí. La resurrección de Jesús es la “Buena Nueva” por antonomasia, anunciada por Jesús mismo durante su vida pública y proclamada por la Iglesia de todos los tiempos. Si su nacimiento en Belén fue un hecho que llenó de inmensa alegría el orbe entero -y todos los años lo celebramos con desbordante júbilo en la Navidad- su resurrección lo es aún más. Los ángeles cantaron a coro el "Gloria in excelsis Deo" la noche santa de Belén, y también ellos fueron los únicos testigos -además de aquellos soldados romanos que estaban de guardia, ¡tan cobardes!, que no fueron capaces de convertirse luego en pregoneros del hecho más portentoso de la historia-. Y si el nacimiento de Jesús es un motivo de dicha para el mundo entero, su resurrección es la máxima coronación de toda su vida y su plan redentor.

El misterio del Dios hecho Hombre, que se encarnó por amor a nosotros y nació para salvarnos, encuentra su pleno cumplimiento en el triunfo glorioso y definitivo de su resurrección. Si todo hubiera acabado con su muerte, Cristo no sería sino sólo un gran hombre, como cualquiera de nosotros, y su vida habría sido la de un profeta excepcional, y nada más. Pero si Cristo ha resucitado y ha salido de la tumba con su propio poder, es la señal más clara de que es verdaderamente Dios, todopoderoso, el Señor absoluto de la vida y de la muerte. Y entonces todo lo anterior recibe su explicación y máxima justificación.

Pero, además, sus apariciones después de su resurrección... ¡muchas de ellas serán también de noche o casi a escondidas, con la presencia de unos cuantos, sus amigos predilectos! También aquí nos vuelve a sorprender el Señor: "Al anochecer de aquel día, el primero de la semana... entró Jesús y se puso en medio de ellos" -nos dice el Evangelio de hoy.

¡El Señor ha resucitado! Sí, pero lo ha hecho "como callandito" -según la dulce expresión de santa Teresa- y en silencio. No con trompetas y espectacularidades. Nunca ha actuado así el Señor. También en su gloriosa resurrección sabe ser humilde... ¡Qué impresionante es el modo de actuar de Dios! Cualquiera de nosotros hubiéramos preferido "restregarles" en la cara a los fariseos y a los sumos sacerdotes esta victoria para que se dieran cuenta con quién se estaban metiendo y para humillarlos en su derrota. Cristo no. Nunca ha actuado así. Y tampoco en su resurrección.

Propósito

Celebrar hoy con alegría la Divina Misericordia, aprendiendo de Jesús a ser misericordioso con lo sdemás.

Diálogo con Cristo

Jesús, también en la victoria tenemos que ser humildes, sencillos y discretos como Tú. Ése será un gran testimonio de nuestra fe ante todo el mundo, como lo fue en los primeros siglos de la Iglesia.