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22 ene 2019

El cristiano no basa su fe en videntes




Papa Francisco: 

El cristiano no basa su fe en videntes

El Santo Padre advirtió que hay dos caminos peligrosos que debilitan la identidad cristiana.

Por: . | Fuente: ACIprensa 


Días después de señalar que la decisión sobre las apariciones de Medjugorje llegaría pronto, el Papa Francisco advirtió en la Misa de la Casa Santa Marta que andar pendiente de “videntes” para saber qué les dirá en “la carta que la Virgen les enviará a las cuatro de la tarde”, no es parte de la identidad cristiana, sino que la diluye.

Durante la rueda de prensa que dio en su vuelo de regreso de Sarajevo, el Papa señaló que la comisión nombrada por Benedicto XVI para estudiar las supuestas apariciones marianas había hecho “un buen trabajo” después de cuatro años de investigaciones y que se está en la etapa de toma de decisiones.

En ese sentido, durante la Misa celebrada el martes 9 de junio de 2015, en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió a los fieles que hay dos caminos que diluyen el testimonio cristiano. “Hay algunos que siempre necesitan novedades en la identidad cristiana y olvidan que han sido elegidos, ungidos”, que “tienen la garantía del Espíritu” y que “buscan: ¿dónde están los videntes, qué nos dice hoy la carta que la Virgen les enviará a las cuatro de la tarde? - Por ejemplo ¿no? Y viven de esto. Ésta no es identidad cristiana. La  última palabra de Dios se llama ‘Jesús’ y nada más”, señaló.

Para llegar a la identidad cristiana, explicó, Dios “nos ha hecho andar por un largo camino de historia”, hasta que envió a su Hijo. “También nosotros tenemos que hacer un largo camino en nuestra vida, para que esta identidad cristiana sea fuerte”, y de este modo podemos dar testimonio.

Indicó que es verdad que está el pecado, “y el pecado nos hace caer, pero tenemos la fuerza del Señor para levantarnos y seguir adelante con nuestra identidad. Diría que también el pecado es parte de nuestra identidad: somos pecadores, pero pecadores con la fe en Jesucristo”.





“No es sólo una fe de conocimiento, no. Es una fe que es un don de Dios y que ha entrado en nosotros gracias a Dios. Es Dios mismo el que nos confirma en Cristo. Y nos ha ungido, el que nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu. Es Dios el que nos da este don de la identidad”, añadió.

En ese sentido, alentó a “ser fieles a esta identidad cristiana y dejar que el Espíritu Santo, que es la garantía, la prenda en nuestro corazón, nos lleve adelante en la vida”. Además reiteró que los cristianos no son personas que andan “detrás de una filosofía”, sino que han sido ungidos y tienen la garantía del Espíritu.

“Es una bella identidad, que se ve en el testimonio. Por ello Jesús nos habla del testimonio como del lenguaje de nuestra identidad cristiana”, dijo el Papa, subrayando que ello se verifica aun “cuando la misma identidad cristiana - puesto que somos pecadores - es tentada; las tentaciones llegan siempre”, por lo que la identidad “puede debilitarse y perderse”.

En ese sentido, advirtió que hay dos caminos peligrosos que debilitan la identidad cristiana.

“Primero, pasar del testimonio a las ideas, diluir el testimonio. ‘Sí, soy cristiano… el cristianismo es esto, una bella idea. Yo le rezo a Dios…’ Y así, del Cristo concreto, porque la identidad cristiana es concreta – lo leemos en la Bienaventuranzas; concreción que está también en Mateo 25: la identidad cristiana es concreta – pasamos a esta religión un poco blanda, con el aire y el camino de los gnósticos. Detrás está el escándalo. Esta identidad cristiana es escandalosa. Y la tentación es: ‘No, no, sin escándalo’”.



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“La cruz es un escándalo”, reiteró. Por ello, exhortó a no buscar a Dios “con esas espiritualidades cristianas un poco etéreas”.

El otro camino, señaló, es la mundanidad. “Ampliar tanto la conciencia para que entre todo. ‘Sí, somos cristianos, pero esto sí…’ No sólo moralmente, sino también humanamente. La mundanidad es humana. Y así la sal pierde su sabor. Y vemos a comunidades cristianas, también a cristianos, que dicen que son cristianos, pero no pueden y no saben dar testimonio de Jesucristo. Y así la identidad retrocede, retrocede y se pierde”.

“Este nominalismo mundano lo vemos todos los días. En la historia de salvación de Dios, con su paciencia de Padre, nos ha llevado de la ambigüedad a la certeza, a lo concreto de la encarnación y la muerte redentora de su Hijo. ¡Ésta es nuestra identidad!”.

El Papa Francisco concluyó recordando que San Pablo se vanagloria de Jesús hecho hombre y muerto por obediencia, ésta es la identidad y allí está el testimonio. Es una gracia que debemos pedir al Señor: que siempre nos dé este regalo, este don de una identidad que no intenta adaptarse a las cosas, hasta perder su sabor de sal.

    

23 jun 2017

El Papa: ‘todos debemos santificarnos en nuestra vida cotidiana’



El Papa: ‘todos debemos santificarnos en nuestra vida cotidiana’ 

¿Padre, se puede ser santos en la vida de todos los días?; - Sì se puede!

Por: Redaccion Papa Francisco | Fuente: ZENIT – Roma / 21 de junio de 2017 

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- “Que el Señor nos dé la esperanza de ser santos”. Este fue el deseo del papa Francisco en la audiencia de este miércoles, y explicó que la santificación en la vida cotidiana es un objetivo de todos los cristianos.

“Pero alguien podría preguntarme:
— ‘¿Padre, se puede ser santos en la vida de todos los días?’
— Sí se puede.
— ‘¿Esto significa que tenemos que rezar durante todo el día?’.
– No, significa que uno tiene que hacer su deber todo el día, rezar, ir al trabajo, cuidar a los hijos”.

Y el Pontífice precisó: “Hay que hacer todo esto con el corazón abierto hacia Dios, de manera que en el trabajo, en la enfermedad y en el sufrimiento, y también en las dificultades, estar abiertos a Dios. Y así uno puede volverse santo”.

Después de explicar cómo es la santificación el la vida diaria exhortó: “Que el Señor nos de la esperanza de ser santos”.

“¡No pensemos que es algo difícil, que es más fácil ser delincuentes que santos! No. Se puede ser santos porque nos ayuda el Señor y es Él quien nos ayuda. Es el gran regalo que cada uno de nosotros puede devolver al mundo” dijo.



Y deseó que “el Señor nos de la gracia de creer tan profundamente en Él, que podamos volvernos imagen de Cristo en este mundo. Nuestra historia necesita ‘místicos’. Tiene necesidad de personas que rechazan todo dominio, que aspiran a la caridad y a la fraternidad. Hombres y mujeres que viven aceptando también una porción de sufrimiento, porque se hacen cargo de la fatiga de los demás. Y sin estos hombres y mujeres el mundo no tendría esperanza”.

“Por esto les deseo a ustedes –concluyó– y lo deseo también para mi, que el Señor nos de la esperanza de ser santos”.

El santo padre Francisco llegó este miércoles para la audiencia general en la plaza de San Pedro en el jeep abierto, saludando a los miles de fieles que allí le esperaban coreando, cantando y agitando pañuelos y banderas. Como de costumbre el Santo Padre besó y bendijo a diversos niños y ancianos.

El Pontífice prosiguió sus catequesis sobre el tema de la esperanza, relacionándolo con los santos, en cuanto testimonios y compañeros.

En su resumen en español indicó que “nuestra vida como cristianos está marcada por la presencia poderosa de la mano de Dios que nos sostiene. Y, también, por la asistencia discreta de los santos, hermanos y hermanas ‘mayores’ que han recorrido nuestro mismo camino, que han sufrido nuestras mismas penalidades y que viven ya para siempre con Dios”.

“Su existencia nos asegura que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable, sino posible con la gracia de Dios”, prosiguió el Papa.

E indicó que “ la carta a los Hebreos define la presencia de los santos en nuestra vida con la expresión «una nube ingente de testigos». Ellos nos rodean invisiblemente, y su compañía e intercesión se hace evidente en los momentos culminantes de nuestro caminar cristiano: como en el Bautismo, donde por primera vez se invoca su intercesión para que Dios nos ayude en la lucha contra el mal”.

“En el matrimonio, para que conserve en el amor y la fidelidad a los esposos que inician el ‘viaje’ de la vida conyugal. En la Ordenación sacerdotal, donde toda la Asamblea, guiada por el obispo, implora su intercesión en favor del candidato. Y así, también en otras circunstancias de nuestra peregrinación”.

“Somos polvo -aseguró el Pontífice- pero amasados con el amor de Dios, y que fieles a esta tierra amada por Jesús, caminamos decididamente hacia la patria definitiva, guiados por una sólida esperanza”.

Al final exhortó: “Que el Señor nos conceda la gracia de ser santos, de convertirnos en imágenes de Cristo para este mundo, tan necesitado de esperanza, de personas que rechazando el mal, aspiren a la caridad y a la fraternidad.



29 abr 2015

Papa Francisco: Que nuestra vida cristiana no sea un museo de los recuerdos Homilía hoy en Casa Santa Marta



Papa Francisco: Que nuestra vida cristiana no sea un museo de los recuerdos
Homilía hoy en Casa Santa Marta


La Iglesia va adelante gracias a las sorpresas del Espíritu Santo. Es una de las cosas que ha dicho Papa Francisco esta mañana en la Misa de la Casa Santa Marta. Deteniéndose en la predicación del Evangelio a los paganos, narrada en los Hechos de los Apóstoles, el Pontífice ha destacado que también hoy es necesario tener un “coraje apostólico” para no convertir “la vida cristiana en un museo de recuerdos”.

Los discípulos de Jesús que llegaron a Antioquía comienzan a predicar no solo a los judíos, sino también a los griegos, a los paganos y a un gran número de ellos creyeron y se convirtieron al Señor. Papa Francisco ha comenzado desde la cita de los Hechos de los Apóstoles, en la Primera Lectura, para destacar que lo importante que es, en la vida de la Iglesia, abrirse siempre a las novedades del Espíritu santo. Muchos, destaca, no aceptaban del todo que el Evangelio se predicase también a los no judíos, pero cuando Bernabé llega a Antioquía está feliz porque se da cuenta que estas conversiones de paganos son obra de Dios.

No tener miedo del Dios de las sorpresas

Por lo demás, señaló Francisco, ya en las profecías estaba escrito que el Señor habría venido a salvar a todos los pueblos, como en el capítulo 60 de Isaías. Y, sin embargo, muchos no comprendían estas palabras:

“No entendían. No entendían que Dios es el Dios de las novedades: ‘Yo hago todo nuevo’, nos dice. Que el Espíritu Santo precisamente ha venido para renovarnos y que hace continuamente este trabajo de renovación. Esto da un poco de miedo. En la Historia de la Iglesia podemos ver desde este momento hasta ahora cuánto miedo hacia las sorpresas del Espíritu Santo. Es el Dios de las sorpresas”.

“Pero, ha dicho, hay novedades y novedades”. Algunas, admitió, “se ve que son de Dios”, otras no. ¿Cómo se puede distinguirlas? En realidad, observó el Papa, tanto de Bernabé como de Pedro se dice que son hombres llenos del Espíritu Santo. “En ambos, afirmó, está el Espíritu Santo que hace discernir la verdad. Nosotros solos no podemos. Con nuestra inteligencia no podemos.”. “Podemos estudiar la Historia de la Salvación, podemos estudiar toda la Teología, advirtió, pero sin el Espíritu no entendemos. Es el Espíritu el que nos hace entender la verdad o, usando las palabras de Jesús, es el Espíritu el que nos hace reconocer Su voz”: “Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco y ellas me siguen”.

La Iglesia va hacia delante con las novedades del Espíritu Santo

“El ir delante de la Iglesia, dijo de nuevo, es obra del Espíritu Santo”, que nos hace escuchar la voz del Señor. “¿Y cómo puedo hacer, se pregunta el Papa, para estar seguro que la voz que escucho es la de Jesús, que eso que escucho que debo hacer viene del Espíritu Santo? Rezar”.

“Sin oración, no hay sitio para el Espíritu. Pedir a Dios que nos mande este don: ‘Señor, danos el Espíritu Santo para que podamos discernir en todo momento lo que debemos hacer’, que no siempre es lo mismo. El mensaje es este: la Iglesia va adelante, la Iglesia progresa con estas sorpresas, con estas novedades del Espíritu Santo. Hay que discernirlas bien y para discernirlas es necesario rezar, pedir esta gracia. Bernabé estaba lleno del Espíritu Santo y lo entendió enseguida; Pedro lo ha visto y dijo: ‘¿quién soy yo para negarle el BAutismo?’. Es Él el que hace que no nos equivoquemos. ‘Pero, Padre, ¿por qué meterse en estos problemas? Hagamos las cosas como siempre, así estamos más seguros…’”

Que la vida cristiana no sea un museo de recuerdos

Pero hacer como se ha hecho siempre, advirtió, es una alternativa “de muerte”. Y ha exhortado a “arriesgar, con la oración, mucho, con la humildad de aceptar que el Espíritu” nos pide que “cambiemos”: “este es el camino”.

“El Señor nos ha dicho que si comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre, tendremos Vida. Continuemos esta celebración, con esta palabra: ‘Señor, Tú que estás aquí con nosotros en la Eucaristía, Tú que estarás dentro de nosotros, danos la gracia del Espíritu Santo. Danos la gracia de no tener miedo cuando el Espíritu, con seguridad, nos dice que demos un paso adelante’.

Pidamos esto en esta Misa, pedir este coraje, este coraje apostólico de llevar vida y de no hacer de nuestra vida cristiana un museo de recuerdos”.

sources: RADIO VATICANO

8 jun 2014

Francisco pide «valentía» para la paz

El judío Peres, el musulmán Abbas, el Papa y el Patriarca de Constantinopla: una oración histórica

Francisco pide «valentía» para la paz

El judío Peres, el musulmán Abbas, el Papa y el Patriarca de Constantinopla: una oración histórica

El judío Peres, el musulmán Abbas, el Papa y el Patriarca de Constantinopla: una oración histórica
Abbas, el Papa, Peres y el Patriarca Bartolomé de Constantinopla, en una oración que llega donde la política fracasa


En el atardecer de este domingo 8 de junio de 2014, en los jardines del Vaticano se registró un hecho excepcional: por primera vez en la historia los presidentes de Israel, Shimon Péres; el de Palestina, Mahmud Abbas; se reunieron en el Vaticano por invitación del papa Francisco para realizar una oración por la paz. Estaba presente también el patriarca de Constantinopla, Bartolomé y el custodio de Tierra Santa, el franciscano Pierbattista Pizzaballa. 

El Santo Padre realizó la invitación el 25 de mayo pasado en su viaje a Tierra Santa, cuando en Palestina dijo: ´Señor presidente Mahmoud Abbas, en este lugar donde nació el Príncipe de la paz, deseo invitarle a usted y al señor presidente Shimon Peres, a que elevemos juntos una intensa oración pidiendo a Dios el don de la paz. Ofrezco mi casa en el Vaticano para acoger este encuentro de oración´.

El Santo Padre recibió este domingo 8 de junio, poco después de las 18 horas, en su residencia la Domus Santa Marta, primero a un presidente y después al otro.

Ambos mandatarios se reunieron en el hall de Santa Marta, en donde en un ´fuera de programa´ se abrazaron. 

Se les ha unido el patriarca Bartolomeo. 

Desde Santa Marta juntos en coche se dirigieron hacia el sitio de la celebración: un espacio situado en el verde de los jardines del Vaticano, entre la Casina Pío IV y la zona de los Museos Vaticanos. 

Allí estaban también dos viejos amigos del Papa argentino, el rabino Abrahan Skorka y el jeque musulmán Abbud Omar, quienes desde hace años habían emprendido en Buenos Aires este camino de diálogo interreligioso.

El inicio del encuentro de oración por la paz comenzó al atardecer, las 19 horas locales, con una apertura musical. 

“¡El Señor les conceda la paz! Hemos venido a este lugar, israelíes y palestinos; judíos, cristianos y musulmanes, para ofrecer nuestra oración por la paz, por Tierra Santa y por todos sus habitantes”, fue una de las primeras frases de introducción.

El encuentro se realizó en tres momentos (alabanza, perdón, invocación de paz) al que le siguió una conclusión.

La oración de la delegación judía
El salmo número ocho de David abrió la oración que realizaron los representantes judíos, y a continuación del salmo 147, le siguió el Himno al Omnipotente.

Después del intermedio musical se realizó el pedido de perdón recitado en hebraico, seguido por el salmo 25 y el salmo 130. Concluyó con una meditación musical judía.

La oración de la comunidad cristiana
La comunidad cristiana realizó su plegaria, iniciando con un agradecimiento por la Creación, en inglés, seguido por la lectura del salmo 8 y la lectura del libro de Isaías.

“Recemos: Dios Padre Omnipotente, nosotros aquí reunidos, tus hijos judíos, cristianos y musulmanes, te reconocemos a tí como nuestro Creador. Venimos a darte gracias por la belleza y maravilla de tu creación".

Le siguió un intermedio musical. Y la segunda parte inició con un pedido de perdón recitado en italiano, con la lectura de una oración de Juan Pablo II: “... Rezamos para que contemplando a Jesús, nuestro Señor y nuestra paz, los cristianos sean capaces de arrepentirse de las palabras y de las actitudes causadas por el orgullo y el odio, por el deseo de dominar a los otros, por la enemistad hacia los miembros de otras religiones y hacia los grupos más débiles de la sociedad, como migrantes e itinerantes. Recemos por todos aquello que han sufrido contra la dignidad humana y por aquellos cuyos derechos han sido pisoteados...”.

“Concede que nuestros progenitores, nuestros hermanos y hermanas, y todos nosotros tus servidores que por gracia del Espíritu Santo nos dirigimos a ti con arrepentimiento sincero, podamos sentir tu misericordia y recibir el perdón de nuestros pecados. Nosotros te lo pedimos por medio de Cristo nuestro Señor. Amen.

Tras una pausa de silencio, prosiguió la oración: “Dios Padre Omnipotente, dónanos la gracia de presentarnos humilmente delante a ti y de implorar tu perdón por haberte ofendido a ti y a nuestros hermanos y hermanas. Nosotros no hemos sido custodios de nuestra creación, especialmente en tu Tierra Santa. Hemos emprendido guerras, realizado violencia, hemos enseñado el desprecio por nuestros hermanos y hermanas, ofendiendote profundamente a ti oh Padre de todos nosotros. Dónanos la gracia de empeñarnos nuevamente para ´actuar con justicia, amar la misericordia, y caminar humilmente con nuestro Dios´, por medio de Cristo nuestro Señor. Amen.

Después de un breve intermedio musical, fue la invocación de paz, en árabe, que inició con la lectura de la oración de san Francisco de Asís: “Señor haz de mí un instrumento de tu paz...”.

La oración de la comunidad musulmana
“Sea alabado Dios, que ha creado el cielo y la tierra, que ha convertido las tinieblas en luz, que ha hecho surgir todas las cosas de la nada...”. Así inició la oración, que terminó con el intermedio musical después del cual fue la invocación por la paz, siempre en árabe, que concluyó con una interpretación musical musulmana.

El evento concluyó con las palabras del papa Francisco: shalom, paz, salam. Le siguieron las palabras de los dos presidentes, cada uno de ellos en favor de la paz, con una estrecharse de manos. Entre Francisco, Bartolomé, Peres y Abbas plantaron un pequeño árbol de olivo, como deseo de paz entre el pueblo palestino y el israelí.

Texto final del Papa Francisco
»Señores presidentes, los saludo con gran alegría, y deseo ofrecerles, a ustedes y a las distinguidas Delegaciones que les acompañan, la misma bienvenida calurosa que me han deparado en mi reciente peregrinación a Tierra Santa.

»Gracias desde el fondo de mi corazón por haber aceptado mi invitación a venir aquí para implorar de Dios, juntos, el don de la paz. Espero que este encuentro sea el comienzo de un camino nuevo en busca de lo que une, para superar lo que divide.

»Y gracias a Vuestra Santidad, venerado hermano Bartolomé, por estar aquí conmigo para recibir a estos ilustres huéspedes. Su participación es un gran don, un valioso apoyo, y es testimonio de la senda que, como cristianos, estamos siguiendo hacia la plena unidad.

»Su presencia, señores presidentes, es un gran signo de fraternidad, que hacen como hijos de Abraham, y expresión concreta de confianza en Dios, Señor de la historia, que hoy nos mira como hermanos uno de otro, y desea conducirnos por sus vías.

»Este encuentro nuestro para invocar la paz en Tierra Santa, en Medio Oriente y en todo el mundo, está acompañado por la oración de tantas personas, de diferentes culturas, naciones, lenguas y religiones: personas que han rezado por este encuentro y que ahora están unidos a nosotros en la misma invocación. Es un encuentro que responde al deseo ardiente de cuantos anhelan la paz, y sueñan con un mundo donde hombres y mujeres puedan vivir como hermanos y no como adversarios o enemigos.

»Señores presidentes, el mundo es un legado que hemos recibido de nuestros antepasados, pero también un préstamo de nuestros hijos: hijos que están cansados y agotados por los conflictos y con ganas de llegar a los albores de la paz; hijos que nos piden derribar los muros de la enemistad y tomar el camino del diálogo y de la paz, para que triunfen el amor y la amistad.

»Muchos, demasiados de estos hijos han caído víctimas inocentes de la guerra y de la violencia, plantas arrancadas en plena floración. Es deber nuestro lograr que su sacrificio no sea en vano. Que su memoria nos infunda el valor de la paz, la fuerza de perseverar en el diálogo a toda costa, la paciencia para tejer día tras día el entramado cada vez más robusto de una convivencia respetuosa y pacífica, para gloria de Dios y el bien de todos.

»Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se necesita valor, una gran fuerza de ánimo.

»La historia nos enseña que nuestras fuerzas por sí solas no son suficientes. Más de una vez hemos estado cerca de la paz, pero el Maligno, por diversos medios, ha conseguido impedirla. 

»Por eso estamos aquí, porque sabemos y creemos que necesitamos la ayuda de Dios. No renunciamos a nuestras responsabilidades, pero invocamos a Dios como un acto de suprema responsabilidad, de cara a nuestras conciencias y de frente a nuestros pueblos. Hemos escuchado una llamada, y debemos responder: la llamada a romper la espiral del odio y la violencia; a doblegarla con una sola palabra: «hermano». Pero para decir esta palabra, todos debemos levantar la mirada al cielo, y reconocernos hijos de un mismo Padre.

»A él me dirijo yo, en el Espíritu de Jesucristo, pidiendo la intercesión de la Virgen María, hija de Tierra Santa y Madre nuestra. Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica.

»Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas...

»Pero nuestros esfuerzos han sido en vano. Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz.

»Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino.

»Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz. 

»Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra. Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén. 

24 mar 2014

La Cuaresma nos ayuda a salir de las costumbres cansadas

Acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado; fe auténtica, conversión y apertura del corazón a los hermanos 
Autor: SS Francisco | Fuente: Catholic.net


Queridos hermanos y hermanas, 

Estamos en el camino cuaresmal que nos llevará al Triduo Pascual, recuerdo de la pasión, muerte y resurrección del Señor, corazón, centro, del misterio de nuestra salvación. La Cuaresma nos prepara a este momento tan importante, y por eso la Cuaresma es un tiempo "fuerte", un punto de inflexión que puede favorecer en cada uno de nosotros el cambio, la conversión. Todos nosotros necesitamos mejorar, cambiar a mejor, y la Cuaresma nos ayuda a salir de las costumbres cansadas y de la perezosa adicción al mal que nos insidia. En el tiempo cuaresmal, la Iglesia nos dirige dos importantes invitaciones: tomar conciencia más viva de la obra redentora de Cristo; vivir con mayor compromiso el propio Bautismo.

La conciencia de las maravillas que el Señor ha obrado por nuestra salvación dispone nuestra mente y nuestro corazón a una actitud de gratitud a Dios por lo que Él nos ha dado, por todo lo que realiza a favor de su Pueblo y de la entera el humanidad. Desde aquí comienza nuestra conversión: ésta es la respuesta agradecida al misterio estupendo del amor de Dios. Cuando nosotros vemos este amor que Dios tiene por nosotros, sentimos el deseo de acercarnos a Él y ésta es la conversión.

Vivir a fondo el Bautismo - aquí está la segunda invitación - significa no acostumbrarnos a las situaciones de degradación y miseria que nos encontramos caminando por las calles de nuestras ciudades y nuestros países. Existe el riesgo de aceptar pasivamente ciertos comportamientos y de no asombrarnos ante las tristes realidades que nos rodean. Nos acostumbramos a la violencia, como si se tratara de una noticia diaria asumida; nos acostumbramos a los hermanos y hermanas que duermen en la calle, que no tienen un techo donde refugiarse. Nos acostumbramos a los prófugos en busca de libertad y dignidad, que no son acogidos como se debería. Nos acostumbramos a vivir en una sociedad que pretende prescindir de Dios, en la que los padres ya no enseñan a sus hijos a orar ni a hacerse la señal de la cruz. Y yo os pregunto: vuestros hijos, vuestros niños, ¿saben hacerse el signo de la cruz? Pensad: ¿vuestros nietos saben hacerse el signo de la cruz? ¿Les habéis enseñado a hacerlo? Pensadlo y contestad en vuestro corazón. ¿Saben rezar el Padrenuestro? ¿Saben rezar a la Virgen con el Avemaría? Pensadlo y respondeos a vosotros mismos. ¡Este acostumbrarnos a comportamientos no cristianos y cómodos nos narcotiza el corazón!

La Cuaresma llega a nosotros como un tiempo providencial para cambiar de rumbo, para recuperar la capacidad de reaccionar frente a la realidad del mal que siempre nos desafía. 

La Cuaresma se vive como un tiempo de conversión, de renovación personal y comunitaria mediante el acercamiento a Dios y la adhesión confiada al Evangelio. De este modo nos permite mirar con ojos nuevos a los hermanos y a sus necesidades. 

Por esto la Cuaresma es un momento favorable para convertirse al amor a Dios y al prójimo; un amor que sepa hacer propio la actitud de gratuidad y de misericordia del Señor, el cual "se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza" (cfr. 2 Cor 8, 9). Meditando los misterios centrales de la fe, la pasión, la cruz y la resurrección de Cristo, nos daremos cuenta de que el don sin medida de la Redención se nos ha dado por la iniciativa gratuita de Dios.

Acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado; fe auténtica, conversión y apertura del corazón a los hermanos: estos son los elementos esenciales para vivir el tiempo de Cuaresma. 

En este camino, queremos invocar con particular confianza la protección y la ayuda de la Virgen María: que sea Ella, la primera creyente en Cristo, la que nos acompañe en los días de oración intensa y penitencia, para llegar a celebrar purificados y renovados en el espíritu, el gran misterio de la Pascua de su Hijo. 

11 nov 2013

Aumentar nuestra fe en la Iglesia


Papa Francisco 

Audiencia general 29/05/2013 (trad. © copyright Librería Editrice Vaticana) 

Aumentar nuestra fe en la Iglesia

Hoy desearía empezar algunas catequesis sobre el misterio de la Iglesia, misterio que todos nosotros vivimos y del que somos parte. Lo querría hacer con expresiones bien presentes en los textos del Concilio Ecuménico Vaticano II. 
Hoy la primera: la Iglesia como familia de Dios… La palabra misma “Iglesia”, del griego ekklesia, significa “convocación”: Dios nos convoca, nos impulsa a salir del individualismo, de la tendencia a encerrarse en uno mismo, y nos llama a formar parte de su familia… 

Todavía hay quien dice hoy: “Cristo sí, la Iglesia no”. Como los que dicen: “yo creo en Dios, pero no en los sacerdotes”. Pero es precisamente la Iglesia la que nos lleva a Cristo y nos lleva a Dios; la Iglesia es la gran familia de los hijos de Dios. Cierto, también tiene aspectos humanos; en quienes la componen, pastores y fieles, existen defectos, imperfecciones, pecados; también el Papa los tiene, y tiene muchos, pero es bello que cuando nos damos cuenta de ser pecadores encontramos la misericordia de Dios, que siempre nos perdona. No lo olvidemos: Dios siempre perdona y nos recibe en su amor de perdón y de misericordia. Hay quien dice que el pecado es una ofensa a Dios, pero también una oportunidad de humillación para percatarse de que existe otra cosa más bella: la misericordia de Dios. Pensemos en esto. 

Preguntémonos hoy: ¿cuánto amo a la Iglesia? ¿Rezo por ella? ¿Me siento parte de la familia de la Iglesia? ¿Qué hago para que sea una comunidad donde cada uno se sienta acogido y comprendido, sienta la misericordia y el amor de Dios que renueva la vida? La fe es un don y un acto que nos incumbe personalmente, pero Dios nos llama a vivir juntos nuestra fe, como familia, como Iglesia.

16 oct 2013

La Misa no es un evento social



La Misa no es un evento social

Pidamos al Señor la gracia de tener siempre su memoria cerca de nosotros
Autor: Papa Francisco | Fuente: es.radiovaticana.va



"Cuando Dios viene y se acerca siempre hay fiesta": es cuanto subrayó el Papa Francisco en la Misa celebrada esta mañana en la capilla de la Casa de Santa Marta y en la que participaron también los purpurados del "Consejo de Cardenales" reunido en estos días en la Ciudad del Vaticano con el Pontífice. 

En su homilía, Francisco subrayó que no hay que transformar la memoria de la salvación en un recuerdo, en "un evento habitual". La Misa, reafirmó, no es un evento social, sino presencia del Señor entre nosotros.

Esdras lee desde lo alto el Libro de la Ley, que se creía pedido, y el pueblo conmovido llora de alegría. El Papa Francisco se inspiró en el pasaje del Libro de Nehemías, en la Primera lectura de hoy, para centrar su homilía en el tema de la memoria. El Pueblo de Dios, observó el Obispo de Roma, "tenía la memoria de la Ley, pero era una memoria lejana", aquel día en cambio, "la memoria se hizo cercana" y "esto toca el corazón". Lloraban "de alegría, no de dolor", dijo Francisco, "porque tenía la experiencia de la cercanía de la salvación":

"Y esto es importante no sólo en los grandes momentos históricos, sino en los momentos de nuestra vida: todos tenemos la memoria de la salvación, todos. Pero, me pregunto: ¿esta memoria está cerca de nosotros, o es una memoria un poco lejana, un poco difusa, un poco arcaica, un poco de museo? Puede ir lejos... Y cuando la memoria no es cercana, cuando nosotros no tenemos esta experiencia de la cercanía de la memoria, ésta entra en un proceso de transformación, y la memoria se vuelve un simple recuerdo".

Cuando la memoria se vuelve lejana, añadió el Santo Padre, "se transforma en recuerdo; pero cuando se hace cercana, se transforma en alegría y ésta es la alegría del pueblo". Esto, dijo también el Papa, constituye "un principio de nuestra vida cristiana". Cuando la memoria se hace cercana, reafirmó, "hace dos cosas: inflama el corazón y da alegría":

"Y esta alegría es nuestra fuerza. La alegría de la memoria cercana. En cambio, la memoria domesticada, que se aleja y se convierte en un simple recuerdo, no inflama el corazón, no nos da alegría y no nos da fuerza. Este encuentro con la memoria es un evento de salvación, es un encuentro con el amor de Dios que ha hecho historia con nosotros y nos ha salvado; es un encuentro de salvación. Y es tan bello ser salvados, que hay que hacer fiesta".

"Cuando Dios viene y se acerca - afirmó el Papa - siempre hay fiesta". Y "tantas veces - constató - nosotros los cristianos tenemos miedo de la fiesta: esta fiesta sencilla y fraterna que es un don de la cercanía del Señor". La vida, añadió, "nos lleva a alejar esta cercanía, a mantener sólo el recuerdo de la salvación, no la memoria que está viva". La Iglesia, subrayó, tiene "su memoria": la "memoria de la Pasión del Señor". También a nosotros, advirtió el Papa, nos sucede que alejamos esta memoria y la transformamos en un recuerdo, en un evento habitual":

"Cada semana vamos a la iglesia, o murió aquel, vamos al funeral... y esta memoria, tantas veces, nos aburre, porque no es cercana. Es triste, pero la Misa tantas veces se transforma en un evento social y no estamos cercanos a la memoria de la Iglesia, que es la presencia del Señor ante nosotros. Imaginamos esta bella escena en el Libro de Nehemías: Esdras que lleva el Libro de la memoria de Israel y el pueblo que se acerca a su memoria y llora, el corazón está inflamado, es gozoso, siente que la alegría del Señor es su fuerza. Y hace fiesta, sin temor, sencillamente".

"Pidamos al Señor -concluyó el Papa - la gracia de tener siempre su memoria cerca de nosotros, una memoria cercana y no domesticada por el hábito, de tantas cosas, y alejada en un simple recuerdo".

11 sept 2013

¿Sois cristianos de etiqueta o de verdad?



¿Sois cristianos de etiqueta o de verdad?

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida
Autor: SS Francisco | Fuente: Catholic.net


Ángelus en la Plaza de San Pedro Domingo 25 de agosto de 2013 



«Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (13, 23).

Jesús no responde directamente a la pregunta: no es importante saber cuántos se salvan, sino que es importante más bien saber cuál es el camino de la salvación. Y he aquí entonces que, a la pregunta, Jesús responde diciendo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán» (v. 24).

¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la puerta por la que debemos entrar? Y, ¿por qué Jesús habla de una puerta estrecha? 

La imagen de la puerta se repite varias veces en el Evangelio y se refiere a la de la casa, del hogar doméstico, donde encontramos seguridad, amor, calor. Jesús nos dice que existe una puerta que nos hace entrar en la familia de Dios, en el calor de la casa de Dios, de la comunión con Él. 

Esta puerta es Jesús mismo (cf. Jn 10, 9). Él es la puerta. Él es el paso hacia la salvación. Él conduce al Padre.

Y la puerta, que es Jesús, nunca está cerrada, esta puerta nunca está cerrada, está abierta siempre y a todos, sin distinción, sin exclusiones, sin privilegios. Porque, sabéis, Jesús no excluye a nadie. 

Tal vez alguno de vosotros podrá decirme: «Pero, Padre, seguramente yo estoy excluido, porque soy un gran pecador: he hecho cosas malas, he hecho muchas de estas cosas en la vida». ¡No, no estás excluido! Precisamente por esto eres el preferido, porque Jesús prefiere al pecador, siempre, para perdonarle, para amarle. Jesús te está esperando para abrazarte, para perdonarte. No tengas miedo: Él te espera. Anímate, ten valor para entrar por su puerta.

Todos están invitados a cruzar esta puerta, a atravesar la puerta de la fe, a entrar en su vida, y a hacerle entrar en nuestra vida, para que Él la transforme, la renueve, le done alegría plena y duradera.

En la actualidad pasamos ante muchas puertas que invitan a entrar prometiendo una felicidad que luego nos damos cuenta de que dura sólo un instante, que se agota en sí misma y no tiene futuro. Pero yo os pregunto: nosotros, ¿por qué puerta queremos entrar? Y, ¿a quién queremos hacer entrar por la puerta de nuestra vida? 

Quisiera decir con fuerza: no tengamos miedo de cruzar la puerta de la fe en Jesús, de dejarle entrar cada vez más en nuestra vida, de salir de nuestros egoísmos, de nuestras cerrazones, de nuestras indiferencias hacia los demás. Porque Jesús ilumina nuestra vida con una luz que no se apaga más. No es un fuego de artificio, no es un flash. No, es una luz serena que dura siempre y nos da paz. Así es la luz que encontramos si entramos por la puerta de Jesús.

Cierto, la puerta de Jesús es una puerta estrecha, no por ser una sala de tortura. No, no es por eso. Sino porque nos pide abrir nuestro corazón a Él, reconocernos pecadores, necesitados de su salvación, de su perdón, de su amor, de tener la humildad de acoger su misericordia y dejarnos renovar por Él. 

Jesús en el Evangelio nos dice que ser cristianos no es tener una «etiqueta». Yo os pregunto: vosotros, ¿sois cristianos de etiqueta o de verdad? Y cada uno responda dentro de sí. No cristianos, nunca cristianos de etiqueta. Cristianos de verdad, de corazón. 

Ser cristianos es vivir y testimoniar la fe en la oración, en las obras de caridad, en la promoción de la justicia, en hacer el bien. Por la puerta estrecha que es Cristo debe pasar toda nuestra vida. 

A la Virgen María, Puerta del Cielo, pidamos que nos ayude a cruzar la puerta de la fe, a dejar que su Hijo transforme nuestra existencia como transformó la suya para traer a todos la alegría del Evangelio.



16 ago 2013

El Papa interrumpió la homilía para asegurarse de algo: «¿Rezáis el rosario? ¿Todos los días?»

El Papa interrumpió la homilía para asegurarse de algo: «¿Rezáis el rosario? ¿Todos los días?»

Festividad de la Asunción en Castelgandolfo

El Papa interrumpió la homilía para asegurarse de algo: «¿Rezáis el rosario? ¿Todos los días?»

El Papa interrumpió la homilía para asegurarse de algo: «¿Rezáis el rosario? ¿Todos los días?»
El Papa se desplazó a Castelgandolfo para la misa de la Asunción.


 Apóstol del rosario, el Papa insiste en recomendar «prácticas comunes de fe en la familia»

 La tibieza «¡hace tanto daño a la Iglesia!», dice el Papa: y lanza un tuit con su reto para mayo

 «Manolo, si no compartimos misa y Rosario, tendré que dejarte»; Adela y Manuel, hacia los altares

 «Cada misterio del Rosario tiene una aplicación directa en cada uno de nuestros días»


Francisco estaba leyendo este párrafo de su homilía de la Asunción, durante la misa que celebró este jueves en Castelgandolfo: "María, por el contrario, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. La oración con María, en especial el Rosario, tiene también esta dimensión «agonística», es decir, de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices".

Entonces se interrumpió al llegar a "en especial el Rosario" y dijo: "Habéis oído bien: el Rosario, ¿eh?". Miró a los fieles presentes en el patio del palacio pontificio y les preguntó: "¿Vosotros rezáis el Rosario? ¿Todos los días?".

"Sííí...", respondieron los fieles. Aunque no debieron mostrar mucha convicción, porque Francisco les hizo reír: "Bueno, no sé... ¿Seguro?". Para terminar con un "Ecco [Vale]".

Fue un momento distendido dentro de una homilía que inició recordando las grandezas de María que recoge en sus últimos epígrafes la constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, y desgranar su mensaje para la festividad en tres conceptos: lucha, resurrección y esperanza, de los que es modelo la Madre de Dios.

Lucha, "entre la mujer y el dragón". Resurrección, porque "ha estado completamente unida a Él en la muerte, y por eso ha recibido el don de la resurrección. Cristo es la primicia de los resucitados, y María es la primicia de los redimidos, la primera de «aquellos que son de Cristo»". Y esperanza porque "es la virtud del que experimentando el conflicto, la lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la resurrección de Cristo, en la victoria del amor".

En torno a la esperanza, Francisco improvisó una reflexión: "No dejéis que os roben la esperanza, porque es un don de Dios que nos lleva adelante mirando siempre al cielo".

Texto completo de la homilía del Papa Francisco en la festividad de la Asunción (Castelgandolfo, 15 de agosto de 2013) [No hubo variaciones significativas, salvo las reseñadas en la noticia.]

Queridos hermanos y hermanas

El Concilio Vaticano II, al final de la Constitución sobre la Iglesia, nos ha dejado una bellísima meditación sobre María Santísima. Recuerdo solamente las palabras que se refieren al misterio que hoy celebramos. La primera es ésta: «La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo» (n. 59). Y después, hacia el final, ésta otra: «La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo» (n. 68). A la luz de esta imagen bellísima de nuestra Madre, podemos considerar el mensaje que contienen las lecturas bíblicas que hemos apenas escuchado. Podemos concentrarnos en tres palabras clave: lucha, resurrección, esperanza.

El pasaje del Apocalipsis presenta la visión de la lucha entre la mujer y el dragón. La figura de la mujer, que representa a la Iglesia, aparece por una parte gloriosa, triunfante, y por otra con dolores. Así es en efecto la Iglesia: si en el Cielo ya participa de la gloria de su Señor, en la historia vive continuamente las pruebas y desafíos que comporta el conflicto entre Dios y el maligno, el enemigo de siempre. En esta lucha que los discípulos de Jesús han de sostener, María no les deja solos; la Madre de Cristo y de la Iglesia está siempre con nosotros. También María participa, en cierto sentido, de esta doble condición. Ella, naturalmente, ha entrado definitivamente en la gloria del Cielo. Pero esto no significa que esté lejos, que se separe de nosotros; María, por el contrario, nos acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. La oración con María, en especial el Rosario, tiene también esta dimensión «agonística», es decir, de lucha, una oración que sostiene en la batalla contra el maligno y sus cómplices.

La segunda lectura nos habla de la resurrección. El apóstol Pablo, escribiendo a los corintios, insiste en que ser cristianos significa creer que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos. Toda nuestra fe se basa en esta verdad fundamental, que no es una idea sino un acontecimiento. También el misterio de la Asunción de María en cuerpo y alma se inscribe completamente en la resurrección de Cristo. La humanidad de la Madre ha sido «atraída» por el Hijo en su paso a través de la muerte. Jesús entró definitivamente en la vida eterna con toda su humanidad, la que había tomado de María; así ella, la Madre, que lo ha seguido fielmente durante toda su vida, lo ha seguido con el corazón, ha entrado con él en la vida eterna, que llamamos también Cielo, Paraíso, Casa del Padre.

María ha conocido también el martirio de la cruz: ha vivido la pasión del Hijo hasta el fondo del alma. Ha estado completamente unida a él en la muerte, y por eso ha recibido el don de la resurrección. Cristo es la primicia de los resucitados, y María es la primicia de los redimidos, la primera de «aquellos que son de Cristo».

El evangelio nos sugiere la tercera palabra: esperanza. Esperanza es la virtud del que experimentando el conflicto, la lucha cotidiana entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, cree en la resurrección de Cristo, en la victoria del amor. El Magnificat es el cántico de la esperanza, el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia. Es el cántico de tantos santos y santas, algunos conocidos, otros, muchísimos, desconocidos, pero que Dios conoce bien: mamás, papás, catequistas, misioneros, sacerdotes, religiosas, jóvenes, también niños, que han afrontado la lucha por la vida llevando en el corazón la esperanza de los pequeños y humildes. «Proclama mi alma la grandeza del Señor», así canta hoy la Iglesia en todo el mundo. Este cántico es especialmente intenso allí donde el Cuerpo de Cristo sufre hoy la Pasión. Y María está allí, cercana a esas comunidades, a esos hermanos nuestros, camina con ellos, sufre con ellos, y canta con ellos el Magnificat de la esperanza.

Queridos hermanos y hermanas, unámonos también nosotros, con el corazón, a este cántico de paciencia y victoria, de lucha y alegría, que une a la Iglesia triunfante con la peregrinante, que une el cielo y la tierra, la historia y la eternidad.

5 ago 2013

Vayan, sin miedo para servir


Vayan, sin miedo, para servir

Jesucristo cuenta con ustedes. La Iglesia cuenta con ustedes. El Papa cuenta con ustedes
Autor: Papa Francisco | Fuente: www.news.va



El 28 de julio, el Papa celebró la Santa Misa para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud en la playa de Copacabana. La celebración estaba prevista en el "campus fidei" de Guaratiba, pero debido al mal tiempo se trasladó a la playa carioca. Participaron tres millones de peregrinos porque casi un millón más de personas se unió a los dos millones de jóvenes que habían transcurrido la noche en la playa después de la vigilia de sábado. Asistieron además 1500 obispos y 15.000 sacerdotes. Entre las autoridades se encontraban los presidentes de Brasil, Argentina, Bolivia y Surinam. La liturgia eucarística comenzó con el himno oficial de la JMJ, cantado por un coro del que formaban parte sacerdotes de todo el Brasil, incluidos los que evangelizan a través de la música sacra. Los cantos para la Santa Misa se escogieron a través de un concurso nacional en el que participaron jóvenes de Brasil que mandaron sus composiciones.

El Papa basó su homilía en el lema de la XXVIII JMJ: "Id y hacer discípulos a todos los pueblos" y después de recordar la emoción de estos días, de vivir la fe con personas venidas de los cuatro ángulos de la tierra, afirmó que ahora llegaba el momento de transmitir esa experiencia a los demás. "Tres palabras -dijo- : "Vayan, sin miedo, para servir".

Para explicar el significado de la primera Francisco habló a los jóvenes de la belleza de haber encontrado a Jesús juntos en estos días y de haber sentido la alegría de la fe, pero la experiencia de este encuentro "no puede quedar encerrada en su vida o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de su comunidad. Sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde. La fe es una llama que se hace más viva cuanto más se comparte... para que todos conozcan... a Jesucristo, que es el Señor de la vida y de la historia".

"Compartir la experiencia de la fe... anunciar el evangelio es el mandato que el Señor confía a toda la Iglesia, también a ti -afirmó- Es un mandato que no nace de la voluntad de dominio, de la voluntad de poder, sino de la fuerza del amor, del hecho que Jesús ha venido antes a nosotros y nos ha dado, no nos dio algo de sí, sino se nos dio todo él; él ha dado su vida para salvarnos y mostrarnos el amor y la misericordia de Dios. Jesús... nos acompaña... en esta misión de amor".

"¿Adónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores...No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor".

En particular el Papa subrayó que le gustaría que el mandato de Cristo: "Vayan", resonara en los jóvenes de la Iglesia en América Latina porque "este continente ha recibido el anuncio del evangelio, que ha marcado su camino y ha dado mucho fruto. Ahora... la Iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que les caracteriza".

"Puede que alguno piense: "No tengo ninguna preparación especial, ¿cómo puedo ir y anunciar el evangelio?", dijo después para explicar el concepto de "sin miedo" y habló de que el miedo de los jóvenes no se diferencia mucho del de Jeremías, que también era joven cuando fue llamado por Dios para ser profeta y que en las lecturas de hoy exclama:"¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño". También Dios les dice a ustedes lo que le dijo a Jeremías: "No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte". Él está con nosotros. Jesús... nunca deja solo a nadie. Además Jesús no dijo: "Ve", sino "Vayan": somos enviados juntos. Queridos jóvenes, sientan la compañía de toda la Iglesia, y también la comunión de los santos, en esta misión. Cuando juntos hacemos frente a los desafíos, entonces somos fuertes, descubrimos recursos que pensábamos que no teníamos. Jesús no ha llamado a los apóstoles para que vivan aislados, los ha llamado a formar un grupo, una comunidad".

Servir es "dejar que nuestra vida se identifique con la de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones. Y la vida de Jesús es una vida para los demás. Es una vida de servicio... Evangelizar es dar testimonio en primera persona del amor de Dios, es superar nuestros egoísmos, es servir inclinándose a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús".

"Vayan, sin miedo, para servir -concluyó- Siguiendo estas tres palabras experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe más alegría. Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas, no tengan miedo de ser generosos con Cristo, de dar testimonio del evangelio... Llevar el evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo. Jesucristo cuenta con ustedes. La Iglesia cuenta con ustedes. El Papa cuenta con ustedes".

30 abr 2013

La confesión, según el Papa Francisco: ni una lavandería, ni una sesión de tortura


    
Propone una «bendita vergüenza»


La confesión, según el Papa 

Francisco: ni una lavandería, ni una sesión de tortura
   
Actualizado 30 abril 2013

                       
El confesionario no es ni una "lavandería" que elimina las manchas de los pecados, ni una "sesión de tortura", donde se infligen golpes. 

La confesión es, más bien, un encuentro con Jesús donde se toca de cerca su ternura. Pero hay que acercarse al sacramento sin trucos o verdades a medias, con mansedumbre y con alegría, confiados y armados con aquella "bendita vergüenza", la "virtud del humilde" que nos hace reconocer como pecadores.

Así se ha expresado el papa Francisco sobre la reconciliación, en la homilía pronunciada durante la misa celebrada este lunes 29 de abril, en la capilla de la Domus Sanctae Marthae, según informaba el diario vaticano L´Osservatore Romano.

Entre los concelebrantes estaban el cardenal Domenico Calcagno, presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), con el secretario, monseñor Luigi Mistò; el arzobispo Francesco Gioia, presidente de la Opera Peregrinatio ad Petri Sedem, el arzobispo de Owerri, monseñor Anthony Obinna, y el procurador general de los Verbitas, padre Giancarlo Girardi.

También concelebraron monseñor Eduardo Horacio García, obispo auxiliar y provicario general de Buenos Aires. Entre los presentes, las hermanas Pías Discípulas del Divino Maestro, que sirven en el Vaticano y un grupo de empleados de APSA.

El papa inició su homilía con una reflexión sobre la primera carta de San Juan (1, 5-2, 2), en la que el apóstol «se dirige a los primeros cristianos, y lo hace con sencillez: "Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna". Pero "si decimos que estamos en comunión con Él", amigos del Señor, "y andamos en tinieblas, somos mentirosos y no practicamos la verdad". Y a Dios se le debe adorar en espíritu y en verdad».

"¿Qué quiere decir -preguntó el papa--, caminar en la oscuridad? Porque todos tenemos oscuridad en nuestras vidas, incluso momentos en los que todo, incluso en la propia conciencia, es oscuro, ¿no? Caminar en la oscuridad significa estar satisfecho consigo mismo. Estar convencidos de no necesitar salvación. ¡Esas son las tinieblas!".

Y, continuó, "cuando uno avanza en este camino de la oscuridad, no es fácil volver atrás. Por lo tanto Juan continúa, tal vez esta manera de pensar lo ha hecho reflexionar: "Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros". Miren sus pecados, nuestros pecados: todos somos pecadores, todos. Este es el punto de partida".

"Si confesamos nuestros pecados --dijo el papa--, Él es fiel, es justo tanto para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Y se presenta a nosotros, ¿no es así?, este Señor tan bueno, tan fiel, tan justo que nos perdona. Cuando el Señor nos perdona hace justicia. Sí, hace justicia primero a sí mismo, porque Él ha venido a salvar, y cuando nos perdona hace justicia a sí mismo. «Soy tu salvador» y nos acoge".

Lo hace en el espíritu del Salmo 102: "Como un padre es tierno con sus hijos, así es el Señor, y tierno con los que le temen", con los que vienen a Él. La ternura del Señor. Siempre nos entiende, pero no nos deja hablar: Él lo sabe todo. «No te preocupes, vete en paz», la paz que sólo Él da".

Esto es lo que "sucede en el sacramento de la reconciliación. Tantas veces --dijo el papa--, pensamos que ir a la confesión es como ir a la lavandería. Pero Jesús en el confesionario no es una lavandería".

La confesión «es un encuentro con Jesús que nos espera como somos. "Pero, Señor, mira, yo soy así". Estamos avergonzados de decir la verdad: hice esto, pensé en aquello. Pero la vergüenza es una verdadera virtud cristiana, e incluso humana. La capacidad de avergonzarse: no sé si en italiano se dice así, pero en nuestra tierra a los que no pueden avergonzarse le dicen "sinvergüenza". Este es uno sin "vergüenza", porque no tiene la capacidad de avergonzarse. Y avergonzarse es una virtud del humilde».

Seguido a esto, el papa Francisco retomó la carta de san Juan. Estas palabras, dijo, que nos invitan a confiar: "El Paráclito está de nuestro lado y nos sostiene ante el Padre. Él sostiene nuestra vida débil, nuestro pecado. Nos perdona. Él es nuestra defensa, porque nos sostiene. Ahora, ¿cómo debemos ir hasta el Señor, así, con nuestra realidad de pecadores? Con confianza, incluso con alegría, sin maquillaje. ¡Nunca debemos maquillarnos delante de Dios! Con la verdad. ¿Con vergüenza? Bendita vergüenza, esta es una virtud".

«Jesús nos espera a cada uno de nosotros, reiteró citando el evangelio de Mateo (11, 25-30): "Vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados", incluso del pecado, "y yo les daré descanso. Lleven sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón". Esta es la virtud que Jesús nos pide: la humildad y la mansedumbre».

"La humildad y la mansedumbre --prosiguió el papa--, son como el marco de una vida cristiana. Un cristiano siempre va así, en la humildad y en la mansedumbre. Y Jesús nos espera para perdonarnos. ¿Puedo hacerles una pregunta?: ¿ir ahora a confesarse, no es ir a una sesión de tortura? ¡No! Es ir a alabar a Dios, porque yo pecador he sido salvado por Él. ¿Y Él me espera para golpearme? No, sino con ternura para perdonarme. ¿Y si mañana hago lo mismo? Vas de nuevo, y vas, y vas, y vas... Él siempre nos espera. Esta ternura del Señor, esta humildad, esta mansedumbre".

El papa invitó a confiar en las palabras del apóstol Juan: "Si alguno ha pecado, tenemos un Paráclito ante el Padre".

Y concluyó: "Esto nos da aliento. Es bello, ¿no? ¿Y si tenemos vergüenza? Bendita vergüenza porque eso es una virtud. Que el Señor nos dé esta gracia, este valor de ir siempre a Él con la verdad, porque la verdad es la luz. Y no con la oscuridad de las verdades a medias o de las mentiras delante de Dios”.

Traducido por José Antonio Varela V.

26 abr 2013

Jesús es la Puerta para entrar en el Reino de Dios



JESÚS ES LA PUERTA PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS DICE EL PAPA RECORDANDO EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

Ciudad del Vaticano, 22 abril 2013 (VIS).-La reflexión sobre Jesús como “puerta” para entrar en el Reino de Dios ha sido el punto clave de la homilía pronunciada esta mañana por el Papa durante la Santa Misa celebrada a las 7 de la mañana en la Casa de Santa Marta y a la que han asistido el personal de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y diversos técnicos de la Radio Vaticana.

El Santo Padre ha recordado que en el evangelio de la liturgia de hoy, centrado en la figura del Buen Pastor, Jesús afirma :”El que no entra en el recinto de las ovejas por la puerta, no es el pastor” .“Es un ladrón o un bergante - ha dicho- uno que busca su propio beneficio... También en la comunidad cristiana hay gente así, que busca su propio beneficio y consciente, o inconscientemente, finge entrar por la puerta, pero son ladrones... porque roban la gloria a Jesús y buscan la suya propia.... No han entrado por la puerta verdadera,,, La puerta verdadera es Jesús y quien no entra por esa puerta se equivoca”.

“¿Cómo sabemos que la puerta verdadera es Jesús?”- se ha preguntado el pontífice- Leyendo lo que dicen las Bienaventuranzas, como las narra San Mateo: “Se humilde, se pobre, se manso, se justo”... Cuando te propongan algo distinto no hagas caso. La puerta es siempre Jesús y quien entra por esa puerta no se equivoca. Jesús no es sólo la puerta, es la senda, el camino. Hay muchos senderos; algunos parecen más ventajosos para llegar. Pero son engañosos, son falsos”.

“Pidamos hoy la gracia de llamar siempre a esa puerta...A veces tenemos problemas para llamar. Pero no hay que ir en busca de otras que parecen más fáciles. La puerta es Jesús que no desilusiona, no engaña. Ha dado la vida por nosotros. Y cada uno tiene que decir: Tú que has dado la vida por mí, ábreme para que pueda entrar. Abre, Señor, que quiero entrar por “esta” puerta, no por “esa otra”, ha concluido el Papa Francisco.

21 abr 2013

Los zapatos del Papa




Los zapatos del Papa

Carlos Samaria, desde hace 40 años, fabrica y repara el calzado de su humilde amigo, el Pontífice
Autor: Vatican Insider | Fuente: vaticaninsider.lastampa.it


«Los zapatos negros de siempre, nada de rojo»: fiel a su estilo austero y leal con sus amigos, el Papa Francisco llamó por teléfono a Carlos Samaria, su "zapatero de cabecera" desde hace 40 años, para pedirle que no cambie el modelo de los zapatos que usará a partir, seguramente, del mes de mayo. 

«Un corte sencillo, sobre becerro negro, capellada lisa, sin firuletes. Si uno agarra un zapato del Papa parece una galocha, sin adorno pero con cordones», contó el zapatero de 81 años al diario argentino "El Clarín". Camaria conoce a Bergoglio desde que era rector del Colegio Máximo de los Jesuitas en San Miguel, y desde entonces fabrica y repara el calzado de su humilde amigo, el Pontífice. 

«El no quiere zapatos nuevos, sólo que le arregle los viejos, pero ahora le preparo un par sencillo, pero nuevo, para cuando me avise que lo pueda visitar, en mayo». Con emoción, el zapatero del Papa recordó las suelas gastadas de Francisco, cuando las mostró al ser consagrado obispo y luego cardenal. En la ceremonia los consagrados deben acostarse en el piso, en señal de humildad. 

Por eso los zapatos del pescador son humildes y cómodos. Así los prefiere Francisco, casi como las sandalias del pescador de Galilea. «Él es humilde como un pajarito», dijo del Papa en el comedor de su casa de la calle Montevideo. Allí se reunían a comer pescado cuando aún era cardenal. Hace dos semanas, el Pontífice lo despertó con una llamada telefónica a las 7,30 con el ya clásico: «Hola Samaria, habla Bergoglio». El zapatero seguía medio dormido y no entendió bien: «¿Quién?». «Francisco, el Papa, Samaria». Entonces Samaria le preguntó que de qué color quería los zapatos y el Papa le respondió que prefería «los negros de siempre, nada de rojo». 

Y en broma, Samaria lo dijo: «¿No quiere que le haga unos guantes de amianto? Porque cuando más grande la manija, más quema». El Papa se rió con ganas y le dijo: «Es una broma muy buena, tiene razón Samaria». Y le agradeció con sus modos humildes y sencillos.

18 abr 2013

Jesús nos defiende de la insidia del Diablo, del pecado, de nosotros mismos




Francisco habló en español en la audiencia

«Jesús nos defiende de la insidia del Diablo, del pecado, de nosotros mismos», dice el Papa



Prosiguiendo sus catequesis dedicadas al Credo, en el Año de la Fe, el Santo Padre predicó ante unos cien mil fieles en la Plaza de San Pedro en la habitual audiencia de los miércoles. 

El tema del día, tomado del Credo, era: «subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre». 

El Papa Francisco señaló que la Ascensión de Jesús nos hace conocer que Él es nuestro abogado defensor "frente a las insidias del Diablo" y que nuestra humanidad ha sido llevada hacia Dios. 

Francisco ha mencionado al diablo varias veces en lo que lleva de pontificado, ya desde su primera homilía.

El Papa hizo además un resumen en español, entre los aplausos de los hispanohablantes que llenaban la plaza.

Texto de las palabras del Papa en español:

Queridos hermanos y hermanas:
En el Credo confesamos nuestra fe en Cristo, que «subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre». ¿Qué significa esto para nosotros? 

Ya al comienzo de su subida a Jerusalén, Jesús ve también esta otra «subida» al cielo con la que culmina su «éxodo» de esta vida, pero sabiendo que la vuelta a la gloria del Padre pasa por la cruz, por la obediencia al designio divino de amor por la humanidad. 

También nosotros hemos de saber que entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, aun a costa de sacrificios y del cambio de nuestros programas. El íntimo coloquio de Jesús con el Padre antes de la Pasión nos enseña, además, cómo la oración nos da la fuerza de ser fieles al proyecto de Dios. 

Después, Jesús asciende a los cielos bendiciendo, un gesto sacerdotal para mostrar que, desde el seno del Padre, intercede siempre por nosotros. Él nos ha abierto el paso para llegar a Dios, y nos atrae hacia él, nos protege, nos guía e intercede por nosotros. Mirar a Jesucristo, que asciende a los cielos, es una invitación a testimoniar su Evangelio en la vida cotidiana, con la vista puesta en su venida gloriosa definitiva.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de la Arquidiócesis de Mérida, con su Pastor, Mons. Baltasar Enrique Porras Cardozo, así como a los venidos de España, Argentina, Panamá, Venezuela, México y otros países latinoamericanos. Contemplemos a Cristo, sentado a la derecha de Dios Padre, para que nuestra fe se fortalezca y recorramos alegres y confiados los caminos de la santidad. Muchas gracias.





Fuente: Religión en libertad

14 abr 2013

La devoción carmelita del jesuita Francisco






La devoción carmelita del jesuita Francisco

Empieza una novena a Santa Teresita por el Papa Francisco: cuando lo supo, dijo «¡qué lindo!»

El Papa Francisco tiene un cariño especial a Santa Teresa de Lisieux, algo que ha demostrado ya con gestos. Pide a los fieles que recen por él. Y se alegró al saber de la novena que hoy empieza.



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Hoy se inician en diversos países nueve días de oración por el Papa Francisco muy especiales: recurriendo a la intercesión de Santa Teresa de Lisieux, Santa Teresita del Niño Jesús, una santa por la que el Papa argentino tiene una gran devoción.

"Supimos de la gran devoción del Papa por Santa Teresita por tres datos", explica José María Alsina, sacerdote de la diócesis de Toledo y uno de los promotores de esta campaña de oración. 

"La primera señal fue la rosa blanca que le entregó a la Presidenta de Argentina, a la que le dijo, que era signo de ´algo muy íntimo´ y personal, que la ´guardara entre sus cosas´ y que tenía relación con la santa a la que le tiene más devoción y a la que le reza todos los días, Santa Teresita del Niño Jesús", apunta el padre Alsina. 

"El segundo signo fue el saludo que el Papa hizo al pueblo argentino por teléfono el mismo día de la Misa de inicio de Pontificado. En él, pedía la intercesión de la Virgen María, de San José, del ángel custodio de cada uno, y de Santa Teresita". 

"Y el tercer dato me vine de un amigo sacerdote español que está con un íntimo amigo del Papa en Argentina y que nos contó que el Papa tenía en Buenos Aires mucha relación con el Carmelo de la ciudad y que tenía gran devoción a la Santa, y que rezaba todos los meses la novena de los 24 glorias del 9 al 17 de cada mes (según es esta costumbre) en la que se pide una "rosa blanca" (un signo de que Santa Teresita ha escuchado)", añade. 

Por último, José María Alsina señala que desde que el Papa fue elegido el 14 de marzo, "le hemos escuchado en muchas ocasiones que pedía ´rezad por mí´, y vamos a hacerlo de esta forma que a él le gusta". 

Además, es un regalo ante una ocasión muy especial: el próximo 22 de Abril se cumplen 40 años de su profesión religiosa como jesuita. "¡Este será nuestro regalo!", señala Alsina. 

La novena ya circula en las redes sociales en inglés, francés y español. Y ya hay un primer signo de que Santa Teresita la bendice... o al menos ¡el mismo Papa! 

"Un amigo de Roma nos ha comunicado que el Papa ha contactado con él; nuestro amigo le ha hablado al Papa de esta iniciativa que se estaba moviendo desde España y el Papa ha respondido con gran alegría: ¡Qué lindoooo!", explica Alsina.  

Novena a Santa Teresita del Niño Jesús de los 24 Glorias

ORIGEN 
El padre Putigau, sacerdote de la Compañía de Jesús, el día 3 de diciembre de 1925 comenzó una novena en honor de Santa Teresita del Niño Jesús, pidiendo a la milagrosa Santita una gracia importante. 

Con esta intención comenzó a rezar durante la novena 24 Gloria al Padre, en acción de gracias a la Santísima Trinidad por los favores y gracias concedidos a Santa Teresita del Niño Jesús, durante los 24 años de su existencia terrena. Pidió el Padre, a Santa Teresita que le diera una señal de que su novena era escuchada, y esta señal sería recibir él, de alguien, una rosa fresca y entreabierta. En el tercer día de la novena, una persona busca al P. Putigau y le ofrece una linda rosa, encarnada.

El 24 de diciembre del mismo año el Padre comenzó una segunda novena y pedía ahora, como señal una rosa blanca. En el cuarto día de la novena, una Hermana, enfermera del hospital, le trajo una linda rosa blanca diciendo:

– Aquí está una rosa que Santa Teresita envía a Vuestra Reverencia.

Sorprendido, preguntó el sacerdote:

– ¿De dónde viene esta rosa?

– Fui a la Capilla donde se encuentra adornada una bella imagen de Santa Teresita, y al aproximarme al altar de la Santita, cayó a mis pies esta rosa. Quise colocarla de nuevo en el jarrón, pero decidí traerla a Vuestra Reverencia. 

Desde ese momento Putigau (que vio después cumplidas sus peticiones) difundió estas novenas a Santa Teresita. 

LA NOVENA 

Puede hacerse la novena de los 24 Glorias en cualquier día del mes, pero se prefiere hacer del 9 al 17 de cualquier mes, a fin de participar en la comunión de oraciones de los que la hacen.

Se rezan durante los nueve días 24 Gloria al Padre cada día, a la Santísima Trinidad, "en acción de gracias por los favores y gracias con que enriqueció el alma de Santa Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que ella vivió en la tierra", por ejemplo con esta oración: 

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os agradezco todos los favores, todas las gracias con que enriquecisteis el alma de vuestra sierva Teresita del Niño Jesús durante los 24 años que pasó en la tierra, y por los méritos de tan querida Santita, concededme la gracia que tan ardientemente os pido, si fuere conforme a vuestra santísima voluntad y para salvación de mi alma. Amén.

Pedimos que el Señor llene de su gracia e ilumine con su luz al Papa Francisco en el gobierno de la Iglesia Universal. 

Después se reza 24 veces:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Pueden añadirse a cada Gloria al Padre las Invocaciones, que en forma de letanía, ponemos a continuación:

1. Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros. Gloria al Padre etc.
2. Florecita de Jesús...
3. Hija predilecta de María...
4. Esposa fiel de Jesús...
5. Madre de innumerables almas...
6. Ejemplar de santidad...
7. Milagro de virtudes...
8. Prodigio de milagros...
9. Virgen prudente...
10. Heroína de la fe...
11. Ángel de Caridad...
12. Violeta de humildad...
13. Mística pasionaria...
14. Lirio purísimo del Carmelo...
15. Flor selecta de la Iglesia...
16. Rosa deshojada de amor...
17. Mártir de amor...
18. Encanto de cielos y tierra
19. Mensajera de la paz...
20. Patrona de las misiones...
21. Sembradora de rosas...
22. Maestra de Infancia Espiritual...
23. Abogada de los Sacerdotes...
24. Vos que pasáis el cielo haciendo bien sobre la tierra...