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3 jul 2020

¿Estás ocupada?



¿Estás ocupada?


Mientras te levantabas esta mañana, yo te observaba. Esperaba que me hablaras, aunque fuesen unas cuantas palabras, preguntando mi opinión acerca de algún tema o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese sucedido el día de ayer. Pero noté que estabas muy ocupada... buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme "HOLA"... pero estabas demasiado ocupada...

Para ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros... pero ni siquiera te diste cuenta de ello. Te miré mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con tantas actividades supongo que... estabas muy ocupada para decirme algo.

De regreso, ví tu cansancio, quise rociarte para que el agua se llevara tu stress. Pensé que agradándote, te acordarías de mí. Sin embargo, enfurecida, ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba bastante tiempo.

Después encendiste el televisor. Esperé pacientemente mientras veías tu serie favorita, luego cenaste, revisaste en tu teléfono móvil los whatsapps pendientes, la cuenta de facebook y twitter y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.

Te noté cansada, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo pero no te dejé a oscuras. Lo cambié por un lucero... Verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesada en verlo.

A la hora de dormir creo que ya estabas agotada. Dijiste buenas noches a tu familia, caminaste hacia tu cama y casi de inmediato te dormiste. Acompañé con música tus sueños, mis animales nocturnos se lucieron. No hay problema... porque quizás no te dés cuenta que siempre estoy ahí para ti.

Tengo más paciencia de la que te imaginas. Quisiera enseñártela para que puedas tenerla con los demás.

Te amo tanto que espero todos los días una oración y el paisaje que diseño cada amanecer es para ti.

Bueno... te estás levantando de nuevo y no me queda otra cosa que entregarte todo el amor que siento por ti y continuar esperando que, al menos, el día de hoy me dediques sólo... un poco de tiempo.

Que tengas un buen día...

Dios
Fuente: web católica de Javier

16 may 2020

Carta de Jesús para ti.


Carta de Jesús para ti.

Querido amigo o amiga:

¿Cómo estás? Te escribo esta carta porque quiero decirte cuánto me preocupo de ti, y cuán grande es mi deseo de ayudarte.

Te vi ayer hablando con tus amigos y a lo mejor querías hablarme también de tus ilusiones y problemas.

Esperé todo el día. Al llegar la tarde te di una hermosa puesta del sol para cerrar tu día y una fresca brisa para tu descanso después de un día tan fatigado, y esperé... ¡nunca viniste!... Si, claro, me dolió, pero aun así te amo y quiero ser tu amigo.

Te vi dormir anoche y quise tocar tu frente. Envié rayos de luna que cubrieron tu almohada y tu cara para ver si te despertaba y hablar contigo. Pero no, seguías en tu sueño. ¡Tengo tantos dones que darte!.

Pero en la mañana era tarde y te fuiste apresurado a trabajar. Mis lágrimas se mezclaron con el agua que caía.

Hoy te veo triste, preocupado, sólo, tan sólo... mi corazón comprende, también mis amigos me abandonaron y me lastimaron... ¡pero yo te amo, y quiero estar contigo!.

¡Oh, si tan solo me escucharas!. Te amo. Trato de decírtelo por medio del cielo azul y de los verdes prados. Te lo susurro al oído a través de las hojas de los árboles y el olor de las flores, y el canto de los pájaros, y vistiéndote con el calor del sol, y regalándote aire puro en cada respiración... mi amor por ti es más profundo que el mar, y te hablo a través de mi Iglesia... pero tampoco me escuchas... y entonces, te grito al oído mandándote algún fracaso o dolor... mis delicias mayores son el poder hablar y caminar contigo.

Yo sé cuan duro es vivir en esta tierra. Realmente lo sé, y deseo ayudarte, si tan solo me dejaras demostrártelo...

Llámame a cualquier hora día del día o de la noche, pues yo nunca duermo y siempre te responderé. Te amo, seas soltero o casado o divorciado... bueno o malo, yo te amo... no importa de qué religión seas, yo te amo.

Pídeme lo que quieras, que si es para tu beneficio yo te lo daré. Habla conmigo y desahoga tus angustias y ansiedades, o cuéntame tus sueños bellos, que yo siempre tengo tiempo para ti... no te olvides de mí, tengo tanto que compartir contigo... quiero darte tantas cosas...

Si te sientes pecador, ¡yo te amo!... mi corazón está hecho de "misericordia"... estoy locamente enamorado de ti... por ti morí en una cruz, y ahora te espero cada día en la Eucaristía, hecho nada más que pan y vino... y si te arrepientes, y confías en mi misericordia, ¡Yo organizo una fiesta en el Cielo de tan feliz que me haces! (Luc.15:23).

Se que tienes mucho que hacer. Ya no te molestaré más.Perdona que te haya tomado tanto tiempo, pero no podía esperar más sin dejarte saber que te amo y te espero...

Tu amigo fiel, JESUS DE NAZARET.

15 jun 2019

Cansado de palabras vacías


Cansado de palabras vacías


¡Hola Jesús!

Señor, ya me conoces de sobra. Soy un joven que vive en este mundo denominado por su alta tecnología de precisión. Las palabras que lanzan los distintos medios de comunicación inundan de mentiras tu universo. Estamos viviendo la época de la palabra oral e icónica más que la escrita, que también se da, por supuesto.

Mi mundo joven está harto de palabras sin sentido, palabras soeces, bajunas, palabras halagadoras y mentirosas como la hiel. En mi mismo grupo se estila mucho y hasta está de moda el cumplido, el disimulo, el quedar bien ante todos. La apariencia es el bien supremo. ¡Vaya tela! 

Pienso en tus palabras del salmo y me quedo anonadado. “La lengua es nuestra fuerza, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro dueño?”

Los jóvenes con los que salgo, en pandilla, se ufanan por hablar mucho. El silencio les quema por dentro. Cuando hay algunos instantes de silencio, en seguida sacan sus auriculares para oír música. No aguantan unos momentos en silencio. No lo soportan. Si están en casa, en lugar de hablar con la familia y hacer tertulias familiares, cada uno va viendo la TV mientras come. Al terminar, todos se van a ver la televisión, la dueña y la educadora de casa. De tonta no tiene nada. Fíjate que ocupa el centro de la sala de estar, lugar de preferencia.

Y si la TV es un tostón, se conecta la radio y los 40 principales para aplacar el silencio molesto. No saben en qué pensar. Las emisoras de radio, por otra parte, son llamaradas de palabras sin sentido muchas veces. Me revientan, Señor, los labios embusteros, egoístas y altaneros. 

En este mundo singular y pletórico de ruidos y de palabras no sé qué hacer. Estoy habituado a tu Palabra eterna, a tu Palabra de vida, a tu Palabra que encierra verdades entrañables. Y, cuando me encuentro ante situaciones como la actual, me siento mal.

Es entonces, Señor, cuando cierro mis labios y mis oídos para no escuchar palabras que ofenden la modestia de la joven bella y elegante del baile, la que va por la calle ondeando al viento sus cabellos sueltos y sus atributos- obra tuya- con toda finura. Bueno, Señor, la verdad es que también las hay que, en lugar de enseñorearse con sus cualidades femeninas, provocan al joven o viceversa.

Estoy harto y cansado de tanta palabra vacía. Me encantan tus palabras, Señor, porque crean vida nueva en mi ser. Tus palabras se encarnan dentro de mí y me hacen pensar, meditar y sentirme como flotando por este ambiente tan hostil y mentiroso.

“Tus palabras son auténticas...refinadas siete veces”.

Ante ellas me detengo cada día al comenzar la jornada, cuando participo de tu Eucaristía, la gran parábola de unidad entre los creyentes católicos.

El otro día me dijeron palabras lisonjeras para llevarme a una fiesta. Prontamente capté la intención de mi interlocutor. Sin mediar rodeos, le dije: No cuentes conmigo. No iré a ese sitio de falsedad e hipocresía. Mi buque insignia es la autenticidad, contraria, por otra parte, a tu modo de pensar y de vivir. Déjame tranquilo, por favor. ¡Hay tantas cosas buenas que hacer en la vida ¡No pienso perder el tiempo en tontadas.

Viendo mi actitud valiente y humanamente coherente, me dejó en paz.

Gracias, Señor, por tus Palabras que tienen valor y dimensión hasta la misma vida eterna. Ya sabes que no soy ni mejor ni peor que ellos o ellas. Pero no aguanto la palabrería y la mentira dichas con tanta facilidad e hipocresía.

Un abrazo fuerte

David, 20 años

4 oct 2017

Me dan lástima tantas almas solas






ME DAN LÁSTIMA
TANTAS ALMAS SOLAS

  

 Querido amigo, hoy quiero hablarte de la cantidad tan enorme de almas que caminan por el mundo solas, sin el cariño y la ayuda de nadie. En esta civilización en la que predomina la cultura de la comunicación, con tantos medios para conectarse unos con otros, y saber unos de otros al instante, es inexplicable que desde el espíritu evangélico no tengáis los hombres más interés de ayudaros en lo esencial. Nadie da un paso, prácticamente, sin ser controlado por intereses de todo tipo: sociales, políticos, policiales, económicos… Pero del interés por el bien espiritual de los demás, de cada hombre que se cruza en vuestro camino ¿Quién se preocupa? Miro la tierra tan querida por mí, y sólo veo cantidades enormes de ovejas sin pastor, solas, desorientadas, recorriendo la aventura de cada día sin una dirección precisa, sin unos objetivos claros, sumidas muchas veces en la angustia de la soledad, del problema del momento, de la situación lamentable, de la falta de amor, de la confusión en las ideas… No, no encuentro mucha inquietud apostólica hoy. ¿Por qué? ¡Son tantas las razones! Falta fe, y amor sincero, y preocupación por el bien de las almas, por la salvación de todos… Rezáis muchas veces VENGA A NOSOTROS TU REINO, pero hacéis poco para que esto sea posible. ¿Me vais a dejar de nuevo sólo con mi cruz? ¿Vais a esconderos otra vez por miedo a lo qué dirán los otros, por vergüenza a hablar de mí, por no complicaros la vida…?

Cualquier cosa la tomáis como excusa para cruzaros de brazos. Cualquier fallo de otros os desanima. Parece que estáis deseando encontrar un motivo para eximiros de vuestra responsabilidad. Mi Iglesia es divina y humana. Yo os quiero santos, pero comprendo que sois pecadores. Y me duele el fallo y la infidelidad de los míos. Sé que eso hace mucho mal, y especialmente a los que tienen una fe frágil. El escándalo es un pecado gravísimo. Pero, ¿qué hubiera pasado si yo me hubiera quitado la cruz de encima al ver la traición de Judas, la negación de Pedro, y la huída de los demás? Las almas nos deben doler a todos. Son un tesoro precioso muchas veces cubierto de barro y miseria, pero que hay que limpiar delicadamente. Las almas son como ovejas solas que no saben a donde ir, y se pierden, y las ataca el lobo, y sufren porque no tienen la ayuda de alguien que con cariño las anime a seguir adelante, o a rectificar el camino, o a desenredarse de la zarza que las tiene aprisionadas.

         No me dejes solo. El trabajo es mucho, pero no quiero hacerlo sin tu ayuda. Yo fundé una Iglesia Familia, Comunidad, para que todos nos ayudemos entre sí. No caben en la Iglesia mía los egoístas que van a lo suyo, y quieren un Dios particular, que salve sus almas en solitario. Eso no es lo que yo dije. Lo que dije hasta la saciedad es que estuvierais unidos, un solo rebaño y un solo pastor, que os amarais unos a otros como Yo os he amado. Que no abandonéis a ninguno de mis amigos, a ninguna de mis ovejas. No están los tiempos como para ir solos por los caminos del mundo. Hay mucho lobo suelto, muchos maleantes que buscan las almas para destrozarlas y dejarlas tiradas en el camino. ¿No lo ves?

         Debéis imitar más el espíritu de mi cabeza visible entre vosotros que es el Papa Juan Pablo II. ¿No veis todo el esfuerzo que está haciendo para que el fuego de la Verdad y del amor se mantenga vivo en los rincones del mundo? Y allí va, aunque sólo sean unas pocas almas las que le esperen, pero cada alma vale todo el sacrificio de una vida. Y encima lo critican porque hace lo que hace, y muestra una imagen lamentable de decaimiento, y deterioro físico. ¡Qué imagen presentaba yo cuando ensangrentado y destrozado caminaba hacia el Calvario con una cruz que ya casi no podía llevar! ¡Mal espectáculo para el que sólo busca la estética y la belleza dulzona y contrahecha! Lo que realmente vale es el amor, el corazón bien entregado, el afán de almas, la inquietud apostólica… Todo lo demás es puro espectáculo pasajero.

         ¡Por favor! No te olvides de las pobres almas solas. De mis ovejas abandonadas. Ama mucho a la Iglesia. Siéntete Iglesia, y da la cara por Mi Causa, que sólo es el bien de cada hombre, la salvación de cada persona en un mundo duro y cruel que sólo busca la eficacia, el rendimiento económico, la producción  y la riqueza. Un alma vale más que todo el oro del mundo. No me dejes solas las ovejas de mi rebaño, y trata tú de ser un buen pastor allí donde te encuentres. Otros se preocuparán de ti, Yo el primero.

             

Un abrazo de tu Amigo      


 Jesús



Por la trascripción
Juan García Inza

24 oct 2016

Ven Espíritu Santo



Ven Espíritu Santo

      Querido amigo: Como sabes, cuando me marché junto al Padre después de la Resurrección, le prometí a mis Apóstoles, y a todo el grupo de mis amigos, que les enviaría el Espíritu Santo, que era el ALMA de ese Cuerpo ya formado de la Familia de los Hijos de Dios, que es la Iglesia. Pentecostés fue esa gran efusión que hicimos sobre los que tenían que  sembrar por todo el mundo la semilla del Reino de los Cielos. Todos tenían que trasmitir lo que Yo les había enseñado, pero estaban acobardados, les faltaba los últimos retoques para ser instrumentos recios y valientes ante un mundo hostil, duro de corazón, que a Mí me había llevado a la Cruz. Y esa Efusión a manos llenas colmó sus almas de los dones que habrían de facilitarles la gran misión de evangelizar, y darían muchos frutos. Y así empezó la Iglesia

     Pero quiero decirte que esa venida del Espíritu Santo no fue algo ocasional, un hecho histórico aislado. El Espíritu Santo,  ese Espíritu de Amor que existe entre Mi Padre y Yo, está siempre dispuesto para encender con fuego abrasador el alma, los corazones de todos los que quieran recibirlo y lo pidan con fe.  Hoy el mundo no está mejor que en aquel primer Pentecostés. Tú necesitas la ayuda del Espíritu, la Iglesia entera necesita una gran EFUSIÓN DEL ESPIRITU. Y hay que abrir el alma para dejarlo entrar. Hay que pedirlo con fuerza. Debes tú, y todos, sentir la necesidad de su ayuda, de sus dones, de su fuerza arrolladora que pueda haceros verdaderos apóstoles en este mundo que está reseco, hambriento, frío, necesitado de paz, amor y alegría.

    Este Pentecostés ha de ser la jornada de la oración comunitaria elevada al cielo para decir con toda el alma: ¡¡¡VEN ESPÍRITU SANTO!!! Te necesitamos. No somos nada sin ti. La Iglesia tiene que poner en marcha una nueva evangelización. Los hombres han de descubrir a Dios y amarle con todo el corazón. Yo te animo a que reces esta oración tan preciosa  de la Misa de Pentecostés. En ella se recogen las verdaderas necesidades de los hombres, y la maravillosa disposición del Espíritu para encenderos de amor y de entrega. Di con fe profunda y sincera:



Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo

un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven a darnos tus dones,

ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,

dulce huésped del alma,

suave alivio de los hombres.

Tú eres el descanso en el trabajo,

templanza de las pasiones,

alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz

en lo más íntimo

del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina

no hay nada en el hombre,

nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,

riega nuestra aridez,

cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,

elimina con tu calor nuestra frialdad,

corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,

que confían en ti,

tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,

salva nuestras almas,

danos la eterna alegría. Amén.


       Y ahora contempla esta imagen. Nace el sol sobre el mar, y lo llena todo de luz y belleza. Así vendrá a ti, como llamarada de fuego, el Espíritu que Yo te mando, y su reflejo intenso quedará impreso en la orilla de tu alma. HAY QUE NACER DEL AGUA Y DEL ESPIRITU. HAY QUE NACER DEL ESPRITU DE DIOS.

   Levanta tus manos al cielo y clama sin cesar: ¡VEN ESPÍRITU SANTO! ¡Te necesito! ¡No soy nada sin Ti! Quiero ser un instrumento de tu paz y de tu amor. Pero ayúdame  con tus siete dones y que broten Tus frutos en mi vida.

    Querido amigo, te dejo meditando esta grandeza. No desaproveches la oportunidad de VOLVER A NACER.

                                            Tu amigo   Jesús


Por la trascripción
Juan García Inza
juangainza@hotmail.com